He probado el Volkswagen Golf GTI W12-650: un 'Frankenstein' de propulsión trasera parte Lamborghini, parte Bentley

Prueba del Volkswagen Golf GTI W12-650
Prueba del Volkswagen Golf GTI W12-650ingobarenschee.com

En 2007, Volkswagen creó el Golf GTI W12-650, un concept de 650 CV con motor central de Bentley, eje trasero de Lamborghini, frenos delanteros de Audi... y lo he podido conducir. Lo más loco de Wolfsburgo de lejos.

Cinco décadas dan para mucho. En el caso del Volkswagen Golf GTI, que celebra sus 50 años con una edición especial, para ocho generaciones, más de dos millones de unidades vendidas y unas cuantas versiones radicales de calle y de competición. Ahora bien, si hay un coche que ha sobrepasado los límites, es el Volkswagen Golf GTI W12-650, un loco concept con motor central creado hace casi dos décadas que he podido probar.

Recuerdo verlo en las revistas de la época y en Top Gear (no en la web ni en la revista, sino en el programa televisivo) con Jeremy Clarkson a los mandos. Era un Golf GTI blanco espectacular, con una carrocería ensanchada digna de la portada de MAXI Tuning y un motor W12 situado tras los asientos. Sin duda, las cosas en 2007 eran muy diferentes y las firmas se atrevían a crear locuras sobre ruedas con cierta facilidad. Solo con un vistazo, quedaba claro que este no era un Volkswagen Golf al uso.

Ahora me encuentro frente a él y es aún más impresionante en persona. Es rojo, pero porque ha sido vinilado por Volkswagen con uno de los colores específicos del Golf GTI Edition 50. En el fondo, sigue siendo blanco y el mismo concept loco que se concibió hace casi 20 años. Es el único que existe, y aunque se le nota un poco de desgaste tras todos estos años, sorprende la buena forma en la que se encuentra. Especialmente, porque los concept suelen tener la calidad de fabricación de un misil balístico comprado en Aliexpress.

Aun más sorprendente es si tenemos en cuenta que es un coche que se creó a contrarreloj. Entre la resaca del 30 aniversario del GTI y la gran crisis económica de 2008, la firma de Wolfsburgo decidió fabricar un modelo especial para ser presentado en el festival Wörthersee, centrado habitualmente en el Volkswagen Golf. La base debía ser este compacto, pero las posibilidades eran prácticamente infinitas.

Los ingenieros y diseñadores de la firma empezaron a trabajar en ello, pero apenas quedaban dos meses para el evento. Con tan poca antelación, cualquiera se esperaría que el fabricante fuera sobre seguro y no se arriesgara a crear algo demasiado complicado. No obstante, decir que las mentes tras el proyecto no lo vieron así es quedarse cortos. En su lugar, decidieron crear un ‘Frankenstein’ con las mejores piezas del Grupo VW en aquel momento.

Del Golf GTI MK5 que se usó como base se mantuvieron poco más que las puertas, el capó y los faros. Todo esto se asoció a una carrocería ensanchada en 16 cm en el eje trasero, con paragolpes deportivos, un nuevo difusor y un techo de fibra de carbono. Con esto y con una altura rebajada, el GTI W12-650 es imponente incluso aparcado.

Prueba del Volkswagen Golf GTI W12-650
Prueba del Volkswagen Golf GTI W12-650

Por supuesto, no todo se quedó en la apariencia. Si bien de la carrocería se conservaron algunos elementos del compacto de Wolfsburgo, del apartado mecánico no quedó nada, ni siquiera apenas componentes de Volkswagen: el eje y los frenos traseros provenían del Lamborghini Gallardo, los frenos delanteros eran de un Audi RS4, el cambio automático era del Volkswagen Phaeton y la joya de la corona fue el motor W12 del Bentley Continental GT.

Dicho bloque entregaba 650 CV y 750 Nm de par, y como era demasiado grande, se tuvo que colocar donde normalmente se encuentran los asientos traseros. Ahí sigue, protegido por unas ventanillas traseras laterales que están curvadas para crear un canal de aire a la altura del pilar C y por otro cristal que se coloca justo tras los reposacabezas de los asientos para aislarte en cierto modo de esta bestia mecánica cuando estás conduciendo.

Tras admirar el exterior durante un buen rato, estoy listo para conducir el Volkswagen Golf GTI W12-650. Me dan las llaves (que son como las de cualquier coche del grupo automovilístico de la época) y abren el capó para conectar la batería. Todo listo.

