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Prueba BMW M550i: ¡un tren de alta velocidad!

Discreción y velocidad en un auténtico tira millas.

No eres el único: yo también sueño con ponerme a los mandos del BMW M5 2018, una bestia de 600 CV digno de una saga que parece mejorar en cada edición: aquí puedes ver la historia del BMW M5. No obstante, el nuevo BMW M5 será un coche salvaje, radical, muy bestia y capaz de correr más de lo que muchos se pueden permitir. Por eso, pensando más con la cabeza que con el corazón, esta prueba del BMW M550i te puede interesar…¡y mucho!

Claro que las malas noticias empiezan desde el primer minuto: pese a ser el hermano humilde del M5, su precio no es ninguna ganga: más de 100.000 euros sin entrar en la temida lista de opciones de una marca premium como BMW. Entonces, ¿a quién va dirigido este coche? Pues a todos aquellos que quieran una berlina de lujo insultantemente rápida, capaz de provocar un susto a más de uno y no muy lejos del M5, pero con una imagen más discreta y con un mayor refinamiento general.

 

Vídeo: así se las gasta el nuevo BMW M5

 

Bueno, pues parece buena opción, ¿no? Te vuelvo a repetir: con la cabeza, sería la compra sensata. El BMW M550i de esta prueba es capaz de alcanzar los 100 km/h desde parado en apenas cuatro segundos, gracias a su motor V8 biturbo de 4.4 litros de cilindrada, 462 CV y un descomunal par de 650 Nm entregados de manera constante entre las 1.800 y las 4.750 vueltas. ¿Qué pasa si lo comparamos con el BMW M5? El motor es exactamente el mismo, lo único que en el buque insignia del Serie 5 está preparado exhaustivamente para aumentar su potencia hasta los 600 CV y los 750 Nm. Hay diferencias, ¿también en la práctica?

 

Prueba BMW M550i: la cara confortable del M5

No he probado el nuevo BMW M5 pero habiendo puesto a prueba al BMW M550i, creo tener bastante claro lo que ha intentado conseguir BMW con estas dos versiones M del BMW Serie 5. El M5 tiene un nombre más potente, una imagen más deportiva y un comportamiento más salvaje. Es más rápido, más duro y más emocionante, con un comportamiento más preciso gracias a su mayor dureza de suspensión y a su tracción integral inteligente con su modo drift. El BMW M550i, siendo algo muy parecido sobre el papel, en la práctica el asunto cambia por completo.

Estéticamente, tal como puedes ver en la galería de fotos, el BMW M550i es bastante discreto: te tienes que fijar mucho para diferenciarlo de un BMW 530i de cuatro cilindros. En el frontal destaca por un paragolpes M y por inserciones en acabado aluminio con un toque ligeramente dorado. Las llantas de 19 pulgadas (20 de manera opcional), los frenos con las pinzas en color azul o la trasera, con unos escapes terminados en color negro, son los detalles estéticos más significativos, pero sin duda se puede calificar como un coche discreto, un auténtico ‘sleeper’.

 

 

En el interior, no esperes cambios: tras la prueba del BMW 530i, puedo decir que prácticamente no hay ningún cambio entre cualquier otro Serie 5. Los asientos confort son los mismos y son una maravilla, el sistema Bowers&Wilkins es fantástico y, en general, los acabados y detalles brillan a una gran altura en cuanto a calidad. ¿Sensación de deportividad? Entre cero y nada: la verdad es que podría tener algún que otro detallito, aunque sea discreto. 

Arranco y las dudas vuelan. El motor V8 toma protagonismo con un sonido profundo y rotundo para calmarse más tarde: seguro que en el M5 será mucho más contundente, especialmente si optas por el escape BMW M Performance. Una vez en marcha, el coche es silencioso y con un alma tranquila. Tiene tres modos de conducción, Confort, Eco Pro, para conseguir mejores consumos, y el Sport, para conseguir la mejor respuesta dinámica. Empiezo tranquilo, en modo confort. El coche se mueve con calma y con un notable nivel de comodidad puertas adentro. No es un coche duro, es un coche de lujo y se siente como tal.

 

Prueba BMW M550i: ¡una bomba bajo el capó!

Ahora bien, esa estampa bondadosa, lujosa y relajada, se convierte en una tormenta tremenda cuando hundo por primera vez el pedal derecho hasta la moqueta. El morro se levanta y el empuje es bestia. El sonido se desata y en un abrir y cerrar de ojos ya viajas a una velocidad fuera de la legalidad. ¡Qué bicho! Sueltas el pedal derecho y vuelve la tranquilidad. Es un coche de lujo muy rápido, en autopista, tienes que vigilar constantemente el velocímetro o, directamente, configurar el límite de velocidad para no pasarse: es un coche pensado para volar a 250 km/h sobre las autobahn alemanas sin el más mínimo complejo.

 

 

Está claro que es un sedán muy rápido, ¿pero se puede considerar como un sedán deportivo? Para comprobarlo viajo hasta una zona de curvas conocida y decido colocar el modo Sport. El cuadro de mandos digital modifica su aspecto y ahora el color rojo es protagonista. Empiezo el tramo y no necesito demasiadas curvas para darme cuenta de que el coche no se siente especialmente cómodo en esta situación. El coche es preciso, toma bien las curvas, pero la suspensión tiene un tarado demasiado blando para considerarse un auténtico deportivo y los balanceos hacen acto de presencia, también cuando abusas de los frenos y del acelerador. Creo que el tarado y el carácter de la suspensión es el principal factor diferenciador entre este BMW M550i y el BMW M5.

Los frenos, aunque con una buena respuesta, tampoco tienen un tacto especialmente duro. En cuanto a comportamiento dinámico creo que la prueba del Audi S7 me dejó un mejor sabor de boca, con un eje delantero más preciso y rápido y una suspensión algo más firme y eficaz cuando llegan las curvas. El BMW por su parte destaca por un interior fantástico, lleno de tecnología, buena calidad general de acabados y una habitabilidad más que suficiente para que cuatro adultos viajen con toda la comodidad del planeta.

Termino la prueba del BMW M550i siendo consciente que tengo delante un auténtico tren de alta velocidad. Es brutalmente rápido, tremendamente estable y muy confortable a alta velocidad, refinado, lujoso y con un logrado equilibrio entre confort y velocidad. Es un coche al que claramente le sobra la M, sería mejor haberlo llamado BMW 550i, como aquellos grandes sedán de los 90 con enormes motores V8 en el vano motor. Un lobo con piel de cordero, un coche discreto, confortable y eficaz que será perfecto para quien esté buscando un sedán con un motor excelso pero que no busque ni la imagen ni el comportamiento radical del BMW M5. Por cuestión de precio no creo que sea.

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