Aston Martin Vanquish vs Ferrari 12Cilindri: ¿quién es el rey V12 de las carreteras?

¿Aston Martin o Ferrari? Cuando se trata del Vanquish y del 12Cilindri, la respuesta no es sencilla. Por ello, los hemos puesto estas bestias V12 cara a cara.

‘Se acerca el invierno’, como dicen en la serie Juego de Tronos. El tono catastrofista se oscurece cada año que pasa. En el afán por reducir las emisiones, se imponen multas, se lanzan nuevas generaciones de vehículos eléctricos para salvarnos de nosotros mismos y se cierran fábricas. Y entre este caos, llegan a las carreteras coches como el Aston Martin Vanquish y el Ferrari 12Cilindri.  

Texto original de Jethro Bovingdon 

Los utilitarios son ahora una especie en peligro de extinción. Los deportivos se fabrican en cantidades ínfimas para no perjudicar las emisiones medias del parque. Los superdeportivos se han vuelto híbridos o eléctricos para sobrevivir. El frío y sombrío panorama da más miedo que un Caminante Blanco sobrevolando un dragón recién reanimado. 

Sin embargo, hoy el sol parece más cálido que de costumbre. Italia parece aún más hermosa. El macizo del Gran Sasso brilla y las colinas y llanuras que atraviesa son de un verde exuberante y un amarillo intenso. Los días pueden ser cortos en esta época del año, pero son una maravilla para la vista.  

¿He mencionado las carreteras? Están llenas de baches y maltratadas por el tiempo en algunos lugares, pero son fluidas, variadas y maravillosamente desafiantes. Además, están vacías. El invierno puede esperar. El largo verano por estos lares está aguantando todavía y es el lugar perfecto para nuestros dos protagonistas.  

Estos son coches que han salido ilesos de los requisitos Euro 7 y de la titubeante marcha hacia un futuro eléctrico. Aquí estamos, mirando a 2025 con dos nuevos super GT, cada uno de ellos propulsado por motores V12, sin el lastre de baterías y motores eléctricos. Si no fueran tan rápidos y cautivadores, quizá me pararía a llorar. 

Menudo duelo. Aston Martin Vanquish contra Ferrari 12Cilindri. Aunque, para ser honesto, no parece realmente una contienda. A medida que pasa el tiempo la idea de que coches como estos son rivales mortales se desvanece...  

Imagino a los ingenieros de Ferrari asintiendo con la cabeza agradecidos de que Aston Martin haya desarrollado un motor V12 biturbo de 5,2 litros totalmente nuevo para el Vanquish. Al igual que estoy seguro de que el personal de Aston contempla el 6,5 litros atmosférico de Ferrari, que alcanza las 9.500 rpm, y se quita el sombrero en señal de tributo.  

Quizá tanto el Aston Martin Vanquish como el Ferrari 12Cilindri compitan por el mismo público, pero para mí son casi hermanos de batalla. No te preocupes, elegiremos un ganador, pero mi intención es disfrutar de estos momentos en lugar de agonizar sobre cuál es el mejor. 

Vivir el momento no debería ser difícil. Basta con mirar estos coches. El Vanquish, ahora con una distancia entre ejes 80 mm mayor y unas líneas más esculpidas, es de una belleza clásica, pero transmite una energía cruda. Es indecente y los ingredientes mecánicos también prometen estar a la altura de la estética.  

El nuevo motor produce 835 CV y 1.000 Nm, que se transmiten a las ruedas traseras a través de un cambio automático de ocho velocidades con diferencial electrónico integrado. Los nuevos neumáticos Pirelli hechos a medida se centran en el confort de marcha, el aislamiento acústico y la tracción. 

El modelo anterior, el DBS Superleggera, recurría en gran medida al control de tracción y era endiabladamente potente, pero también podía dar la sensación de que el chasis no estaba a la altura de la endiablada potencia del motor. 

Por esta razón, además de los neumáticos cuidadosamente desarrollados, también hay un nuevo sistema de gestión del par motor que ajusta y adapta la curva de potencia del motor no sólo en función de la marcha, sino también dependiendo de si estás en modo Wet, GT, Sport o Sport+. ¿Su precio? Parte de unos 390.000 euros. 

El Ferrari es diferente. Sin duda, se inspira en el intocable y clásico Daytona con el característico tratamiento de las luces delanteras, pero la proporción y los detalles son más provocativos. No es tan bonito, desde luego. Sin embargo, la forma resulta atractiva en persona y en la carretera tiene una presencia retro de ciencia ficción a la que es difícil resistirse.  

