Una avería en el turbo convirtió al Nissan R90CK de Mark Blundell en leyenda en Le Mans: su motor V8 de 3.5 litros se catapultó por encima de los 1.000 CV

La avería en el turbo que convirtió al Nissan R90CK de Mark Blundell en leyenda en Le Mans
La avería en el turbo que convirtió al Nissan R90CK de Mark Blundell en leyenda en Le MansWikimedia Commons-Edvvc.

Un fallo en las válvulas de descarga del turbo hizo que Mark Blundell consiguiera la pole en las 24 Horas de Le Mans de 1990, con seis segundos de ventaja sobre el segundo clasificado.

Normalmente, una avería en el motor es un problema que puede acabar con las esperanzas de ganar una carrera. Que se lo digan a Carlos Sáinz en el Rally de Gran Bretaña de 1998, con aquel grito desesperado de Carlos Moya: “¡Trata de arrancarlos, por Dios!”. Sin embargo, una avería en el turbo convirtió al Nissan R90CK de Mark Blundell en una bestia que hizo historia en Le Mans.

Sí. Por increíble que parezca, hay averías que pueden ser oportunas y hacer que un coche de carreras consiga un mejor resultado, como le ocurrió a Blundell en las 24 Horas de Le Mans de 1990.

En aquel momento, los prototipos de Nissan eran increíblemente rápidos, gracias a un potente motor V8 de 3.5 litros de fabricación propia, que alcanzaba unas cifras de potencia que oscilaban entre los 700 y 800 CV (incluso más).

Esto colocó a los R90CK en entre los coches de carreras más rápidos en el circuito de La Sarthe, a un nivel similar a los Porsche, Jaguar, Toyota y Mazda, entre otros equipos.

Adiós a la recta de Mulsanne

Un circuito que justo en aquella edición de 1990 perdió su legendaria recta Mulsanne, un tramo ininterrumpido de 5,6 kilómetros por carretera pública que, por razones de seguridad, se dividió en tres segmentos de poco más de un kilómetro y medio cada uno, mediante la implementación de dos chicanes.

Ahora era más difícil alcanzar las altísimas velocidades que se registraban en la recta completa. Unos años antes, cuando ya circulaban rumores de que la organización quería poner las chicanes, un equipo francés se inscribió en la carrera de 1988 con el único objetivo de establecer la velocidad máxima (oficial) de todos los tiempos en Mulsanne antes de que desapareciera la mítica recta.

Aquel equipo galo registró una velocidad de 407 km/h con un prototipo muy aerodinámico equipado con un motor turbo Peugeot colocado atrás, un propulsor que, por cierto, acabó sucumbiendo. Pero el objetivo se logró.

En la edición de 1990, ya con las chicanes instaladas en la recta de Mulsanne, el concepto de velocidad máxima que había antes pasó a la historia. Hasta que ocurrió el milagro de Blundell.

La avería en el turbo que convirtió al Nissan R90CK de Mark Blundell en leyenda en Le Mans

Lo cuenta el propio piloto británico en The Marshall Pruett Podcast (no está traducido) y que recoge Road&Track. Blundell se subió a su Nissan Nº 24, metió la primera marcha y se adentró en la pista de la Sarthe.

Tal y como explica en la entrevista, el mal funcionamiento de las válvulas de descarga del turbo hizo que el Nissan R90CK superara los 1000 CV de potencia, hasta alcanzar una cifra máxima que aún se desconoce, y le hiciera echar la cabeza hacia atrás con cada cambio de marcha.

El V8 biturbo de Nissan, ajeno a las limitaciones del tiempo y el espacio, lanzó a Blundell por las nuevas secciones de Mulsanne, con sus paradas y arranques, a una increíble velocidad de 383 km/h.

Para comprender mejor esta cifra, en 2016 el Audi R18 diésel híbrido registró 342,4 km/h en el mismo sector. La pregunta que cabe hacerse es: ¿qué velocidad habría alcanzado sin las chicanes?

Aunque el nuevo trazado de Mulsanne impidió a Blundell batir el récord de velocidad máxima de 407 km/h, ese brillante motor, que se negaba a dispensar el exceso de turbo, permitió al R90CK Nº24 establecer un asombroso récord de clasificación para la era de las chicanas en Le Mans, con un tiempo de pole de 3 minutos y 27,020 segundos.

Esto era normal. Pero no lo era tanto, y sigue siendo un logro único en la clásica carrera de resistencia francesa, la diferencia que sacó al segundo clasificado: seis segundos más rápido que el Porsche 962 de Brun Motorsport.

En comparación, la diferencia entre el Porsche 919 Hybrid, que ganó la pole en las 24 Horas de Le Mans del año pasado, y el segundo clasificado fue de solo 0,470 segundos.

¿Y el resto de coches del equipo Nissan? Pues hicieron los tiempos que, más o menos, debió haber hecho Blondell sin esa avería en el turbo. El coche Nº 23 terminó la pole tercero, con un tiempo de 3 minutos y 33,170 segundos, 6,15 segundos por detrás del N.º 24.

Aquel fallo del motor le proporcionó a Blundell su primera experiencia con la velocidad y la ventaja sobre el segundo clasificado podría haber sido aún mayor.

Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España