Una manera genial de tener un coche moderno con el V8 M278 es volver tus ojos al Mercedes E500 W212. Quizá el último de los grandes Clase E

El Mercedes E500 W212 es una berlina de la vieja escuela, equipaba con el conocido motor V8 M278 que desarrolla nada menos de 408 CV.
Si eres de esos que gustan de coches que combinan presencia, confort y un motor con carácter, el Mercedes E500 W212 es un modelo al que deberías prestar atención (si es que no te la ha llamado hasta la fecha). Hablamos de un coche que ya tiene más de una década a sus espaldas, sí, pero, ¿acaso no es algo que nos gusta, un vehículo de tiempos en los que todo era más sencillo? De hecho, hay quienes consideran que fue el último gran Clase E, y más con el M212 bajo el capó.
Es un vehículo que se lanzó al mercado a principios de los 2010, un momento completamente distinto al actual. No sabíamos lo que era una pandemia a nivel global, no parecía que el mundo fuera a estallar en mil pedazos por dos o tres sitios a la vez y, en lo que atañe al mundo del automóvil, todavía se hacían las cosas al estilo de la vieja escuela, así que ni hablar de tecnología híbrida o eléctrica.

De hecho, es su mecánica lo primero que llama la atención, porque es algo que a día de hoy parece casi inconcebible. El E500 W212 montaba un motor V8 de 4.663c que entrega 408 CV de potencia y 600 Nm de par máximo que, además, llegaba desde muy temprano, apenas 1.600 rpm (el mencionado M212).
Ya sabes lo que eso significa: un coche que se siente muy lleno de fuerza desde bajas revoluciones, algo tremendamente útil para adelantamientos en carretera o en incorporaciones a autopistas, y que además se complementaba a la perfección con una potencia máxima se entregaba entre las 5.000 y 5.750 rpm, por lo que el rango completo estaba muy bien cubierto.
El propulsor iba acompañado de una caja automática de 7 velocidades que transmitía esa fuerza sin brusquedad, manteniendo el confort característico de Mercedes, pero no por ello teniendo malas prestaciones: aceleraba de 0 a 100 km/h en 5,2 segundos, una cifra notable aunque desde el punto de vista actual no sea muy sorprendente, y conseguía una velocidad máxima limitada a 250 km/h, como es habitual.
¿Te preocupa el consumo? Lógico, pero ten en cuenta la época en la que fue concebido: por aquel entonces no era tanta preocupación. El combustible no tenía un precio que estuviera por las nubes y pocos optaban por mecánicas electrificadas para ser más eficientes, menos este Mercedes.
Estamos hablando de un V8 grande, así que puedes imaginar un consumo enorme… así que echando un vistazo a las cifras homologadas se puede concluir que el susto es menor de lo esperado: 8,9 l/100 km en ciclo mixto, 12,6 l/100 km en ciudad y 6,7 l/100 km en carretera. No está mal, ¿no?
La verdad es que tiene truco. Repasemos los tiempos de los que estamos hablando: 2011 / 2012. ¿Sabes ya por dónde vamos? Es posible que no, así que te ayudamos: por aquel entonces, cualquier coche que se lanzara al mercado europeo era medido por un ciclo de homologación muy distinto al actual, nada del WLTP, que es bastante estricto (aunque no sea preciso del todo), el E500 W212 fue sometido al NEDC, así que malas noticias.

Este tipo de homologación era bastante laxo, por ser suaves con él, lo que implica que a esas cifras que anunciaba sobre el papel seguramente en conducción real haya que añadir varios litros más.
¿Es un problema? Puede, pero si te planteas comprar un coche con un motor V8 de hace unos 15 años deberías saber a lo que venías. Al menos tenía un enorme depósito con una capacidad de 80 litros que hacía que no hubiera que estar yendo a la gasolinera cada dos por tres. Otro ejemplo claro del tipo de coche que era: sus emisiones de CO2 eran de 209 g/km.
Dejando a un lado la mecánica, el propio diseño también deja claro que estamos ante un Mercedes de la vieja escuela, con un aspecto más clásico, elegante y con una presencia sobria, que era más seria que la de otros rivales de la época y, definitivamente, mucho más que sus herederos actuales.
Con una longitud de 4.868 mm, un ancho de 1.854 mm y una altura de 1.471 mm, es un coche que impone, sin más. Era un vehículo de enfoque familiar, con un maletero que no se quedaba atrás en practicidad con 540 litros de volumen, suficiente para viajes largos o para el equipaje de toda la familia en vacaciones.
Además, el confort a bordo era otro de los puntos fuertes del W212. Aunque no llegaba al nivel de un Clase S, quienes lo pudieron probar siempre alabaron el nivel de insonorización y la calidad de marcha, así como las suspensiones que, aunque firmes, filtraban bien las irregularidades.

