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Prueba: Hyundai i30 Fastback N, diviértete por triplicado

La versión más radical y poitente lleva el apellido Performance. Cuesta 33.250 euros, descuentos incluidos

Imagen de perfil de Kike Ruiz
Prueba en circuito

El éxito de la división N de Hyundai es un hecho incontestable. Por eso, estoy realmente exultante ante la misión que tengo por delante. Me vas a envidiar, peor no ha sido culpa mía. La marca coreana me ha invitado a probar su Hyundai i30 Fastback N con sus 275 CV en su variante más radical y potente apellidada Performance. Lo bueno es que el nuevo i30 Fastback N recoge los mismos mimbres que el Hyundai i30 N de cinco puertas, pero en carrocería de tres volúmenes.

Todo este éxito se lo deben a dos ex ingenieros de BMW, un tándem formado por Albert Biermann y Thomas Schemera, que están convirtiendo a Hyundai en una marca más racing y deportiva, y con más gancho que nunca para los clientes. ¡La N es ahora la nueva M! Pero antes de hundir el pie en el acelerador y dejarme llevar por mis instintos, dejadme que os apunte varios datos.

Prueba en circuito

¿Qué es lo que llevo bajo el capó?

La respuesta es rápida y directa: 275 CV, ya que estoy sentado en la variante Performance del Hyundai i30 Fastback. Y para que semejante fuerza  se traslade al asfalto, los responsables de Hyundai no han dudado en instalar un diferencial mecánico con bloqueo y un par de extras más para ganar en efectividad. El Fastback sale ganando con su aerodinámica de tres volúmenes reduciendo el CX a 0,297 frente a los 0,32 del compacto de cinco puertas.

VÍDEO: Neuville, a saco con el Hyundai i30 N

 

¿Echamos un vistazo al exterior?

Por delante apenas se diferencian ambas versiones. La mirada agresiva, las enormes entradas de aire o el labio inferior en rojo siguen siendo idénticos. Sí varía (obvio) el lateral: el Hyundai i30 Fastback N de esta prueba es 12 centímetros más largo que el compacto de 4,34 metros. Y la línea del techo cae hacia atrás dándole una silueta muy deportiva a la vez que elegante. En la zaga, el Fastback N también lleva difusor y doble salida de escape. Su aspiración es dirigirse a la clientela más ‘premium’, la misma que podría fijarse en un Mercedes CLA 45, que por cierto, es mucho más caro.

Prueba en circuito

Hyundai i30 Fastback N, así es su interior

Por dentro es similar al del compacto de cinco puertas, aunque aquí los aireadores están enmarcados en rojo, igual que las costuras de los asientos. Y el importantísimo botón N del volante ya no es azul, sino antracita. Los asientos, igual que en el i30 N normal, tienen una posición baja y son muy deportivos. Sujetan bien la espalda. Son como un guante, lo ideal cuando aumentas el ritmo y no quieres moverte como una batidora dentro del asiento.

Prueba en circuito

Los detalles más racing se encuentran a golpe de vista. Aunque la instrumentación es muy tradicional, el velocímetro marca hasta 300 km/h y los pedales son de aluminio. El cambio es manual de seis velocidades. Me encanta el tacto: es precisión y deportividad absolutos. Pero no todo es pura deportividad. Analizo la practicidad. Salto a la segunda fila. Aquí el espacio es correcto, sin más. Debido a la caída del techo, quienes midan más de 1,80 metros tendrán alguna dificultad para erguirse del todo. Pecados del diseño. Eso sí: el maletero es más amplio que en el i30 N normal y llega a los 450 litros (si abates los asientos tendrás hasta 1.351 litros).

¡En marcha! 275 CV bajo el pie derecho

El escenario que ha elegido Hyundai para la puesta de largo de la versión más bruta de su Fastback son las carreteras de Las Palmas de Gran Canaria. Cientos de kilómetros de asfalto perfecto (y revirado hasta el extremo) que están poniendo a prueba mis reflejos. El culpable también es el bloque de cuatro cilindros turbo de dos litros y 275 CV que va escondido bajo el capó y que es una delicia por funcionamiento y entrega de potencia.

Siempre esta dispuesto a acelerar casi de forma instantánea y, aunque no estira mucho, ofrece una zona buena muy amplia. Pero para poder sacarle todo el partido a este nuevo miembro de la familia N hay que tensar primero sus músculos, activando el botón que se encuentra justo en el volante con el logotipo de una bandera a cuadros. Con él, la respuesta del motor, la suspensión, la dirección, el diferencial autoblocante (controlado electrónicamente), el sonido de escape y el control de estabilidad se ajustan para ofrecerte la conducción más pura.

Un chasis muy bien afinado

Sigo con mi fiesta particular. Vuelta al gas. La aguja del cuentavueltas sube a toda velocidad y, casi sin darme cuenta, ya voy en tercera a 5.000 vueltas para encontrarme con la una curva muy cerrada. A la derecha, un barranco de unos cuantos metros de caída libre me avisa de que no puedo hacer muchas tonterías. Freno con todas mis fuerzas para (volver) a darme cuenta de que en Hyundai se han tomado muy en serio cada apartado de este chasis, por que la estabilidad ha sido brutal.

El sistema de frenos del nuevo i30 Fastback N de alto rendimiento ha sido desarrollado para la ocasión con unas entradas de aire adicionales para refrigerar los discos cuando un trato despiadado (como el que estoy haciendo) lo exija. El larguísimo giro a derechas se acaba y una recta se abre ante mis ojos. Vuelvo a acelerar. El diferencial se las ve y se las desea para repartir los 378 Nm de par a las ruedas delanteras, pero lo mejor es que ese esfuerzo no llega a mis manos.

Prueba en circuito

Lo único que noto es cómo mi espalda se aprieta contra el respaldo. El sonido del motor me gusta cada vez más, sobre todo en reducciones y al soltar el pie del gas. ¡Qué petardeo! Atisbo la rotonda que da entrada a la autovía (y al aburrimiento), pero me parece, que voy a dar la vuelta. Tengo todavía mucho depósito (y diversión) por apurar.

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