¿Por qué el primer Porsche 911 Turbo (930) tenía cuatro marchas?

¿Sabías que el primer Porsche 911 Turbo (930) se lanzó con una caja de cambios de cuatro marchas en lugar de con una de cinco? Por esto la firma alemana se decantó por esta transmisión.

El primer Porsche 911 Turbo (930) llegó en 1975 y cambió las reglas del juego de los deportivos, pero tenía un elemento peculiar: una caja de cambios de cuatro marchas. Esta es la razón por la que Porsche no optó por un cambio de cinco relaciones en uno de sus modelos más emblemáticos.

A principios de la década de 1970, la firma de Stuttgart estaba buscando formas de obtener un mayor rendimiento en sus coches y una de las tecnologías más interesantes del momento era la de los motores turbo. Estos propulsores eran capaces de lograr unas prestaciones muy superiores a las de los motores atmosféricos y empezaron a llegar a las calles.

Tras ser probados en competición, este tipo de propulsores se empezaron a implantar en diferentes deportivos y el Porsche 911 fue uno de los que más se benefició de ello. Se presentó inicialmente un prototipo en el Salón de Frankfurt de 1973 y un año después se desveló la edición definitiva. ¿El escenario? El Salón del Automóvil de París.

No te pierdas: Prueba del Porsche 911 Turbo (930)

Fue en ese momento cuando llegó el primer 911 Turbo (930), con sus pasos de rueda ensanchados y su peculiar alerón ‘cola de ballena’. Bajo este elemento se situaba un motor seis cilindros bóxer 3.0 con 260 CV que, si bien ahora no sorprenden, entonces le sirvieron a este modelo para convertirse en el coche de producción más rápido de Alemania.

Las cifras son respetables en 2024, pero eran espectaculares hace 50 años: un paso de 0 a 100 km/h en 5,5 segundos y una velocidad máxima de 250 km/h. Esto era posible gracias a ese motor turbo, que a su vez también hizo que este fuera un coche bastante peligroso. Sin embargo, además del propulsor, otro elemento curioso de este modelo era el cambio de marchas.

Al contrario de lo que se esperaba, el primer 911 Turbo montaba un cambio manual de cuatro marchas y no el de cinco que ofrecían otras versiones del nueveonce. ¿Por qué? En aquel momento, se señaló que el par de 342 Nm esta variante era tan alto que no era necesario contar con una marcha adicional, pero realmente había otra razón.

La creencia más extendida es que la caja de cinco velocidades de aquel momento no era lo suficientemente fuerte como para soportar el rendimiento del motor, de manera que se utilizó una de cuatro marchas que sí era capaz de soportar la potencia de estos coches. De hecho, así se mantuvo durante varios años.

Por lo general, los 930 Turbo cuentan con cuatro marchas y no fue hasta 1989 cuando se ofreció una caja de cinco velocidades G50. Entonces, el coche deportivo alemán también había aumentado sus capacidades, con un motor de 3,3 litros que llegó hasta los 300 CV. Antes de la nueva caja de cambios, eso sí, la de cuatro velocidades también fue mejorada.

Con todo, en 1990 llegó su sucesor de la generación 964, que mantuvo un motor de 3,3 litros y mejoró claramente en multitud de aspectos. Sin embargo, antes de despedirse, el 911 Turbo original recibió por fin esa transmisión que muchos esperaron a su llegada más de diez años antes.

Otros artículos interesantes:

Ver sus artículos

Sergio Ríos

Redactor

Sergio Ríos es Redactor de Auto Bild y Top Gear. Prueba todo tipo de coches, escribe artículos y graba contenido para redes sociales. Por un friki del motor, para los frikis del motor

NOTA9

VER PRUEBA

Paul Stephens ha recreado el mítico 911, con el que ha estado trabajando casi 30 años y hemos probado esta máquina, que es igual de maravillosa que el original