Viejas glorias: Ferrari Testarossa

¿Qué tiene este Ferrari para haberse convertido en leyenda?
Probablemente no te lo hayas preguntado jamás, pero es curioso como el Ferrari Testarossa se ha convertido en uno de los Ferrari más importantes de la historia. Pregunta a alguien que no sepa de coches si conoce algún Ferrari: probablemente después del Ferrari F40 vaya el Ferrari Testarossa. Incluso antes. ¿Por qué? Muchas pueden ser las razones: su espectacular diseño, su aparición estelar en la televisión, su sugerente nombre o el momento en el que llegó.
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En los 70, Ferrari apuesta por los motores bóxer de 12 cilindros, primero con el Ferrari 365 BB (Berlinetta Boxer) y más tarde con el 512 BB, primero con carburador y después con inyección. Esta era la gama gran turismo de Ferrari en la época y, aunque el diseño del 365 y el 512 BB es una auténtica pasada visto con nuestros ojos, parecía una evolución en términos de diseño respecto al mítico Daytona, un coche de 1968 (aquí puedes ver la prueba del único Ferrari 365/4 Daytona Shooting Brake). En los 70, la línea afilada del Ferrari 308 GTB ya había puesto las bases para apostar por un diseño más agresivo e impactante.
El año 1984 iba a ser muy importante para la marca. En el Salón de Ginebra de 1984 se presentaba el espectacular Ferrari 288 GTO, la propuesta de la marca italiana para participar en el Grupo B. Era ligero, muy potente y absolutamente salvaje, con una producción muy escasa debido a las obligaciones de homologación del citado campeonato. No obstante, este se trataba de un modelo con un diseño bastante tradicional, siguiendo un poco los pasos del 308, afilado, imponente, pero poco rompedor. El Testarossa iba a sorprender poco después.
Y es que Pininfarina se sacó de la marca un diseño absolutamente espectacular con el Ferrari Testarossa. Se presentó en el Salón de París de 1984 y desde el primer momento se sintió como un pilar para el futuro de la marca. Su diseño afilado destacaba por sus espectaculares branquias laterales y por el mantenimiento del motor V12 plano (a 180º) en la parte trasera. Fue la última saga en mantener el motor V12 en posición trasera en vehículos de alta producción, ya que su sustituto, el Ferrari 550 Maranello, volvió a colocar el V12 en posición delantera.
Pero la cuestión es saber qué tenía para triunfar. Lo primero es la estética, sin duda: muy bajo y ancho, sus aristas rectas y contundentes, tan típicas de los 80, le daban un aire futurista que rompía con su propuesta, más cercana de un Gran Turismo que la de un superdeportivo puro, como sí lo era el Lamborghini Countach, con todo lo bueno y lo malo que ello conlleva. El Ferrari Testarossa es el equivalente al Ferrari 812 Superfast, una berlinetta con unas prestaciones increíbles, pero con un interior enfocado al lujo y al refinamiento, con cuero, asientos confortables y bien equipado: el Testarossa mejoraba en este aspecto respecto al 512BBi y esa mezcla tan lograda entre aspecto radical e interior refinado fue parte de su éxito.
