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¿Podría este Rover haber salvado a la marca?

Rover Tourer Concept Vehicle

Somos unos optimistas... 

Rover. ¿Te acuerdas de ellos? Hace tiempo que nos dejaron pero a menudo nos acordamos de esta marca y nos entra nostalgia. ¿Qué habría sido de ellos si no hubiesen desaparecido? ¿Qué tipo de coches estaríamos conduciendo? Quizá algo parecido al Rover Tourer Concept Vehicle (TCV), un prototipo que debutó en el Salón de Ginebra 2002 y que aún sigue dando vueltas en nuestras cabezas. 

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¿Por qué? En primer lugar, porque desde 1986, con el CCV, no habíamos visto ningún prototipo de Rover, así que asistíamos a un nuevo amanecer y, por tanto, había esperanza. Además, era muy diferente a lo que nos tenía acostumbrados la marca. 

El Rover Tourer abandonaba el estilo retro y puramente británico del que presumía desde que en 1994 BMW comprara la marca, pero cuando los alemanes huyeron en el 2000, se dieron cuenta de que era el momento de innovar. Eliminaron, por tanto, la parrilla inspirada en el barco vikingo insignia de la compañía e incluyeron un capó de diseño curvado que se extendía hasta el paragolpes delantero. Un cambio muy extravagante… y muy lejano a nada que tuviera que ver con la producción. 

Además, exploraba un entonces nuevo nicho de mercado, mezclando el acabado coupé con el de un familiar… aunque el resultado fue más bien una masa amorfa. Lo más parecido que circulaba por nuestras carreteras en aquella época fue el Opel (Vauxhall) Signum, en 2003, pero también fue un proceso fracasado. ¿Quizá el Mercedes Clase R de 2006, al que le fue mejor?

 

 

Su interior quedó como misterio, ya que Rover no lo enseñó en Ginebra -todo apunta a que se acabó el presupuesto a la hora de diseñar el salpicadero-, pero sí demostraron que el Rover Tourer era capaz de tragarse una lavadora… debido a su gran capacidad de carga.

Había varias configuraciones en la parte trasera; de hecho, era posible disponer incluso de un escritorio en lugar del asiento central o un refrigerador. Por otro lado, el piso del maletero se movía para ofrecer más espacio e incluso podía montar una especie de sillón rojo. ¡Qué pena que el Papa no viera esto en su momento!

 

Rover Tourer Vehicle Concept

 

Nadie sabe muy bien qué motor incluyeron, pero estaba basado en la misma plataforma que el Rover 75 y por entonces se hablaba de una versión de producción con un motor V6 de 2.5 litros. ¡Qué diferente era todo en el año 2000!, ¿verdad?

 

Entonces, ¿por qué no llegó al mercado?

El Rover Tourer tenía muchas papeletas para triunfar -a pesar de su diseño cuestionable-; pero MG Rover no tenía dinero. Hablar de algo más que un restyling era impensable para ellos.  De hecho, la única novedad que lograron lanzar al mercado fue el CityRover de 2003, que no era más que un Tata Indica modificado. 

Irónicamente, y un tanto enrevesado, Tata terminó comprando Jaguar Land Rover a Ford unos años después de que Rover se estrellara e incluso terminó con los derechos de marca de Rover. ¡Qué cruel es la vida! Claro que hubo planes de lanzamiento para este Rover en 2004, pero para entonces, la compañía ya estaba arruinada.

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