Si echamos un vistazo a la hoja de especificaciones y al kit de prensa, vemos que el Ferrari continúa con esa temática de ciencia ficción. Dispone de amortiguadores magnéticos, Side Slip Control 8.0, caja de cambios de doble embrague de ocho velocidades y e-diff, ‘Active Torque Shaping’, Virtual Short Wheelbase 3.0’ (dirección en las ruedas traseras), ABS-Evo, aerodinámica activa...  

Pero, por supuesto, todo esto es para desplegar, mejorar y celebrar el evento principal, un V12 de 6,5 litros de feroz potencia. La última iteración de la familia F140, que comenzó con el Ferrari Enzo en 2002, produce 830 CV a 9.250 rpm y 678 Nm a 7.250 rpm. El 12Cilindri es mucho. De todo. Los clientes superarán con creces el precio de salida de unos 395.000 euros. 

Sin embargo, a primera vista, el nuevo monumento dinámico de Maranello a la maravilla que es el motor V12 resulta extrañamente apagado. Nos escapamos pronto del hotel, atravesamos la ciudad y damos una vuelta por la autopista antes de dirigirnos al Gran Sasso.  

El Ferrari se conduce de maravilla y es muy silencioso. A velocidades de autopista en el Reino Unido, se oye el zumbido de los neumáticos, un poco de ruido del viento en la parte superior del parabrisas, pero casi ningún ruido del motor. Sería difícil adivinar que este coche está propulsado por un V12 en este entorno. 

No hay duda de que parte de esto se debe a los filtros de partículas y otras leyes, pero los rumores de que Ferrari ha intentado cambiar el carácter de este coche desde las viejas costumbres salvajes del 812 Superfast a una experiencia más orientada a los GT suenan muy ciertos.  

Desde la calidad de marcha hasta la respuesta más tranquila de la dirección, pasando por la reducción de los estímulos sonoros y la entrega de potencia menos rabiosa, el 12Cilindri es muy diferente a su predecesor.  

El 812 Superfast era un supercoche de pura cepa con una refinada forma de GT. Seguía las viejas costumbres con su disposición de motor delantero y tracción trasera, pero era intransigente y salvaje. Tal vez el 12Cilindri revele esta faceta más adelante, pero no puedo fingir que no estoy ligeramente cabizbajo por tener que buscar lo que una vez fue tan vivo y siempre presente. 

En carreteras similares, el Vanquish también es refinado. No se conduce con la misma elegancia y parece más grande e intimidante. Pero la dirección del Vanquish es opuesta a la del 12Cilindri. Ha tomado un predecesor GT carismático, potente y ligeramente contundente, y ha perfeccionado sus respuestas para ofrecer una experiencia de conducción de supercoche. 

El resultado final es inmediatamente encantador. El Vanquish ha conservado la sensación de fuerza imparable que sólo los mejores GT con motor delantero son capaces de transmitir, pero su dinámica tiene un nuevo filo y una mayor claridad.  

En la ciudad, el V12 está siempre presente (el refinamiento es amplio, pero la entrega compleja, culta y suave es inconfundible) y cuando se adentra en la autopista, el Vanquish suena emocionante, furioso y puro a pesar de tener dos turbocompresores. Imagina cómo esperarías que sonara algo como un Pagani Utopia. Eso es el Vanquish. Exótico, caro y algo escandaloso. 

También es un lugar maravilloso en el que estar. El Ferrari es sencillo y tiene una cierta elegancia chic en el interior, pero sigue pareciendo más un superdeportivo que un GT. Me encanta el escudo bajo y la forma en que las aletas delanteras enmarcan la carretera. Hay una verdadera sensación de concentración. 

Sin embargo, el Aston contrarresta con una sensación más palpable de artesanía. Los materiales son más suntuosos, los detalles más considerados. Además, la combinación de pantalla táctil y botones físicos del Aston es mucho mejor que la del 12Cilindri, que se ha alejado del infierno de la interfaz táctil del SF90/296 GTB con la adición de una pantalla táctil central, pero sigue siendo frustrante.  

Cuando llegamos a las estribaciones del parque nacional del Gran Sasso, el Aston resulta irresistible. Sin embargo, este es el territorio del Ferrari. Más ligero (214 kg con sus opciones aligeradas), compacto, con una dirección trasera que funciona de forma independiente y de un vertiginoso conjunto de componentes electrónicos, el super GT de Ferrari deja al Aston fuera de juego.  

