Si uno de tus coches de rally favoritos es el Subaru Impreza 555, te sorprenderá saber que hubo un error con sus llantas

El deportivo de Subaru tiene una de las decoraciones más reconocibles de la historia de la competición, pero no debería haber sido así.
El Subaru Impreza 555 es, posiblemente, uno de los coches más icónicos de la historia de la marca japonesa. Basta ver una carrocería azul con llantas doradas para que cualquier aficionado al motor piense automáticamente en los años dorados del Mundial de Rallys y en nombres como Piero Liatti o Colin McRae. Eso hace que sea tremendamente curioso que uno de los rasgos más reconocibles de este coche, las famosas llantas doradas, podrían no haber existido nunca tal y como las conocemos hoy.
De hecho, todo fue consecuencia de un error. Un simple fallo de fabricación y logística que terminó dando forma a una de las imágenes más legendarias de la historia del automovilismo.
La historia ha salido a la luz gracias a unas declaraciones de David Richards, presidente de Prodrive y una de las figuras clave en el éxito de Subaru dentro del Campeonato del Mundo de Rallys (WRC).
La alianza entre la compañía británica y la marca japonesa se prolongó durante dos décadas y dio como resultado 46 victorias, tres títulos consecutivos de constructores entre 1995 y 1997 y tres campeonatos mundiales de pilotos. David Richards Prodrive Subaru World Rally Championship. Vamos, que no les fue nada mal.
Ha sido durante una entrevista en el pódcast The Intercooler, donde Richards ha explicado el origen de una de las estéticas más icónicas de la historia de la competición.
Según comenta, cuando el equipo llegó al Rally de Montecarlo de 1997 para estrenar el nuevo Impreza WRC97, las llantas que habían encargado no eran doradas. En realidad, debían ser de color gris antracita. El diseñador del coche, Peter Stevens, había concebido una imagen más moderna para adaptarse a la nueva normativa WRC que entraba en vigor ese año.

Sin embargo, ocurrió algo inesperado. El fabricante de las llantas, la firma italiana Speedline, envió por error un lote completo acabado en color dorado. Cuando el equipo vio el resultado quedó horrorizado. Según Richards, la reacción inicial fue pensar que aquello era un desastre estético. Las ruedas no coincidían con el diseño previsto y nadie estaba especialmente convencido de cómo quedaban en el coche.
Pero había un problema: el rally estaba a punto de comenzar y no había tiempo para solucionarlo. El Subaru tuvo que presentarse en la salida con aquellas llantas doradas que, en teoría, nunca debían haber llegado allí. Sin embargo, lo que ocurrió después cambió la historia de la marca.
El coche ganó la prueba. Piero Liatti se impuso en Montecarlo y el nuevo aspecto del Subaru recibió una enorme atención mediática. Cuando terminó el evento, Richards se reunió con el presidente de Subaru para agradecer el apoyo recibido y, de paso, disculparse por el error de las llantas. Incluso le explicó que ya estaban preparando el envío para repintarlas en el color correcto.
En sus propias palabras: “Ganamos el evento con Piero Liatti, y luego fui al presidente de Subaru y le dije: «Mire, le agradezco mucho todos los aplausos que recibimos, pero de verdad tengo que disculparme por las llantas; las hemos enviado de vuelta para que las pinten de gris». Él me dijo: «No, no, no, ya hicimos toda la publicidad, de ahora en adelante tienen que seguir con las llantas doradas». Y así fue como surgieron las llantas doradas. No fue intencional, francamente, fue un completo desastre”.
Eso sí, la historia tiene un pequeño matiz. Aunque las llantas doradas del Impreza WRC97 fueron fruto de un error, el color no era completamente nuevo dentro de Subaru. Ya había aparecido en modelos anteriores como el Legacy RS de competición de 1993 o el Impreza WRX STI de 1994. En esos casos, la inspiración procedía del patrocinador principal del equipo, la marca de tabaco State Express 555, cuyos paquetes combinaban precisamente los colores azul y dorado.
La cuestión es que en 1997 Subaru precisamente pretendía alejarse parcialmente de esa imagen. El nuevo reglamento permitía diseños más agresivos y modernos, y la intención del equipo era evolucionar la estética del coche. Así que si Speedline hubiera enviado las llantas correctas, probablemente hoy recordaríamos aquellos Impreza con ruedas grises y no doradas.
Pero la historia fue en una dirección muy diferente. El Impreza WRC97 terminó ganando 8 de las 14 pruebas de aquella temporada y Subaru se llevó el campeonato de constructores. Aunque Colin McRae perdió el título de pilotos por un solo punto frente a Tommi Mäkinen, la imagen del coche quedó grabada para siempre en la memoria de los aficionados. El resto, como suele decirse, ya es historia.


