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Prueba Bentley Continental GT: ¿puede mejorarse lo excelente?

¿Cómo puede Bentley mejorar el Conti GT? Con más de lo mismo y algo diferente...

Imagen de perfil de Redacción Top Gear
Prueba Bentley Continental GT (trasera)

Antes de empezar esta prueba del Bentley Continental GT leo una frase en las especificaciones del nuevo GT que puede parecer pequeña, casi insignificante, pero que no debe ignorarse. Dice lo siguiente: “Para optimizar la distribución del peso y la disposición del motor W12, el eje de transmisión delantero tiene que pasar a través del cárter”. Tras una investigación más profunda, parece claro que solo hay 1,5 milímetros de espacio entre las piececitas giratorias del eje de transmisión y las que suben y bajan del motor... Por cierto, no dudes en darme un toque si me estoy poniendo demasiado friki con esto de la mecánica...

Ahora bien, aunque esto no es nada nuevo -cualquier criatura, desde un Ferrari FF hasta un Ford Sierra 4x4, ha utilizado variantes de este sistema de transmisión-, sí tiene grandes implicaciones para Bentley. No se trata de una evolución del Continental, sino de una filosofía completamente nueva. Excepto porque en realidad no lo es.

 

 

Sí, esto esta empezando a ser demasiado confuso, pero tranquilo que ahora te lo explico detalladamente. El principal problema es que el Bentley Continental GT resulta fundamental para la marca y tiene una importante base de fans conservadores. Así que abandonar la tradicional naturaleza silenciosa y confortable del GT para adentrarse en un mundo más propio de ciencia ficción es algo que, desde luego, no estaba inicialmente en el guión.

 

Sigue siendo un Continental GT

Y por esta razón, el nuevo sigue siendo en gran medida un Continental GT. Eso sí, algunas cosas han cambiado también, porque la naturaleza Grand Touring del anterior W12 implicaba pagar un peaje en el apartado dinámico: era pesado de morro y relativamente poco ágil. Y parecía un hermoso ladrillo: un W12 -piensa en un par de V6 inclinados uno al lado del otro- es también esencialmente un cubo gigante, una pesadilla para los diseñadores a la hora de encajarlo. Así que la marca ha hecho todo lo posible para remediar todos estos problemas sin perder la esencia Bentley. Algo mucho más complicado de lo que puede parecer a priori.

Entonces, ¿qué ha ocurrido con el nuevo Bentley Continental GT 2018? En primer lugar, al retrasar el bloque W12 y moverlo hacia abajo, las ruedas frontales han podido adelantarse hasta 135 mm. Además, se ha bajado el morro y se ha podido hacer un capó más largo y bajo. El motor en sí es un remix completamente nuevo, que ahora no solo ofrece un importante ahorro de peso, sino que también cuenta con doble inyección (combina la inyección directa de combustible a alta presión con la inyección a baja presión, algo que mejora el refinamiento, reduce las emisiones de partículas e incrementa la potencia y el par -además, cómo no, de ser una buena ayuda para el fondo de pensiones de los fabricantes de inyectores-); doble turbocompresor; un sistema de desplazamiento variable que desconecta la mitad del motor en determinadas condiciones (funciona con seis cilindros para ser más eficiente); el sistema stop-start; y soportes activos del motor.

 

Prueba Bentley Continental GT (motor)

 

Todas las mejoras del Bentley Continental GT de esta prueba significan derrochar más litros de gasolina, cumplir la normativa Euro 6 y ofrecer más refinamiento. En realidad todo es un poco aburrido, porque lo que nos interesa a nosotros es que los 635 CV (un 7,5% más) y los 900 Nm de par (25% más) están disponibles en menos de un tercio de tiempo con respecto al viejo motor. ¡Noticias excelentes! Porque significa que el GT tarda ahora -en modo normal, no lo olvides- 3,7 segundos en alcanzar los 100 km/h y que es capaz de llevar la aguja del velocímetro hasta los 333 km/h. Excelentes noticias a la hora de probar el Bentley Continental GT.

Pero el motor no es lo único que ha cambiado en este Continental. De hecho, es probablemente el elemento más familiar de todo el coche. La estructura del nuevo GT comparte huesos con el Porsche Panamera (la conocida plataforma MSB del Grupo Volkswagen). Eso sí, optimizada de acuerdo con las necesidades específicas de Bentley. El resultado es un esqueleto de acero y aluminio recubierto con una piel de aluminio superforming. Solo la tapa del maletero está hecha de composite, y es porque aloja las antenas. La tecnología superforming es una técnica de gran precisión que consiste en calentar el aluminio a 500º C y moldearlo con gas a presión. Un proceso que ha permitido a los diseñadores crear líneas más pronunciadas y complejas en el chasis, además de moldear unas caderas más robustas y esculpidas. Basta con mirar el pliegue de la carrocería que comienza en la parte superior del segundo faro y continúa hacia atrás, además del perfil curvado del tres cuartos trasero del vehículo. Y es excelente. Algo conocido en Bentley, solo que mejorado.

 

Prueba Bentley Continental GT (asientos)

 

Por supuesto, toda la silueta es diferente, con más nervio y menos aspecto de mole: el frontal y la zaga son más afilados, y la línea del techo más baja. Como de costumbre, la máquina británica es un tracción total con una generosa predisposición al tren posterior hasta que las cosas se ponen resbaladizas. Hay varios porcentajes de distribución de la potencia entre los ejes dependiendo del modo de conducción seleccionado, y un nuevo cambio automático de doble embrague con ocho velocidades.

