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Opinión: todos quieren ser prémium, ¿quién realmente lo es?

Determinar quién es prémium y quién no parece algo complicado, ¿o no tanto?

Imagen de perfil de Redacción Top Gear
Interior del Volvo S90 2016

Hoy todo el mundo quiere ser prémium. Las marcas te venden una y otra vez su calidad de fabricación y materiales, su vocación de ser prémium, pero realmente ¿quién es prémium? ¿Cómo se puede determinar cuándo una marca realmente es prémium o no? ¿Son los precios una buena referencia? ¿Puede una marca generalista alcanzar un nivel prémium? Vayamos por partes.

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Bajo mi punto de vista, un coche es prémium cuando, ya sea por el diseño, por la calidad de materiales, por la sensación de calidad o por el equipamiento, te hace sentir mejor o especial. Créeme que hay marcas que lo consiguen y no siempre tienen por qué ser las que tienes en mente como marcas prémium. Por ejemplo: Volvo es un buen ejemplo de marca prémium actual que para la mayoría no representa una opción verdaderamente de lujo. 

 

 

Tanto el diseño como la calidad general percibida raya a gran altura, más por ejemplo que el de otras marcas consideradas tradicionalmente como de lujo. ¿Te has sentado en un Volvo V90? Si realmente una marca como Volvo, o Lexus, es prémium y tienen productos tan buenos, ¿por qué no se venden bien? Porque en España creo que no sabemos valorar de manera objetiva la compra de un coche: en general la cultura del coche aquí es realmente baja y muchos compradores se decantan más por el qué dirán o por el qué han dicho que por lo que ellos mismos son capaces de valorar.

Un Mercedes es un Mercedes. ¿Cuánta gente me va a creer si digo que un Volvo me ofrece más sensación de calidad interior que algunos Mercedes? Poca, muy poca. Es más, en una barra de bar probablemente terminaría con un par de collejas o algo peor. Una marca prémium debe tener buenos ajustes, materiales agradables al tacto, equipamiento especial y único, una búsqueda científica para obtener el máximo confort: invertir en su producto y no intentar vivir por la renta de su imagen.

 

 

Y es que algunas marcas alemanas en nuestro país viven del pasado y a veces se confían. ¿Para qué vamos a invertir tanto en el desarrollo de nuestros modelos si nuestra marca vende sola y la gente, cómo borregos, no son capaces de abrir los ojos y considerar otras opciones? Por supuesto la imagen también es un factor de peso para considerar una marca prémium, pero no puede ser la única. 

Ahora bien, ¿nuevas marcas que se consideran prémium, realmente lo son? Pues difícilmente. Lo mejor es que hay marcas que realmente están haciendo una apuesta contundente para mejorar su calidad general y poco a poco parece que lo están consiguiendo. Un buen ejemplo sería DS, aunque la verdad es que todavía les falta un poco para poder ser considerados como marca prémium, al menos de momento. 

 

 

Creo que lo principal que deben hacer estas marcas es apostar por el interior, apostar por el lujo y por el respeto por el cliente. Eso me parece fundamental, aunque en nuestro país la gente sea algo obcecada a la hora de comprar un coche, una apuesta por el prémium y la calidad no se puede quedar en marketing, como hacen otras marcas con un pasado mucho más glorioso. Realmente hay que respetar al usuario y no intentar engañar a nadie: ser prémium significa hacer sentir bien a la gente y para hacer eso necesitas algo más que cuero de dudosa calidad o muchas pantallas en el interior. 

De todos modos, creo que no hay que volverse loco con las marcas prémium. La gente debería comprar un producto que le guste y que le haga sentir bien. No te fíes de las marcas, no creas todo lo que te dicen y comprueba tu mismo lo que te ofrecen. Intenta hacerlo de manera objetiva y por mucho que te hablen de calidad prémium, tranquilo que la calidad se nota cuando la sientes. Entra en el interior de un Porsche y entenderás, en apenas un par de segundos, por qué es una marca prémium.

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