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Viejas glorias: la historia del Volkswagen Corrado

Hablemos de coupés...

Imagen de perfil de Alex Aguilar

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Salvo que tengas menos de 15 años o te hayas criado en una cueva alejada de cualquier vestigio de civilización humana, estoy muy seguro de que conocerás al protagonista de hoy. Vamos a hablar del Volkswagen Corrado... y de su escueta historia de sólo ocho años de recorrido. ¿Preparado o preparada para sentir una tremenda nostalgia? Comenzamos... 

 

Terminan los ochenta y el Scirocco envejece: hora de buscar un sustituto

Volkswagen Scirocco de segunda generación

Con la llegada de la segunda mitad de los años ochenta Volkswagen cae en la cuenta de que su línea de deportivos necesita algo de aire fresco. Hasta ese momento la respuesta de la marca para quienes buscaban un modelo agresivo sin renunciar en exceso a las comodidades de un utilitario venía dada por el Scirocco, un veterano del segmento aparecido en el mercado en 1974 tras haber rechazado el proyecto EA 425 que Porsche había diseñado para ellos y que posteriormente se convertiría en el 924 -uno de los coches de Stuttgart que puedes comprar por menos de 20.000 euros-. 

La primera generación del Scirocco fue creada sobre la plataforma del Golf I -aquí tienes los 40 años de historia del GTI en fotos- y, con una segunda entrega llegada en 1981 con una nueva imagen pero los mismos cimientos que su antecesor, en pocos años quedó patente la necesidad de renovar de una vez por todas su propuesta entre los coupés de configuración 2+2. Aunque fueron varios quienes dieron por hecho que el nuevo automóvil de la marca afincada en Wolfsburgo vendría en forma de un tercer capítulo, lo cierto es que la gama alemana aumentó con una nueva incorporación que coexistiría durante algunos años con el modelo ya existente. 

Otro clásico eterno: BMW E30

Aterriza el primer Volkswagen Corrado

 

Volkswagen Corrado 1.8 16V

 

El nuevo Volkswagen Corrado fue presentado oficialmente en 1988 y comenzó su andadura comercial para el año siguiente, con una única mecánica disponible en forma de bloque de 1,8 litros y 16 válvulas capaz de entregar 136 CV. ¿Te parecen pocos? Gracias a un peso total del conjunto de poco más de 1.000 kg era bien capaz de alcanzar los 200 km/h. Desarrollado sobre la plataforma del Golf de segunda generación -cuya versión GTI era el enemigo natural del Opel Kadett GSi-, el nuevo modelo alemán hacía gala de un diseño espectacularmente deportivo con un alerón trasero retráctil que se desplegaba al alcanzar cierta velocidad y un diseño interior sobrio pero muy funcional donde eran fácilmente reconocibles las trazas del ADN de la marca. 

Un Opel que quiere un poco de cariño: el Astra GSI

La acogida por parte de público y prensa de la época fue realmente satisfactoria, aunque detalles como un precio algo elevado y unos consumos para nada contenidos siempre dificultaron que el recién nacido alcanzara un volumen de ventas demasiado abultado. En cualquier caso Volkswagen supo anticiparse a un posible batacazo y para ello dejó la producción anual reducida a un máximo de 20.000 unidades que saldrían de la cadena de montaje que Karmann tenía en Osnabrück. A pesar del éxito inicial del coupé de Volkswagen, todos los periodistas de la época coincidieron en algo: el coche necesitaba un motor algo más alegre. 

 

Ganas de más. Ganas de G60

 

Poco tiempo después del desembarco en el mercado de las primeras unidades con su bloque de 136 caballos llegaría la variante más reconocida por todo el mundo y con la que la marca esperaba acumular el grueso de sus ventas, denominado G60. Con un bloque de 1,8 litros con 8 válvulas ayudado por un compresor volumétrico que empujaba como un animal en toda la franja de revoluciones -en aquella época todavía no se había extendido la moda de incorporar un turbocompresor hasta a los motores de los elevalunas-, el Corrado G60 era capaz de entregar 160 CV y alcanzar una velocidad máxima de 225 km/h. 

