El amor entre el Alfa Stelvio y el Alfa Giulia sobre el hielo

El amor entre dos Alfa

Se aman, se quieren... esta es la historia de amor entre el Alfa Romeo Stelvio y el Alfa Romeo Giulia, una pasión que se desborada entre los dos gracias a su tracción integral Q4. Y no podían haber escogido mejor escenario para demostrar su enamoramiento que una pista de hielo donde hacer valer esa tracciónintegral.

Primero hablamos del Alfa Romeo Stelvio. Y lo hacemos, cómo no, de la versión más potente: el Alfa Romeo Stelvio Quadrifoglio Verde. Aunque debo reconocer que el segmento SUV no es precisamente mi preferido entre los coches nuevos, la aparentemente inacabable demanda del mercado está dando lugar a que veamos creaciones de lo más curioso.

El Stelvio QV es brutal en empuje y comportamiento

Alfa Romeo Stelvio Quadrifoglio Verde

¿Se te habría ocurrido pedirle a los italianos un Alfa Romeo Stelvio con 510 CV que además fuera rápido en el circuito de Nürburgring? Está propulsado por un bloque V6 de 2,9 litros capaz de entregar 600 Nm de par máximo que, transmitidos a ambos ejes a través de una caja automática de ocho relaciones y una eficacísima tracción integral Q4, le permiten completar el 0-100 en sólo 3,8 segundos con una punta de 283 km/h. Sí, eso lo hace más rápido a la hora de acelerar que el Porsche 911 Carrera 4 GTS 2017 que probé hace algunos meses. Y acongoja. 

Nos metemos con el Alfa Giulia

Alfa Romeo ha sido asesorada por Ferrari para dar vida a este ‘cuore’. Su sonido nada más arrancar es embelesador. Lo mismo que el del escape. Podría estar horas escuchando estas armonías. Como también podría estar horas conduciendo el Quadrifoglio, porque gracias a los modos de conducción, a la posibilidad de elegir una suspensión más blanda -siempre sin ofrecer balanceos de la carrocería- y a lo bien insonorizado que está el habitáculo, no es un deportivo castigador. Tampoco radical en la entrega de potencia como sí lo es el BMW M3, con el que hasta en recta, dando gas, se activan los controles; en el caso del Giulia el reparto de potencia es más progresivo. Y a partir de las 3.000 rpm vuelve a aparecer en escena el sonido ronco de su escape. ¡Premio al mejor director de orquesta por la Filarmónica británica! 

Jugar con el cambio es una delicia, tanto por el tacto de sus enormes levas como por la rapidez en que realiza las transiciones. ¿Para qué queremos uno de doble embrague teniendo de este tipo de convertidor de par? Además, tanto al subir de marcha a altas revoluciones como al bajar, emite unos petardeos que al igual que la Mascletá, son capaces de ponerme el bello de punta. 

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