 

Prueba Bentley Continental GT: ¿el mejor de la historia?

Y aquí es donde la cosa se pone interesante en esta prueba del nuevo Bentley Continental GT, porque ahora se las arregla para ser todo un Bentley pero sin ser muy Bentley. Tranquilo, te lo explico. Primero, es un poco más ligero, pero no mucho teniendo en cuenta que se trata de un coche grande. Y además, esto no tiene relevancia alguna en lo liviano que se siente cuando estás detrás del volante; la dirección es más directa y precisa (la forma cómo gira el coche es muy reveladora). Encuentras más grip delante que en cualquier otra generación anterior y, mejor aún, más seguridad en... bueno, en todo.

Donde el anterior Bentley Continental GT estaría subvirando, el nuevo se aferra a la curva y traza una línea que busca desafiar su propia física. Parte de esta agilidad se debe ahora al sistema inteligente Dynamic Ride de 48 voltios que ha mangado al Bentayga: hay mucho más agarre lateral del que normalmente necesitarás, un control del balanceo de la carrocería irreconocible y una mayor sensación de que los cuatro neumáticos están conectados al asfalto. El resto se debe a la nueva suspensión neumática con muelles de tres cámaras, que ofrece un 60% más de volumen de aire en la configuración más suave. Los diferentes modos de conducción bloquean de diferentes formas cada cámara variando las cualidades dinámicas del vehículo. Y esta es la clave: la diferencia entre Comfort y Sport es enorme, y en las estrechas y técnicas carreteras de Snowdonia en Gales, esto ayuda. Ayuda enormemente.

 

Prueba Bentley Continental GT (carretera)

 

Con el Bentley viejo tenías que reaccionar continuamente a determinados compromisos en los que te ponía, por lo que siempre tenías que estar pendiente de él. Con el nuevo te sientes más unido, más cómplice, así que puedes negociar las situaciones con mayor facilidad: esto te permite conducir de forma más delicada -si lo deseas- o ir mucho más a cuchillo. Porque estas montañas pueden ser majestuosas, pero las carreteras que las serpentean son exigentes. Y el nuevo GT mantiene la compostura como ninguno ha hecho antes en estas situaciones comprometidas. Y es rápido cuando decides exprimirlo. Es más, hasta tiene función launch control -y puedo confirmarte que funciona muy bien-. Sí, todo un poco llamativo para estar hablando de un Bentley.

Resumiendo: aún tienes toda la esencia de un Bentley en el modo Comfort, un equipo Naim con 18 altavoces de 2.200 W de potencia para disfrutar de tu ópera favorita y un modo Sport con unas cualidades reales que te harán disfrutar cuando encuentres una carretera que invite a ello. No, no me entusiasman las rechonchas levas detrás del volante, pero ayudan a que el interior siga siendo el típico made in Bentley y transmita esa sensación de placer extremo cuando tocas cualquier elemento o interactuas con él.

 

Prueba Bentley Continental GT (salpicadero)

 

Ojo, que también hay pequeños guiños a la tecnología: la consola central giratoria (donde puedes tener relojes tradicionales, solo madera o una enorme pantalla), el sistema de visión nocturna y los habituales sistemas de asistencia a la conducción. Eso sí, todo ello dentro de un habitáculo que desprende exclusividad al más alto nivel, olor a cuero del bueno y lacados logrados con horas y horas de trabajo de los artesanos. Eso sí, es justo señalar que esta prueba del Bentley Continental GT la hicimos con una unidad preserie que aún necesitaba algunos ajustes. La caja de cambios vacilaba levemente en algunas ocasiones, sobre todo cuando nos mostrábamos indecisos con el acelerador. Y escuchábamos algunos ruidos leves que parecían proceder de la ventanilla trasera. Bentley era consciente de todos estos problemas antes de que nos subiéramos al coche y ya estaba trabajando para eliminarlos.

Cuando lo haga, la tercera generación del Continental GT se convertirá en el Santo Grial de su especie. De hecho, este coche nuevo podría haber acabado siendo uno de esos rompecabezas complicados en los que algún elemento vital se acaba perdiendo en la parte posterior del sofá emocional de la ingeniería. Donde la búsqueda del concepto de dinamismo acaba siendo mal interpretada y el automóvil finalmente deja de ser un verdadero tourer... A priori, es difícil definir este concepto de vehículo. Sin embargo, y después de haberlo conducido durante mucho tiempo, la cosa es más sencilla. Y el hecho irrefutable es que este Bentley sigue siendo hoy en día uno de los GT más completos del planeta. Se ha mantenido fiel a sus principios básicos y carácter, pero también se ha actualizado y ha incrementado sus habilidades. Y la gente continuará dejándose seducir por la calidad de sus acabados, su ingeniería y su ostentosa presencia y confianza en sí mismo. Sí, sin duda estamos ante el mejor Bentley Continental GT creado jamás.

 

Datos técnicos Bentley Continental GT

Motor: 5.998 cc biturbo W12, 635 CV, 900 Nm.

Cambio: Autom. DSG 8 vel. Tracción integral.

Prestaciones: 0–100 km/h en 3,7 seg., 333 km/h.

Consumo: 12,2 l/100 km, 278 g/km CO2.

Peso: 2.250 kg.

Precio: desde 173.000 €.


Texto: Tom Ford.

 

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