Prueba del Volkswagen Golf GTI W12-650
Prueba del Volkswagen Golf GTI W12-650

Abro la puerta con cuidado y me siento en uno de los dos finos asientos de tipo bucket que habitan el interior. La atmósfera es extrañamente familiar, pero única al mismo tiempo. El salpicadero es básicamente el del GTI convencional, con la pantalla del navegador incluida. También el volante es similar, pero no tiene airbag. Unos relojes adicionales sobre el salpicadero y unos botones falsos parecidos a los de un caza me recuerdan que este no es un Golf más… Aunque también lo hace el enorme W12 que duerme a escasos centímetros de mi cabeza.

Giro la llave y tengo que mantenerla un poco más de lo normal para que el motor arranque, pero finalmente se despierta con un sonido característico que inunda el interior. Quito el freno de mano e inicio la marcha con la palanca del cambio del Phaeton. “Esto es una locura”, pienso para mí.

Al contrario de lo que pudo hacer Clarkson hace 19 años, yo no puedo desatar los 650 CV del GTI W12-650 ni derrapar con él, ya que la firma quiere conservar el coche. Es una pena, pero ya es una suerte tener la oportunidad de conducirlo. Además, incluso de forma más relajada, es interesante hacerlo.

Prueba del Volkswagen Golf GTI W12-650
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Lo primero que noto es que la suspensión es muy rígida, con bastante rebote cuando paso sobre un par de badenes del parking del circuito de Castellolí. Este no es un coche para ir a por el pan cada día, sin duda, aunque eso es algo que también notas cuando aceleras un poco más de la cuenta.

El pedal del acelerador es muy ligero y el W12 no responde de forma absolutamente inmediata y brusca, pero no tarda en empujar. Lo hace con decisión, de forma progresiva mientras va ganando más y más fuerza. Se siente potente y capaz de catapultarte hacia delante con una facilidad pasmosa, pero no deja de ser suave. Se nota que proviene de un coche como el Bentley Continental y no de un superdeportivo.

En general, la respuesta es imponente y también lo es el sonido, que crece sustancialmente en cuanto pisas un poco de más el pedal. No es excesivamente ruidoso, pero notar cómo gana protagonismo detrás de tu oído recuerda a la experiencia de conducir un superdeportivo de motor central. Bien podría serlo sobre el papel, donde esta mecánica afirma que es capaz de llevar a este concept de 0 a 100 km/h en 3,7 segundos.

A pesar de todo esto, con este motor y con el cambio del VW Phaeton como acompañamiento, siento que estoy conduciendo más bien una berlina muy potente, pero todo lo demás sí me recuerda más a un deportivo puro. La suspensión es rígida, el pedal del freno es más bien duro y la dirección se siente mucho más pesada que en el GTI MK5 en el que se basa este concept. Esto da un tacto propio de un coche prestacional, sí, pero quizás ese tacto tan poco filtrado no sea tan agradable cuando intentas controlarlo al perder agarre en el eje trasero.

Prueba del Volkswagen Golf GTI W12-650
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Las llantas de 19 pulgadas están envueltas en enormes neumáticos 235 delante y 295 detrás, pero los 650 CV se envían al eje trasero y aquí no hay mil controles que te ayuden, ni una puesta a punto que se haya desarrollado durante meses, como en un coche de producción. Es por ello que el Volkswagen Golf GTI W12-650 era un misil en línea recta, pero digamos que las curvas se le atragantaban.

Aun así, da igual. Es sorprendente que se llegara a crear algo tan loco como esto y que aún en 2026 siga en perfecto funcionamiento. Muchos concept son carcasas frágiles sin componentes internos pensados para mostrar ideas de diseño o nuevas tecnologías, pero este era un coche para celebrar la gran variedad de uno de los mayores grupos automovilísticos del planeta y lo hizo de la forma más emocionante posible. Podemos debatir sobre cuál fue ha sido la mejor generación del GTI en estos 50 años; pero si hablamos de cuál ha sido el más espectacular de su historia, creo que tenemos un ganador.

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Sergio Ríos

Redactor

Sergio Ríos es Redactor de Auto Bild y Top Gear. Prueba todo tipo de coches, escribe artículos y graba contenido para redes sociales. Por un friki del motor, para los frikis del motor