Parece un tranquilo coche familiar. Pero el BMW 550i E60 de Chris Bangle es una tremenda berlina deportiva gracias al N62 B48

El BMW 550i de la generación E60 era uno de esos coches discretos que esconden una auténtica bestia bajo el capó: una berlina deportiva que monta un V8 atmosférico con 367 CV.
A muchos les gusta presumir de coche y, cuanto más llame la atención, mejor, ya sea por el diseño o por el ruido que produce. Pero hay otros que prefieren la discreción, pasar desapercibido, aunque bajo el capó se esconda una berlina deportiva que podría ser considerada como una bestia. Esto último era el BMW 550i E60 y todo gracias al espectacular motor N62 B48.
La generación E60 del BMW Serie 5 se presentó en 2003 y no encajó muy bien al principio, las cosas como son. El pabellón había quedado muy alto después del E32 y del E39 y los bávaros lo tenían muy difícil para mejorar lo que parecía inmejorable.
Pero cada generación tiene que superar a la anterior y, para conseguirlo (al menos, intentarlo), BMW quiso dar un giro radical a su berlina intermedia, apostando por un diseño muy diferente a lo que nos tenía acostumbrados.
El programa de desarrollo del Serie 5 E60 arrancó en 1997, es decir, cuando el E39 apenas llevaba dos años en el mercado. El diseñador principal fue Boyke Boyer, aunque el aspecto final se lo dio Davide Arcangeli, bajo la dirección de Chris Bangle, jefe de diseño de BMW.
El nuevo estilo del BMW Serie 5 se aprobó en el 2000 y las patentes se presentaron en abril de 2002. Un año más tarde, arrancó su comercialización, primero en Europa y luego en Norteamérica. En 2004, se añadió la versión Touring.
El motor V8 N62 B48, la gran novedad del Serie 5 E60

Con permiso del M5 y su motor V10 de 507 CV, la gran novedad en el E60, más allá de diseños e innovaciones tecnológicas, estaba bajo el capó. Como era habitual, BMW ofrecía una amplia oferta de motorizaciones, tanto diésel como de gasolina, todas de seis u ocho cilindros, excepto el 520d, que optaba por un bloque de cuatro cilindros y el mencionado M5.
El motor de ocho cilindros correspondía al N62 que nos ocupa y que se montó en el 545i y 550i del Serie 5, pero también en el otros modelos con diferentes variantes, como el 645Ci (E63), el 745i (E65) y en el X5 (E53).
Se trataba de un motor V8 atmosférico de gasolina y 4.4 litros de cilindrada, desarrollado completamente desde cero. No era, por tanto, una evolución directa de la línea de motores M60, que a su vez evolucionó al motor M62.
El N62 de 4.4 litros tenía un diámetro de 92 mm y una carrera de 82.7 mm, e incorpora distribución variable de válvulas doble vanos, tanto en el árbol de levas de admisión como en el de escape (el M62 sólo cuenta con distribución variable en el árbol de levas de admisión).
Coincidía con el M62 en contar con doble árbol de levas en cabeza (DOHC) con cuatro válvulas por cilindro, bloque motor de aluminio y culata de aluminio. Además, incluía bielas de metal en polvo forjadas con fractura descentrada
El N62 de BMW fue el primer motor del mundo en utilizar un colector de admisión de longitud variable continua, conocido como colector DIVA, y el primer V8 de la compañía alemana en incorporar un sistema de alzada de válvulas variable (Valvetronic), que permitía la sincronización variable de válvulas, así como la elevación y duración variables de la apertura.
Un lobo con piel de cordero

El resultado era un motor V8 de 4.4 litros que desarrollaba 367 CV a 6.300 vueltas y 490 Nm de par máximo a 3.400 rpm. Lo mejor de todo es que podía ir asociado a una caja de cambios manual de seis relaciones, aunque también había una opcional automática con el mismo número de velocidades. La potencia siempre se enviaba a las ruedas traseras.
Con esta configuración y cambio manual, el BMW 550i E60 declaraba un consumo mixto de 10,9 litros/100 km, una aceleración de 0 a 100 km/h en 5,2 segundos y una velocidad máxima limitada a 250 km/h. Todo ello con un peso en vacío de 1.735 kg.
Sin duda, el motor N62 B48 proporcionaba al Serie 5 E60 un comportamiento muy deportivo, ayudado por un chasis perfectamente ajustado, con suspensiones duras aunque sin renunciar al confort, gracias a un eje trasero con un esquema de paralelogramo deformable. Para frenar, recurría a unos discos ventilados de 348 mm delante y 345 mm detrás.
El motor V8 N62 B48 estuvo en producción hasta 2010. Después continuó a pequeña escala para el Morgan Aero hasta 2019. A finales de 2009, BMW presentó la nueva generación del Serie 5, ahora con código F10, ya sin Chris Bangle, y del N62 B48 pasó al motor V8 N63.