Es absolutamente mágico. A medida que la carretera se eleva, se agrupa y fluye a través de este paisaje, el 12Cilindri mejora su juego. Se siente extrañamente pequeño y ligero, la caja de cambios es un instrumento de precisión absoluta, y el coche se las arregla para sentirse extremadamente alerta y sensible, pero tranquilo e intuitivo.  

Es cuestión de un instante poner el ‘manettino’ en modo Race o TC Off (control de tracción apagado), tal es la confianza que genera el 12Cilindri. La electrónica, con la entrega de potencia asombrosamente precisa y lineal del motor, te permiten deleitarte con el equilibrio natural. Puedes sentir lo atrás que está el V12 por la respuesta en curva y la increíble resistencia al subviraje.  

La tracción también es fantástica, ayudada por el hecho de que no hay turbos que den un enorme impulso de par. Pero aún queda la pequeña cuestión de los 830 CV con los que jugar. ¿Te gusta el sobreviraje? Te gustará el 12Cilindri. Y te encantará la sutileza del e-diff y los sistemas de control de estabilidad y tracción. Qué manera de lanzarse a través de este paisaje... 

Y, sin embargo, no siento la alegría pura y desenfrenada que sentía con el 812 Superfast. Falta el salvajismo. La respuesta sin aliento. El ruido agudo e incluso las prestaciones que te dejaban boquiabierto. El 12Cilindri es más rápido que un 812 Superfast, pero nunca parece tan maníaco.  

Sería un error decir que el 12Cilindri se ha simplificado, ya que se trata de un coche de gran calidad y muy bien resuelto. Pero teniendo en cuenta que lleva el nombre de su motor, no hay duda de que el V12 es menos protagonista que antes. Al perseguir una propuesta más redonda, se ha suprimido parte de la magia. 

Es casi como si Aston Martin presintiera que esta oportunidad iba a llegar y se lanzara a por el Vanquish para aprovecharla. Aun así, hay algunos aspectos en los que el Vanquish se ve ampliamente superado por el Ferrari.  

La caja de cambios de ocho velocidades, por ejemplo, es muy buena. Pero se siente torpe comparada con el afilado doble embrague del Ferrari. Los frenos tienen un recorrido más largo y ofrecen menos consistencia que los del 12Cilindri, y el gran Aston no alcanza la agilidad del hábil Ferrari.  

Pero nada de eso importa. El Aston es escandaloso. Imparable. Su motor biturbo de 5,2 litros tiene una respuesta y un par fenomenales, pero también alcanza un crescendo temible. El Vanquish es tan rápido que no puedes pisar el acelerador sin pensar. Nunca. Lo aprietas, das lo mejor de ti y, de vez en cuando, te atreves a llegar al límite de revoluciones.  

Muy pocos coches se sienten tan desenfrenados y, sin embargo, el puro teatro en línea recta se corresponde con un chasis dotado de una tracción y un equilibrio extraordinarios. El factor decisivo sobre el Ferrari es que el Vanquish tiene la cantidad justa de agudeza para que explorar sus límites sea algo que se disfrute y se tema a partes iguales. Es educado, pero no aséptico. 

En estas espectaculares carreteras, la suspensión se encuentra en su mejor momento en el ajuste intermedio, con todo lo demás en Sport+. Desactiva el control de estabilidad y desbloquea un sistema de control de tracción ajustable para deslizar las ruedas traseras. Por defecto está en 5 y puedes bajarlo para una mayor intervención o subirlo para más emoción.  

Los niveles 7 y 8 siguen intentando afinar tus movimientos, pero permiten el deslizamiento suficiente para que los neumáticos echen humo. Un clic más y estás solo. Yo lo recomendaría. Pero sólo después de un largo periodo de aclimatación y, si tienes suerte, con la certeza de que éste no es tu coche ni tus Pirelli. 

Conducido sin ataduras, el Vanquish es algo extraordinario. No se encoge como el Ferrari, pero su carácter y su rendimiento venenoso le hacen crecer en estatura. Es una sensación extraña. Estás íntimamente involucrado en el proceso de hacer que el Vanquish se mueva, pero también puedes contemplarlo con asombro. Arrastrado por las prestaciones que ofrece y asombrado de su aplomo. 

Es fenomenal. De verdad. Un coche construido en torno a las virtudes de un motor V12, pero decidido a hacer mucho más que rendir homenaje a la tradición. Es más un acontecimiento que el Ferrari. Está más vivo. Es más alegre. Es más optimista. También es un hito para Aston Martin. Esperemos que sea el comienzo de un largo y caluroso verano para la firma británica. 

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