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El Golf de Pikes Peak que se quedó a 400 metros de la gloria

Hubo un tiempo en que en la competición podía verse cualquier cosa. Empieza a llorar.

Imagen de perfil de Alex Aguilar
El Golf de Pikes Peak

¿Crees que las marcas de coches alemanas han sido siempre las más aburridas... con diferencia? Hoy te traigo un buen ejemplo que te hará salir de tu error: así era el Golf de Pikes Peak con el que los de Wolfsburgo trataron de alcanzar la victoria en una de las pruebas más míticas del mundo. Que se escapó de entre sus dedos a 400 metros de la meta con una avería realmente absurda. ¡Ay!

 

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La subida a Pikes Peak es una de las citas relacionadas con el universo de la competición más míticas de todos los tiempos gracias a la complejidad de su recorrido que, hace algunos años, todavía estaba articulado sobre un firme de tierra. La meta era cruzada por sus participantes a nada menos que 4.301 metros de altura sobre el nivel del mar -partiendo de los 2.866 de la salida- tras haber devorado con sus monturas las 156 curvas que salpican su trazado de casi 20 kilómetros de longitud. 

¿Te preguntas qué interés podría tener Volkswagen en dominar una prueba así en los ochenta? Probablemente la explicación pueda pasar por mejorar la imagen de la firma en el Nuevo Continente con un producto que, en aquellos años, estaba aún abriéndose mercado en algunas zonas del planeta... pero a mí me gusta pensar que hablamos de otra época en la que, en muchas ocasiones, las incursiones en el universo de las carreras se hacían simplemente porque sí. ¿Imaginas a cualquier fabricante actual haciendo algo así ahora mismo? Yo tampoco. Y por eso tengo unas incontrolables ganas de llorar. 

 

El Golf de Pikes Peak: un monstruo con dos... motores

 

Para tratar de rubricar su primera victoria absoluta en tan mítica competición, nuestros colegas alemanes eligieron como plataforma la de un compacto de lo más interesante: el Golf GTI -aquí tienes la historia del primero de la saga-. Para hacerlo algo más competitivo dedicaron alguna que otra hora para conseguir apretar su bloque turbocomprimido de 1,8 litros para que entregara 325 CV a las ruedas del tren delantero. Sí, aunque hoy en día esa potencia es totalmente normal en artefactos como el Honda Civic Type R 2017 -prueba-, en aquellos tiempos entendieron que descompensaba el coche demasiado... y optaron por la solución más sencilla: instalar un segundo motor idéntico al primero que diera movimiento a las ruedas posteriores. En serio. 

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Estás flipando, ¿eh? Pues no es ninguna broma: el Golf de Pikes Peak erogaba una potencia total combinada de 650 CV gracias a la acción conjunta de sus dos mecánicas que, como ya te habrás imaginado, lo convertían en uno de los vehículos de tracción total más espectaculares del momento. Además de ser capaz de firmar el 0-100 en sólo 3,4 segundos gracias al poco peso del conjunto -1.050 kg-, el monstruo de Wolfsburgo también podía presumir de ser bastante más dócil de lo esperado. Gracias a trucos como poder regular la acción de cada uno de los motores de forma individual. Sí. 

 

Rozando la gloria... a falta de tres curvas

El piloto elegido para ponerse tras los mandos del predecesor del Volkswagen I.D. R Pikes Peak fue Jochi Kleint, cuyos méritos para sentarse en un puesto tan importante fueron su tercera plaza lograda en 1985, su cuarto puesto de 1986... y estar lo suficientemente mal de la cabeza como para no dudar en tratar de reventar el cronómetro en la subida. El desarrollo de los acontecimientos fue el que podría esperarse de un equipo como el de los alemanes: todo fue bien en las sesiones previas y en la mañana de la carrera no había motivos para temer el desastre. Aunque éste se cernía sobre sus cabezas. 

 

 

Tras haber completado una buena parte del recorrido a un ritmo brutal, el Golf de Pikes Peak parecía llamado a alzarse con la esperada victoria que todos los miembros de la cuadrilla ansiaban conseguir. Hasta que a falta de 400 metros para cruzar la línea de meta -literalmente tres curvas más- algo se torció. ¿Crees que pudo ser alguna de sus dos apretadísimas mecánicas? ¿Su complejo sistema de transmisión, quizá? Pues no. Una maldita rótula de la suspensión. Su rotura hizo que la parte delantera del artefacto resultara inconducible y el bueno de Kleint, por seguridad, se vio obligado a detenerse sin completar la gesta. En VW pasaron de volver a intentarlo... hasta ahora. Que pretenden registrar el mejor tiempo entre los coches eléctricos. Cómo han cambiado las cosas, ¿eh? ¿Y esas lágrimas? 

 

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