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¿Es el Rolls Royce Phantom de Mansory lo más hortera que has visto hoy?

¿Era necesario?

Imagen de perfil de Luis Guisado
Más exclusivo que el exclusivo

No esperabas otra cosa, ¿verdad? Era cuestión de tiempo que habláramos de que Mansory cogiera un Rolls Royce Phantom VIII con su habitual pasión por esas calandras de dudoso gusto y un interior de diseño cuando menos estrambótico. 

El caso es que aquí está el Phantom de Mansory y, así, de primeras, te pido perdón por ponerte esta ‘cosa’ delante. Espero que al menos tuvieras el estómago vacío.

Según la propia gente de Mansory, la idea de este proyecto es “hacer su apariencia más noble”. Ajá. Esto se ha conseguido con un añadido en el paragolpes que parece el propio Phantom reflejado en un charco. Así, tienes un frontal con calandra, matrícula y más calandra. Estafinura estética se redondea con dos dobles salidas de escape que “deja claro el aumento de prestaciones del Mansory Phantom”.

Gracias a esos escapes (sinceramente, visualmente me parece lo más digno del coche) y a un retoque de la centralita, el V12 de 6,5 litros pasa a tener unos 605 CV (571 CV de serie). No dan cifras oficiales de aceleración o velocidad máxima, pero dicen que ronda los cinco segundos.

En este Phantom VIII de Mansory ha cambiado también las llantas originales, con su logo ‘flotante’ (no gira con la rueda), y sus neumáticos rellenos de material acústico por unas de 24 pulgadas de perfil bajo.

Parece que el refinamiento no estaba en la agenda el día que aprobaron este proyecto. Lo notas cuando ves que los elegantes pedales se han modificado por unos deportivos. Las alfombrillas, más tupidas que las mejores que puedas encontrar en el mejor hotel de tu ciudad, se han sustituido por las suyas propias de diseño... digamos que “muy Mansory”.

La carrocería está disponible en varios tonos que van desde el rosa al amarillo Bushukan. Sobre esta, que es la que ves en las fotos: “Toma el nombre de un cítrico asiático también conocido como ‘mano de Buda’. En China representa la felicidad y la longevidad. Además, acentúa el carácter exclusivo del coche”.

Bueno, esta explicación del color del Mansory Phantom VIII puede valer para cualquier coche nuevo, aunque también puede ser que los clientes de la marca crean que el nuevo Rolls Royce Cullinan no es suficientemente hortera y ostentoso.

¿El precio? Bueno, no nos lo dicen, pero cuenta con 400.000 euros del Rolls-Royce Phantom y una cantidad indeterminada por las modificaciones que seguro que lo acercan a los 500.000. Lo mires por donde lo mires, innecesario.

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