Ya hay países en Europa que quieren pisar el acelerador para subir los límites de velocidad a 150 km/h

La República Checa o Italia ya han comenzado los trámites para tratar de incrementar los límites de velocidad de 130 a 150 km/h. Mientras, en España hay muchas voces críticas por la antigüedad del parque móvil, que implica que los coches no tengan los sistemas de seguridad actuales, y por la contaminación por emisiones de CO2.
Los límites de velocidad en Europa genera todo tipo de controversias porque unos países abogan por más velocidad en sus carreteras, otros (como España) por menos y al final, la casa sigue sin barrer, oiga. ¿Los dejamos cómo están ahora? ¿Los aumentamos? Los gobiernos no acaban de ponerse de acuerdo y, mientras tanto, la vida sigue igual, Julio.
Y es que es un tema tan polémico que nadie se pone de acuerdo. El incremento de los límites de velocidad en el Viejo Continente suscita todo tipo de juicios, pero en lo que hay unanimidad es en la división porque unos abogan por permitir que el pie nos pese un poco más y otros, todo lo contrario.
Si analizamos los pros de aumentar el límite de velocidad nos damos cuenta de la seguridad con la que cuenta los automóviles actuales. Montan numerosos y modernos sistemas de seguridad que asisten al conductor y evitan accidentes (o reducen sus consecuencias), entre otros muchos elementos.
Siguiendo con aspectos a favor de aumentar la velocidad, debemos comentar que el estado de carreteras, autovías y autopistas ha mejorado con el paso de los años y ya no están como en el siglo pasado, donde había muchos socavones o dificultades en el asfalto. Esto nos puede llevar a pensar que, a lo mejor, no hace falta ser tan estrictos con esa limitación.
Ahora vamos a la otra parte, a los que están en contra. Los detractores piensan que si se sube la velocidad puede ponerse en juego la seguridad tanto del conductor como del resto de vehículos (a pesar de los numerosos sistemas ADA que comentábamos antes). Y la otra parte negativa es que, a mayor velocidad, se consume más combustible y las emisiones de CO2 son mayores.
Hay algunos estados miembros de la UE como la República Checa que comenzaron el año pasado con los primeros pasos legislativos para subir el límite a 150 km/h en 2024. Allí, ahora, no se puede sobrepasar los 130 km/h. Recordemos que en España, esa barrera se fija en 120 km/h.
La situación en Italia es similar en cuanto a velocidaes porque se quiere subir la ya establecida de 130 a 150 km/h en las carreteras que cumplan una serie de condiciones como que tengan tres carriles, rectas muy largas y se pudiera controlar la señalización por vía telemática para variar los límites en cada momento, si las condiciones de circulación son las preceptivas.
Alemania rompe la norma
El caso más discordante de todos lo encontramos en Alemania. Allí, la velocidad máxima permitida es de 130 km/h. Pero hay que recordar que algunos tramos de las famosas Autobahn no tienen ningún límite y se puede circular a la velocidad que el conductor (o el coche) decida.
El estado que preside Frank-Walter Steinmeier se topa con detractores de esas autopistas donde se puede circular sin freno aduciendo a razones medioambientales. Un estudio de la Agencia Federal del Clima alemana ha reflejado que instalar el límite a 130 km/h implicaría ahorrar cerca de dos millones de toneladas de CO2.
Otro dato que juega en contra de los amigos de la velocidad es el que arroja el Instituto de Economía Alemán (IW), por el que se dice que la mayoría de los conductores (el 77%) viajan por debajo de los 130 km/h velocidad y tan sólo un 2% sobrepasan los 160 km/h en las Autobahn.
¿Qué ocurre en España?
Muchos son los factores que juegan en contra de incrementar el límite de velocidad en España. Uno de ellos es que el parque móvil tiene una edad media de más de 14 años, con lo que ello conlleva en cuanto a seguridad y a la contaminación. Muchos vehículos de esa antigüedad carecen de los sistemas de seguridad actuales, aparte de que generan muchas más emisiones de CO2.
Hay voces que reprueban esa subida porque conlleva mucho peligro. La DGT reconoce que a 150 km/h se recorren casi 42 metros por segundo y un conductor tarda entre 1 y 1,5 segundos en reaccionar. Si vas distraído, ese registro sube a unos ocho segundos, que es el tiempo en el que recorrería 336 metros antes de reaccionar. A 130 km/h serían 288 metros.
Y como decíamos, hay que contar con el componente ecológico, ya que la Asociación Nacional para la Defensa de la Orientación de los Consumidores (ADOC) comsidera que incrementar la velocidad en 20 km/h supondría una subida del consumo de combustible del 20%, que vendría a ser la misma cifra de emisiones de CO2.
Dicho todo esto, detallamos país por país, el límite de velocidad que tienen:
- Alemania: 130 km/ (sin límite en algunos tramos).
- Austria: 130 km/h.
- Bélgica: 120 km/h.
- Bulgaria: 140 km/h
- Chipre: 100 km/h.
- Croacia: 130 km/h.
- Dinamarca: 130 km/h.
- Eslovaquia: 130 km/h.
- Eslovenia: 130 km/h.
- España: 120 km/h
- Estonia: 90 km/h (110 km/h en doble calzada).
- Finlandia: 120 km/h (en verano).
- Francia: 130 km/h.
- Grecia: 130 km/h.
- Hungría: 130 km/h
- Irlanda: 120 km/h
- Italia: 130 km/h
- Letonia: 100 km/h.
- iechtenstein: 80 km/h (no hay autopistas).
- Lituania: 130 km/h.
- Luxemburgo: 130 km/h (110 km/h con lluvia).
- Malta: 80 km/h.
- Países Bajos: 130 km/h.
- Polonia: 140 km/h.
- Portugal: 120 km/h.
- Rumanía: 100 km/h.
- Suecia: 110 km/h.