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¿Cuál fue mejor ¿Citroën Xsara Picasso o Seat Altea?

Dos monovolúmenes familiares para una sola familia ¿con cuál te quedas?

Imagen de perfil de Miguel Lorente
Citroën Xsara Picasso o Seat Altea

El mercado de ocasión nos lleva a enfrentar vehículos como el Citroën Xsara Picasso y el Seat Altea, dos vehículos superventas con aspiraciones a ser referencia dentro de los coches familiares pero ¿cuál de estos monovolúmenes merecía más la pena?

El Citroën Xsara Picasso llegó a nuestras vidas a finales del milenio pasado, en 1999 y estuvo a la venta más de una década hasta que el Citroën C4 Picasso le dio el relevo en 2010. Un monovolumen del segmento C, con 4.275 de largo, 1.750 ancho, 1.635 alto y 2.760 de distancia entre ejes, y un peso promedio de 1.300 kg, que ofrecía cinco plazas homologadas.

Por su parte, el Seat Altea es un monovolumen del mismo segmento que llegó casi un lustro después, desde 2004 hasta 2015, años en los que sufrió varias actualizaciones estéticas y de habitabilidad. Sus medidas eran similares a las de su rival: 4.280 mm, 1.770 y 2.580 con una batalla de 2.580 mm para un peso también de unos 1.300 kg, con también 5 plazas homologadas.

Citroën Xsara Picasso y del Seat Altea, motores

En cuanto a los motores, el éxito de las campañas publicitarias y de marketing de fabricantes como Citroën, lanzó al estrellato a las versiones diésel del Citroën Xsara Picasso, haciendo tremendamente populares los bloques de gasóleo. Con los bloques de 1.6 litros 16 válvulas, inyección directa, common-rail, turbo, intercooler de 92 CV o 110 CV y el 2.0 turbo como 8v, inyección directa, common-rail, las ventas se dispararon gracias a las cifras de consumo que se establecían en poco más de 5 litros a los 100 km. Aproximadamente, el 85 % de los Citroën Xsara Picasso matriculados en España fueron de gasóleo.

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Por su parte, los motores de gasolina pasaron más desapercibidos a pesar de su buen funcionamiento y fiabilidad. Inicialmente se ofreció el bloque de 1.6 litros de 88 CV que, por la ley medioambiental, tuvo que ser sustituido por el también 1.6 pero 95 CV. Además existió una versión de 1.6 litros, 16 válvulas y 112 CV, otra 1.8 16V de 115 y la última con el motor de 2.0 litros, 16V, de 149 CV, cuya potencia elevaba a casi 9 litros el consumo de carburante.

Los motores del Seat fueron en diésel o gasolina. Con ocho posibles motores motores, la gama gasolina era más amplia, cinco por los tres del Seat Altea diésel. Los de gasolina e inyección indirecta  fueron los del bloque 1.4 y 86 CV y el 1.6 de 102 CV. De inyección directa y atmosférico 2.0 FSI de 150 CV y finalmente, otros dos de inyección directa con turbocompresor para el motor 1.8 l TSI de 160 CV y el del famoso y potente 2.0 TFSI con nada más y nada menos que 200 CV para todo un monovolumen familiar. Los Seat Altea TDI utilizaron los motores 1.9 de 105 CV, 2.0 de 140 CV ó 170 CV. Todos se apoyaban en un turbo e inyección directa.

Citroën Xsara Picasso y del Seat Altea, dinamismo y habitabilidad

Las motorizaciones gasolina del Citroën Xsara Picasso resultaban mucho más dinámicas que las de gasoil, la rudeza de los motores HDi de PSA garantizaban una vida prolongada a coste de una alta sonoridad y vibraciones, sobre todo en los primeros momentos tras sen arrancado, en parte debido a que el habitáculo de éste y otros modelos de la época dejaba mucho que desear en cuanto a aislamiento. Por su parte, la adecuada respuesta y un consumo moderado de los bloque de gasolina ofrecían un tacto más suave y ameno a pesar de la calidad básica de su interior. Su maletero, de 550 litros, se mostraba correcto, sin grandes amplitudes pero adecuado para transportar la carga sin mayores complicaciones.

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El punto fuerte del Seat Altea fue en el abanico de posiblidades en cuanto al acabado, lo cual influía directamente en su precio final. A pesar de sus cinco plazas, la cabina ofrecía una capacidad real para cuatro adultos ya que la butaca central era poco menos que testimonial. Su punto flaco lo encontramos en su maletero, con tan solo 409 litros ofrecía una capacidad muy justa para un vehículo al que se le supone familiar.

Los acabados iban desde packs estéticos como el acabado Seat Altea FR hasta el del Seat Altea Freetrack hasta los niveles de equipamiento eran comercializados como Sunrise, Reference, Stylance, Sport-up además del mencionado FR.

Citroën Xsara Picasso o Seat Altea, precio

El Citroën Xsara Picasso más barato fue el del motor 1.6, de 16 V, con acabado LX Plus por 12.800 euros, un precio realmente  competitivo para el boom de los monovolúmenes al principio de los años 2000. Su versión como Citroën Xsara Picasso diésel partía del 1.6 HDi de 90 Cv y mismo acabado por 13.750 euros.

El Seat Altea más económico fue el del bloque gasolina 1.4 litros, 85 CV ,en acabado Sunrise por 13.996 euros, uno de los más económicos del momento, y en gasoil, el Seat Altea diésel más barato es el 1.9 TDI, 105 CV, Reference cuesta 17.967 €.

La discrepancia surge aquí al comparar calidades y precio. Los Seat, si resultar modelos premium mostraban un confort, habitabilidad y calidad más agradable que los Citroën donde el uso y abuso de plásticos y materiales de baja calidad resultaban poco agraciados. 

La resistencia y duración, a la postre, de las mecánicas, ha hecho que los Citroën Xsara Picasso fueran mejores opciones a largo plazo pero a costa de sacrificar cualquier sensación ni parecida al lujo, algo que, como decía, sin resultar vehículos que catalogaríamos como premium, era más agradecido en el caso del Seat Altea.

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