El Toyota GR Yaris ahora es más sugerente y su precio, más ajustado, o no, con los nuevos cambios: volante más pequeño y modificaciones en la suspensión y en la dirección

Toyota GR Yaris
Toyota GR Yaris

Toyota renueva el GR Yaris añadiendo pequeñas mejoras inspiradas en el mundo de la competición para ser todavía mejor deportivo.

¿Os acordáis de cuando el Toyota GR Yaris iba a ser un coche de edición limitada? Se hablaba de algo así como una tirada de unas 5.000 unidades. De eso han pasado años y Toyota, viendo que su pequeño misil funciona como un tiro, ha seguido produciendo más y más ejemplares, que han ido evolucionando con el paso de los años hasta llegar al MY2026 que, básicamente, es un más y mejor.

No es que haya que tocar mucho al coche, porque tal y como estaba ya era una auténtica delicia, pero siempre hay margen de mejora, así que la marca nipona ha presentado una puesta al día que trae varias novedades, algunas de mayor calado y otras con una importancia mejor. No se trata de un rediseño profundo ni, por supuesto, de un cambio de generación, sino de una actualización muy enfocada en lo que realmente importa en un coche de este tipo: la conducción.

Y ahí es donde aparecen algunos detalles que, aunque puedan parecer pequeños, prometen marcar diferencias cuando se conduce al límite.

Toyota dice que para entender por qué el GR Yaris sigue evolucionando de esta forma hay que mirar directamente a la competición. Desde su lanzamiento en 2020, el modelo ha estado íntimamente ligado a la filosofía de Toyota Gazoo Racing y ha bebido de la experiencia acumulada en el FIA World Rally Championship para tomar apuntes y sacar lo mejor de sí.

En ese entorno tan exigente es donde el GR Yaris ha sido llevado repetidamente al límite y, con los datos de conducción analizados por ingenieros y pilotos, se han introducido las siguientes modificaciones.

El primer cambio importante está justo en el punto de contacto más directo entre conductor y coche: el volante. A simple vista puede parecer casi igual, pero en realidad ha sido rediseñado tras un proceso bastante meticuloso. Los ingenieros de Toyota trabajaron con pilotos profesionales para estudiar cómo interactúan con el volante durante la conducción en circuito.

Toyota GR Yaris
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A partir de ahí desarrollaron prototipos en arcilla y los probaron repetidamente en pista hasta dar con la forma ideal. El resultado es un volante con un diámetro ligeramente menor. Concretamente, se ha reducido en 5 milímetros, quedándose ahora en 360 mm. Puede parecer una diferencia mínima, pero la marca apunta que un volante más pequeño permite realizar movimientos más rápidos y directos, algo especialmente útil cuando se enlazan curvas o se corrige la trayectoria en situaciones límite.

No solo varía el tamaño, también se ha modificado la zona de agarre. El aro ahora es algo más generoso en la parte donde se apoyan las manos, lo que mejora la sensación de control. Curiosamente, se han eliminado los reposapulgares que suelen verse en muchos volantes deportivos, pero la razón es sencilla: en condiciones de conducción muy agresiva, como las que se dan en rally o circuito, esos relieves pueden interferir con la rapidez de los movimientos. Así que fuera.

Otro cambio interesante tiene que ver con los botones integrados en el volante. En competición, los pilotos a menudo giran el volante hasta 180 grados sin cambiar la posición de las manos. En algunos diseños tradicionales esto puede provocar que se pulsen botones por error. Para evitarlo, Toyota ha reorganizado la disposición de los mandos, alejándolos ligeramente de la zona de agarre.

Toyota GR Yaris
Toyota GR Yaris

Fuera del habitáculo, el GR Yaris incorpora nuevos neumáticos de altas prestaciones: los Bridgestone Potenza Race. Estos neumáticos se han desarrollado específicamente para ofrecer mayor agarre, se ha revisado el dibujo de la banda de rodadura, la construcción interna y el compuesto de goma.

Ese “grip” extra aumento de agarre ha obligado también a revisar otros elementos del coche: se ha reajustado la amortiguación tanto en el eje delantero como en el trasero, la dirección asistida eléctrica se ha optimizado, se han introducido cambios en la rigidez de la barra de torsión dentro del sensor de par y se ha actualizado el software de control. Con todo ello el GR Yaris tiene que ser más preciso que nunca, lo que ya es decir.

Hasta ahí lo que de verdad importa, que es “darle zapatilla” a lo que se pueda, pero la marca también ha introducido otras novedades en áreas menos relevantes para lo que nos ocupa: se añade una cámara de monitorización del conductor, que está conectada con el Emergency Driving Stop System; y es posible equipar volante y asientos calefactados.

Todas estas mejoras ya se aplican a los nuevos GR Yaris disponibles para pedido en Europa… aunque por el momento no se ha desvelado cuál será su precio, que es el principal pero que se puede poner al misil nipón: de los poco más de 35.000 euros que costaba al principio, antes de esta actualización ya costaba 48.500 euros.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España