El nuevo Renault Mégane quiere lo mismo, pero es diferente

Cuatro generaciones ya. Se dice pronto. El nuevo Renault Mégane será el cuarto integrante de una saga que cosecha éxitos de ventas desde que el mundo es mundo. Más o menos. Y quiere seguir por ese camino...

Con dos décadas a sus espaldas, el nuevo Renault Mégane llega para seguir recogiendo los éxitos de sus tres generaciones anteriores. No lo tiene fácil: sus antecesores han roto récords de ventas y han sido líderes del mercado español en múltiples ocasiones. La factoría de Palencia ha fabricado cuatro millones de unidades del modelo. Es uno de los favoritos del público. Y ahora presenta armas renovadas.

Para empezar, cuenta con un diseño más dinámico, distintivo. Los grupos ópticos (delanteros y traseros) se alargan y se estilizan, influyendo de la misma manera en las formas del capó. Se trata del truco más viejo del mundo: las líneas horizontales hacen cuerpos más amplios. Y en el caso del nuevo Mégane, funciona a la perfección, ofreciendo (visualmente) un coche con una imagen más deportiva. Parece más ancho, más largo y más bajo. Y lo es. Añades algunos detalles coquetos para aumentar el efecto, como faldones o difusores –para el acabado GT Line-, y consigues un producto listo para triunfar. ¿No?

No del todo. Los conductores ya no se conforman con una carrocería renovada; en un vehículo de este segmento demandan mejores sensaciones en el interior, mayor equipamiento, una calidad de rodadura que lo distinga de sus rivales. Y en el Renault Mégane lo que hay, por ejemplo, es más espuma para absorber ruidos y unos asientos que comparten su estructura con los del Espace y el Talismán. Desde luego, parecen cómodos.

Vídeo: Renault Mégane 4

El conductor estará rodeado de tecnología: empezando por el Head-Up Display (en color) y pasando por todas las ayudas a la conducción imaginables -asistente de aparcamiento, de frenada, regulador de velocidad, detector de ángulo muerto, etc, etc-, acabamos en el sistema R-Link de Renault. Cuenta con pantalla táctil para manejar el navegador, teléfono, las consabidas aplicaciones (me pregunto si alguien hará uso real de ellas mientras conduce) y la radio, que casi es lo de menos en este maremágnum puesto a nuestra disposición. Los distintos acabados del Renault Mégane -Life, Intens, Zen, Bose, GT Line y GT- combinan estos dispositivos para ofrecer más o menos equipamiento.

El máximo que vas a pagar son los 26.900 euros del GT. Por este precio te llevas un motor de 205 CV, el único al que puede asociarse el sistema 4Control, que llega por primera vez a un vehículo de este segmento. Lo que hace es gestionar el giro de las ruedas traseras, algo que aporta precisión en las curvas, según la marca.

Un escalón más abajo está el dispositivo Multi-Sense, que permite variar la respuesta del acelerador, la firmeza de la dirección, la iluminación del habitáculo, la función de masaje de los asientos (si está disponible) y hasta el sonido del motor –supongo que no soy la única a la que esto le parece demasiado artificial-. Propone cinco modos de conducción: Neutro, Sport, Confort, Personalizado y Eco, para aquellos que se preocupan por el medio ambiente.

Precisamente, éstos deben saber que las emisiones de todas las mecánicas (de 90 a 205 CV) están por debajo de los 120 g/km -excepto la más potente, claro-; eso las exime del impuesto de Matriculación. Suma un consumo oficial muy ajustado y un precio competitivo, que empieza en 16.600 euros. El superventas ha vuelto, amigos.

Vídeo: nuevo Renault Mégane

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