En los 90, el Lexus LS tenía que demostrar que estaba a la altura del Clase S. Y 60 diseñadores, 1.400 ingenieros y 24 equipos de desarrollo lo consiguieron

El Lexus LS es la prueba de que, para conseguir un resultado excelente y longevo, es necesario invertir una gran cantidad de dinero. Una inversión millonaria que dura hoy día.
Fabricar un coche es un proceso largo y, sobre todo, costoso. Sin embargo, hacer una buena inversión se nota y da como resultado vehículos como el Lexus LS. Aunque este exceso de equipos, formado por 60 diseñadores, 1.400 ingenieros y 24 equipos de desarrollo, fuese muy criticado en su momento, lo único que demuestra es que si quieres que algo sea bueno, debes invertir.
A finales de los años 80, Lexus hizo una apuesta clara y arriesgada con su LS 400. No era para menos, ya que la marca premium buscaba competir directamente con Audi, BMW y Mercedes.
Para lograrlo, la marca de lujo de Toyota no puso ningún límite de presupuesto ni de tiempo, algo completamente insólito para un fabricante. Sin embargo, el tiempo le ha dado la razón.
Para diseñar este coche se necesitaron 60 diseñadores, 1.400 ingenieros en 24 equipos y un presupuesto de más de mil millones de dólares. Además, otros 2.300 técnicos recorrieron más de dos millones de kilómetros de pruebas para llevar el LS 400 al mercado.
¿El resultado? Un sedán que no solo era lujoso, sino que redefinió los estándares de ingeniería. El equipo de desarrollo siguió el principio Kaizen (mejora continua), por lo que el LS 400 no fue solo un éxito efímero, sino un vehículo que sentó las bases para todos los modelos Lexus posteriores.

Todas estas cantidades desorbitadas dieron como resultado un coche que rompió los esquemas de los coches premium, ya que estaba repleto de innovaciones para lograr una conducción suave y silenciosa, incluyendo accesorios interiores con amortiguación fluida y paneles de carrocería de acero tipo sándwich.
Toda esta inversión no se tradujo en un elevado precio. De hecho, ya en los 90, el Lexus LS se comercializaba por 35.000 dólares, lo que provocó que BMW les acusara de venderlo por debajo de coste. Nunca sabremos si tenían razón o no, pero sí que este coche le sirvió a Lexus para consolidarse y verse como una competidora de nivel.
La mezcla perfecta de potencia y lujo
Podemos asegurar, sin la menor duda, que fue una inversión de tiempo y dinero increíblemente bien empleada. Puede que el Lexus LS solo fuese un reflejo del exceso de su época, así como de la llegada de esa tecnología que tanto usamos a día de hoy.
Esa inversión multimillonaria se apreciaba nada más ver el Lexus LS 400, con unos detalles muy precisos y una fuerte carga tecnológica. Tanto es así que, casi 40 años después, sigue siendo toda una referencia.
Por supuesto, todo este despliegue de medios se tenía que notar desde el minuto uno de su fabricación. Todo, desde el tren motriz del vehículo hasta su carrocería aerodinámica, siguió el Toyota Way, el compromiso inquebrantable de Toyota con la precisión y la mejora continua.
Tal fue su obsesión, que ningún Lexus LS salía de fábrica si no era impecable. De esta manera, este coche se sometió a las mayores pruebas de resistencia jamás vistas, desde pruebas climáticas a las de resistencia. Muchos modelos LS originales siguen circulando con más de 320.000 km.

Toyota introdujo un estricto control de calidad en todos los niveles de producción, lo que garantizaba que el LS 400 fuera tan bonito por dentro como fiable bajo el capó.
Precisamente, su motor es otro punto clave. El LS 400 estaba propulsado por un robusto motor V8 de 4 litros que desarrollaba 250 caballos de potencia. Este motor no solo ofrecía potencia bruta, sino también un funcionamiento suave como la seda y una gran longevidad.
La avanzada configuración DOHC de 32 válvulas, junto con un sistema de inyección electrónica de combustible, hacía que el motor fuera prácticamente a prueba de balas. Incluso décadas después, muchos LS 400 siguen circulando por las carreteras sin ningún problema.
Este motor tampoco deja atrás el refinamiento. El coche se deslizaba por la autopista con un nivel de comodidad inigualable, gracias a la suspensión de doble horquilla en las cuatro ruedas. La conducción era suave, sin dar nunca la sensación de estar desconectado de la carretera.

Lidia Vega
Redactora
Lidia Vega es Redactora de Autobild. Puedes encontrarla o encerrada escribiendo noticias sobre la actualidad del sector o perdida por el mundo probando coches.