 

Volkswagen Corrado G60

 

Esta vez casi nadie podía sacar demasiada punta al modelo más prestacional de la gama de deportivos de Volkswagen que, al igual que su hermano pequeño, sólo era culpable de no arrojar unas cifras de consumo demasiado ahorradoras ni de tener un precio de compra asequible al bolsillo de cualquiera -cuatro millones de las antiguas pesetas tenían la culpa de que cada español no pudiera tener uno aparcado bajo su ventana-. Esta variante permaneció a la venta hasta el año 1993... pero no fue la más radical de todas. 

 

VR6: con VR de... ¿vrutal?

 

Para el año 1991 llegaría la versión más salvaje de todas con la incorporación a la gama de un nuevo bloque V6 de 2,9 litros que entregaba la friolera de 190 CV que, en aquellos años, era muchísimo para un pequeño deportivo como el Corrado. Bajo la denominación VR6 se comercializó esta configuración tan agresiva que, junto con otras mejoras relacionadas con la suspensión o el equipo de frenado, traería consigo dos novedades muy importantes: la reducción de su tiempo para realizar el 0-100 a siete segundos... y la ampliación de la asíntota de su velocidad máxima hasta los 235 km/h.

 

Volkswagen Corrado VR6

 

El regreso del coche del pueblo... fallido

Flipa con este Volkswagen Beetle con motor rotativo. De Jay Leno, claro...

Coincidiendo con la recta final de la producción del Volkswagen Corrado, la marca trató de insuflar algo de aire fresco a su gama con la introducción de un bloque de dos litros y cuatro cilindros que en su versión 16 válvulas sustituiría a la mecánica ofrecida inicialmente -manteniendo los mismos 136 CV-... y que también sería comprable con una culata más simple de ocho válvulas y 115 CV -solución extraída del Golf GTI de tercera generación- con el objetivo de convertirse en una opción más asequible para los compradores con un menor poder adquisitivo. 

Como era de esperar, la maniobra no resultó demasiado exitosa y muy pocas fueron las piezas vendidas del escalón más accesible a la gama del 2+2 germano, que en 1995 vería la llegada del final de su producción con un total de 97.521 vehículos comercializados. ¿Quieres conseguir uno de segunda mano? Prepárate para escuchar las mejores perlas... y para tener que buscar con paciencia y dedicación: al igual que sucedió con otros mitos como el Opel Calibra, los veteranos Corrado no siempre cayeron en las mejores manos. Con tristes consecuencias.

 

Ediciones especiales

No existe demasiada información relativa a las versiones especiales que aparecieron del Volkswagen Corrado durante su vida, pero es necesario hacer repaso de dos de ellas que llaman poderosamente la atención: Magnum... y cabrio. Aunque el trabajo de desarrollo de la primera estuvo en manos de un carrocero externo a Volkswagen y Karmann llamado MAG, hay quien afirma que se trata de un proyecto desechado por la matriz para ofrecer una variante más familiar de su escultural modelo coupé. Viendo los resultados, a mí tampoco me extraña nada que los responsables de Wolfsburgo declinaran la oferta entre improperios prorrumpidos en alemán. 

La segunda de ellas tiene silueta descapotable... y habría estado llamada a entrar en los catálogos de la marca en 1993 de no haber sido por la drástica reducción en las ventas que experimentó el modelo en aquellos años. Habría estado bien, ¿verdad?

 

Volkswagen Corrado Cabrio

 

No podemos acabar esto sin hablar de una versión vitaminada llamada Volkswagen Corrado Storm VR6, de la que hubo solo 500 unidades que se vendieron en Reino Unido (250 estaban pintadas en color 'Classic Green'. Era fácil diferenciarla gracias al set de llantas de aleación de 15 pulgadas BBS y a un alerón trasero retráctil. En el interior se podían encontrar materiales de alta calidad como cuero y un equipamiento de lujo entre el que destacan los asientos delanteros calefactados, techo solar y hasta un equipo de sonido. 

Era una versión de alto rendimiento que pretendía ser el sustituto del Porsche 944; bajo el capó latía un motor VR6 de 2.861 cc que genera 190 CV de potencia y que venía asociado a una caja de cambios manual.

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