Ford Mustang IMSA Concept: la oveja negra de los Fox Body que no llegó a ver la luz

Este pony car, del que sólo se fabricaron un par de unidades entre 1979 y 1982 como prototipo, instaló un motor de cuatro cilindros que desarrollaba 132 CV.
Con un color ochentero como el plata perlado, con faros delanteros sellados con flujo de aire, con unos prominentes pasos de rueda, con rejillas de ventilación en el capó y una entrada de aire orientada hacia la parte de atrás era, a grosso modo, la carta de presentación de un concept car que lanzó Ford en 1979: el Mustang IMSA Concept (siglas de International Motor Sports Association).
Se decía de él que era la oveja negra de la amplia saga de los caballos salvajes estadounidenses, que se creó para la competición pero finalmente se quedó en eso, en mero proyecto que sólo se exhibió en ferias de automoción durante 1980 y que la marca del óvalo decidió no ponerlo a la venta. Aun así, se fabricaron un par de modelos de este Fox Body entre 1979 y 1982.
Instaló la plataforma Fox como la que utilizaron el Ford Fairmont y el Mercury Zephyr, pero con un toque diferencial, ya que se buscó darle un toque más europeo que americano con el objetivo de conseguir abrir el mercado a la vez que darle más eficiencia aligerándole el peso (bajó 100 kg) y dándole más aerodinámica.
Basado en el Mustang de tercera generación, incorporaba muchos elementos significativos como las llantas modulares Gotti de 12 por 15 pulgadas con cubiertas de plástico transparente y neumáticos Pirelli P7 superanchos, parrilla ciega, ventanas a ras de los paneles exteriores de la carrocería (las laterales eran abatibles) y una tira de luces traseras de diez faros.
Asimismo, se pintaron las letras 'Turbo' en la entrada de aire del capó con finas franjas, con gráficos laterales inferiores donde se leía Mustang IMSA y franjas laterales doradas. En su habitáculo había un panel de instrumentos cubierto de plexiglás oscuro, un volante deportivo y asientos Recaro de cuero estilo rally.
Debajo del capó se equipó con un motor turboalimentado de cuatro cilindros y 2,3 litros y 132 CV con 232 Nm de par, que iba asociado a una caja de cambios manual de cuatro velocidades.
Este fue el tercer propulsor que se fabricó entre el primero que se construyó de 88 CV, el intermedio (un V6 de 2.8 litros y 109 CV) y el que llegaría después de 140 CV y 350 Nm de par que movía un V8 de 5.0 litros.
Como se quedó en prototipo y no llegó a producción no sabemos cuánto podría haber sido su valor, pero sí sabemos lo que cuestan ahora los Mustang del 79. En diferentes webs los podrás encontrar desde 12.000 hasta los 60.000 dólares (desde 11.439 a 57.195 euros). En el año de su lanzamiento se llegaron a vender 370.000 unidades de esa tercera generación.

Motor 2.3 Ecoboost
Aquel motor que montó el Mustang IMSA y que a posterior utilizaron las siguientes generaciones ha llegado hasta nuestros días, puesto que ese modelo también incorporó el propulsor 2.3 litros, pero con tecnología Ecoboost. Desarrollaba 320 CV con un par motor de 475 Nm. La compañía del óvalo decidió retirarlo y optar por el motor V8 Coyote de 5.0 litros.
El modelo que se comercializa en el Viejo Continente mueve 453 con 540 Nm de par, mientras que el que se vende en Estados Unidos llega hasta los 487 CV (antes tuvo 450 CV). Todo el mundo pregunta por la fecha de caducidad de ese propulsor V8 (si es que llega a tenerla), pero Ford todavía no ha desvelado cuando llegará su temida desaparición.
Mucho gallo en el corral
Uno de los "problemas" a los que se enfrentó el Mustang IMSA en su no lanzamiento es que en el mismo corral ya había mucho gallo con un plumaje casi simular. En aquellos tiempos, Ford tenía diferentes acabados para este pony car como la terminación Standard, la ostentosa Ghia y la más deportiva, Cobra, que tenía carrocería hatchback.
Ahí no quedaba el asunto porque más tarde aparecieron ediciones especiales como la 'Pace Car' que fue un bombazo a nivel de ventas porque fue el que abría las 500 Millas de Indianápolis y del que, posteriormente, se fabricaron 10.478 ejemplares.
McLaren y Ford hicieron algo parecido al IMSA
Corría el año 1980 cuando McLaren y Ford decidieron unir fuerzas para crear un Mustang de cuatro cilindros del que sólo se fabricaron 10 ejemplares. Se llamó Mustang M80 y estaba inspirado en nuestro protagonista de hoy, el Mustang IMSA Concept que también incorporó un motor de cuatro cilindros en línea y 2.3 litros con un turbocompresor Garret T3 que ofrecía 175 CV.
Ya superó así los 132 CV que erogaba el prototipo de 1979, pero mantenía su caja de cambios manual de cuatro relaciones enviando la potencia a las ruedas traseras.