Pasar al contenido principal

Las 10 curvas más míticas de la F1: Parte II

¡Qué difícil sería elegir solo con uno de estos legendarios giros!

Imagen de perfil de Javier Prieto
Las curvas emblemáticas de la F1 actual

En la segunda entrega de las 10 curvas más míticas de la F1 repasaremos Loews (Mónaco), Ascari (Monza), Poudhon y Eau Rouge (Spa) y la 130R (Suzuka). Son cinco territorios hostiles cuyo desafío extremo "separa a los hombres de los niños", como dijo en su día un tal Alain Prost. Y es que de ellos, solo los más valientes y audaces salen vencedores.


Loews, la curva más lenta de la F1

Hablar de las curvas más míticas de la F1 es hacerlo de Loews, situada en Mónaco. La horquilla del pijísimo Hotel Fairmont -no dejes de visitar su habitación dedicada a Ayrton Senna- se caracteriza por ser la más lenta del Mundial, ya que se toma ¡a menos de 60 km/h! 

 

 

Es tan cerrada (180º) que obliga a los equipos a ampliar el ángulo de giro de la dirección de los monoplazas. Para aumentar su dificultad, se llega a ese tramo tras una pronunciada bajada en la que no faltan los baches producidos por el tráfico urbano diario. Toda estas características la convierten en un embudo donde se agolpan los bólidos formando los típicos trenecitos o atascos... y algunos toques entre ellos.

 

 

Pouhon, la doble de izquierdas de Spa

Aunque el (merecido) protagonismo se lo lleva Eau Rouge, Pouhon es el otro gran giro de Spa. De hecho, muchos pilotos la consideran actualmente la variante más compleja del asfalto belga y de todo el Mundial. Dibuja un doble vértice de izquierdas en bajada que, tras una recta, se ataca en sexta velocidad a 310 km/h.

 

 

Se llama así por un manantial situado en la zona, el cual produce unas famosas aguas con presuntas propiedades medicinales llamadas Pouhon. Dicen que en la edición del 2017 los corredores soportaron 5G. ¡Qué brutalidad!

 

Variante Ascari, Monza

En Italia, unos giros llevan la fama, La Parabolica, y otros cardan la lana, la Variante de Ascari. La rapidísima enlazada a izquierdas-derechas-izquierdas pone a prueba el pulso de los corredores y la eficacia de la descargada aerodinámica de sus monturas.

 

 

¡Qué cambios de dirección en el Templo de la Velocidad! Por cierto fue bautizada así tras la muerte del bicampeón del mundo italiano en dicho tramo en 1955. Aquel día salió a pista sin su talismán, un casco azul que empleaba siempre que se subía a un coche de competición. Sin duda, otras de las curvas más míticas de la F1.

 

130R, solo apta para 'kamikazes'

Tras recorrer la recta trasera del Autódromo de Suzuka, los pilotos se enfrentan a una de las curvas más míticas de la F1. La 130 R que toma su nombre del radio que dibuja, un diabólico giro de izquierdas que se hace con el pie a tabla.

 

 

Esta delicadísime sección, solo apta para kamikazes de la velocidad, se negocia a más de 300 km/h. ¿Recuerdas la pasada de Alonso a Schumacher en 2005? Transformado en un samurái, el asturiano firmó uno de los mejores adelantamientos de la F1. Muuuuy pocos son los que se atreven a intentar ganar la posición en la 130R, la mayoría del pelotón ya tiene bastante con no salirse de la trazada.

 

 

Eau Rouge, la curva-madre de la F1

El broche de oro a estos dos capítulos dedicados a las 10 curvas más míticas de la F1 lo pone la más famosa de todas. Sí, hablamos de la legendaria Eau Rouge, la sección del Circuito belga de Spa donde Ayrton Senna decía que hablaba con Dios.

 

 

Por su emplazamiento natural (bosque de las Ardenas), características únicas y dificultad máxima, es el viraje favorito de la mayoría de pilotos y aficionados del mundial. Tras un precipicio (pendiente descendiente) que pone los pelos de punta, se llega a dicho escenario a unos 300 km/h y soportando unas fuerzas de 4G.

 

 

El cuerpo del piloto se incrusta contra el cockpit del monoplaza, cuyo fondo plano roza contra el suelo. Entonces, justo por encima del riachuelo cobrizo que da nombre al tramo, se negocia una terrorífica enlazada a izquierda-derecha-izquierda. Tras su salida y a los pies de la colina, espera una imponente subida del 17% (Raidillon) que desemboca en un viraje ciego para enlazar con la recta Kemmel.

 

Eau_Rouge_river

 

Son poco más de seis segundos interminables donde solo los más osados pasan a fondo. Cualquier duda trazando esa montaña rusa se paga muy caro. Un ejemplo fueron los accidentes sin consecuencias de Jacques Villeneuve y Ricardo Zonta (BAR-Honda) en 1999. 

 

 

Después de disfrutar con las 10 curvas más míticas de la F1, echa un ojo a la galería que tienes debajo de estas líneas. Te molará.

 

 

Lecturas recomendadas