Porsche siempre había creado superdeportivos con motor bóxer. Hasta que llegó el Carrera GT con su increíble V10 de 612 CV

Porsche Carrera GT
Porsche Carrera GT

El Porsche Carrera GT marcó un antes y un después para la marca. Fue la demostración de que Porsche podía fabricar un superdeportivo sin equiparlo con un motor bóxer.

La imagen de Porsche siempre ha estado estrechamente ligada a los motores bóxer. Lo usa el inmortal Porsche 911 y en las últimas siete ocho décadas también lo han empleado otros modelos legendarios, como el Porsche 959 o el Porsche GT1 Strassenversion. Si bien hubo algún que otro modelo con motor de cuatro cilindros en línea, e incluso con bloques V8, solo un coche fue capaz de abrir un nuevo mundo a nivel de ingeniería dentro de la marca, el Porsche Carrera GT.

Cuando Porsche presentó el Carrera GT a comienzos del siglo XXI, la marca alemana recuperó una tradición reservada a muy pocos modelos. Desde la llegada del 959 en los años ‘80, la firma de Stuttgart no había vuelto a desarrollar un superdeportivo tan ambicioso desde el punto de vista técnico. Sin embargo, el origen del Porsche Carrera GT se encontraba en un proyecto de competición concebido para las 24 Horas de Le Mans.

A finales de los años ‘90, los ingenieros de Porsche trabajaban en el desarrollo del prototipo LMP2000, conocido internamente como 9R3. Aquel coche de carreras incorporaba soluciones inéditas para la Porsche, entre ellas un chasis fabricado en fibra de carbono y un motor V10 atmosférico.

De la alta competición a la carretera

Porsche Carrera GT
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Aunque el regreso oficial a Le Mans terminó posponiéndose, gran parte de la tecnología desarrollada para ese programa se acabó reutilizando. Porsche decidió aprovechar ese trabajo para crear un modelo de producción capaz de convertirse en el nuevo estandarte tecnológico de la marca, un vehículo que tuviera el honor de ser un digno sucesor para el legendario Porsche 959.

La primera demostración pública de aquella idea tuvo lugar en septiembre de 2000, durante el Salón del Automóvil de París. Antes de que el prototipo fuese presentado oficialmente ante la prensa internacional, el ex piloto Walter Röhrl tuvo el privilegio de conducirlo por las calles todavía vacías de la capital francesa.

Escoltado por motocicletas de la Policía, recorrió algunos de los lugares más emblemáticos de la ciudad en una ruta que unía el Arco del Triunfo con el Museo del Louvre. Aquel concept car ya dejaba entrever buena parte de las características que definirían al futuro modelo de producción era una versión en fase de desarrollo del Carrera GT.

Bajo su carrocería se encontraba un motor V10 de 5.5 litros capaz de desarrollar 558 CV. Pero el verdadero objetivo de Porsche iba más allá de las prestaciones puras. El Carrera GT debía convertirse en un escaparate de innovación, una demostración de hasta dónde podía llegar la ingeniería de la compañía.

El Porsche Carrera GT en cifras

Porsche Carrera GT
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La versión definitiva debutó en marzo de 2003, coincidiendo con el Salón de Ginebra. Con apenas 1,16 metros de altura, el nuevo superdeportivo destacaba por una silueta baja y por una aerodinámica cuidadosamente estudiada. Entre sus soluciones más avanzadas figuraban un alerón trasero retráctil y un fondo plano combinado con un difusor posterior diseñado para maximizar el efecto suelo y mejorar la estabilidad a alta velocidad.

La construcción del vehículo también marcó un antes y un después para Porsche. El Carrera GT fue el primer modelo de producción de la marca en emplear un chasis monocasco de plástico reforzado con fibra de carbono, un material que también se utilizó en distintos elementos del bastidor y en los soportes del motor.

A ello se sumaban componentes fabricados en Kevlar y un sofisticado sistema de frenos cerámicos. Especialmente innovador era su embrague de doble disco con tecnología cerámica, considerado el primero de este tipo instalado en un automóvil de producción y diseñado para reducir al máximo el peso y las inercias del conjunto.

Durante la fase final de desarrollo, el V10 evolucionó hasta alcanzar los 5.7 litros de cilindrada, aumento de cubicaje que vino acompañado de 612 CV de potencia a 8.000 rpm y un par máximo de 590 Nm. Además, el motor de diez cilindros en V tiene una de las notas de sonido más espectaculares jamás conseguidas por un coche de producción en serie.

Asociado exclusivamente a una caja de cambios manual de seis velocidades y con un peso de apenas 1.380 kilos, el Carrera GT ofrecía unas prestaciones muy por encima de lo que era habitual en el segmento de superdeportivos de la época, con un 0 a 100 km/h que completaba en 3,9 segundos y una velocidad máxima de más de 330 km/h.

El segundo eslabón de la familia de superdeportivos de Porsche

Porsche Carrera GT
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Porsche llevó a cabo la producción del Carrera GT en la factoría de Leipzig, entre 2003 y 2006. Durante ese periodo se fabricaron 1.270 ejemplares, cada uno de ellos con un precio cercano a los 450.000 euros en el momento de su lanzamiento.

Con el paso de los años, el Carrera GT se ha consolidado como uno de los Porsche más emblemáticos de la era moderna, ocupando el lugar intermedio entre dos hitos de la marca.

Por un lado, el legendario 959, un superdeportivo que introdujo multitud de avances tecnológicos a mediados de los ’80. Por otro lado, el 918 Spyder, un vehículo que tiene el honor de ser el primer hiperdeportivo híbrido de la marca. Hoy, la estirpe sigue sin heredero, aunque estamos convencidos de que Porsche creará un sucesor más pronto que tarde.

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Aarón Pérez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España