Y de repente una reliquia

Tú abre todos los cobertizos del pueblo por si acaso

Imagen de perfil de Vicente Cano

Los coches de granero son una especie de mito, un tesoro al que muchos aspiran,. pero que pocos consiguen hacer realidad. Hay muchas razones por las que un coche puede terminar olvidado, pero hoy, por culpa de Internet, es cada vez menos frecuente que pasen décadas hasta que alguien repare en él, aunque también gracias a la red este fenómeno se ha convertido en algo así como una leyenda urbana. 

Si en vez de un millón tienes un puñado de euros, mira estos coches clásicos baratos

La presión de los coleccionistas y de algunas casas de subastas especializadas en la materia sigue logrando hacer emerger colecciones enteras olvidadas, aunque ya hay quien ha pronosticado que, al ritmo actual, en muy pocos años se habrá destapado el total de los clásicos desaparecidos con cierto valor. Sin embargo, por ahora, siguen apareciendo, aunque lo más habitual si el coche ha pasado décadas acumulando óxido es que su restauración no tenga sentido por ser su coste superior al precio que podría alcanzar el vehículo.

Esto reduce el margen para considerar que ese barnfind del que hablan en las mejores casas de subastas sea un tesoro, una reliquia de verdad, porque los coleccionistas de clásicos generalmente buscan piezas en buen estado. Solo cuando ya no hay disponibles unidades decentes en el mercado es cuando una carrocería abandonada, oxidada y agujereada empieza a adquirir algo de valor. Entonces, ese pedazo de chatarra puede valer mucho dinero. 

Hay algunos hallazgos que tienen encanto por la historia que guardan detrás, aunque sea de abandono, como el Ferrari Dino que apareció enterrado en el jardín de alguien o el Lamborghini Miura nuevo que Aristóteles Onassis se olvidó aparcado en el Hilton de Atenas.

Son coches valiosos de por sí, pero el hecho de que solo tengan cuatro o cinco mil kilómetros en el marcador hace que éste se eleve todavía más. Y sí: nuestra opinión es que estamos inmersos en una burbuja loca. Igual compensa ahorrar para comprar por menos de la mitad coches por los que se pagaron cantidades absurdas...

Después están los coches únicos de verdad, como el prototipo del Alfa Romeo que adornó la entrada de un club de alterne en la España de los 70 y fue descubierto -e inmediatamente adquirido- por un coleccionista. Una legión de aficionados y profesionales trillan el planeta en busca de cosas así, pero los hallazgos fortuitos, todavía siguen produciéndose.

Coches de granero 'de oro'

A finales de 2014, el agente inmobiliario Adam Heller visitó un garaje que el pintor Peter Max quería vender. Al artista se le había olvidado mencionar que allí guardaba, desde hacía 25 años, un ejemplar de todos los Corvette producidos entre 1953 y 1989. Cuando Heller le llamó preguntándole, a Max solo se le ocurrió decir que los tenía allí para incorporarlos a su obra plástica, pero que ahora se los vendía, si él quería. Ahora, la familia Heller tiene una de las mejores colecciones de Corvette del planeta; alguno de los 36 coches que adquirió vale medio millón de euros.

Pero hay dos hallazgos que han roto todas las cifras. Uno de ellos es el que puedes ver en la imagen de abajo. Heredar la casa de un pariente en Suiza, abrir la puerta de un cobertizo que resulta ser un garaje, y encontrarte con un Ferrari 250 GT SWB California Spider 1961 y un Maserati A6G 2000 Gran Sport Berlinetta que se han pegado allí el último medio siglo ser algo parecido a lo que sintió aquella señora a la que le tocaron 63 kilos en el Euromillón y se enteró el día que fue a la administración de lotería a comprobar su boleto. ¡Pafff!

Ferrari 250 GT SWB California Spider 1961 y un Maserati A6G 2000 Gran Sport Berlinetta

Ya sé que ni tú ni yo podemos soñar con algo así, y que si recibes una misiva con la palabra herencia lo más probable es que se trate de una nueva versión del timo de las cartas nigerianas...

¿Y que hago si me encuentro con uno?

Si te pasa como al que encontró un Aston Martin DBS olvidado desde 1986, lo más aconsejable es ni mover el coche y llamar a una casa de subastas especializada en esta clase de hallazgos. El más grande de la historia reciente, la colección Baillon, fue encontrado en el oeste de Francia hace un par de años años: se subastó por la casa Artcurial en 2015 tras exhibir los 61 coches en el Salón Retromobile de París, y solo dos se quedaron sin vender. El lote completo alcanzó un precio final de 46.165.983 millones de euros. Mejor no lo vuelvas a pensar o te deprimirás.

Un poco de polish y como nuevo

RM-Sotheby´s es la más conocida casa de subastas de automóviles clásicos, pero algunos de los que se encuentran con un muscle car como el Dodge Charger Daytona de 1969 que apareció en una granja de Alabama (EEUU) acuden a Mecum Auctions o prefieren venderlo directamente en eBay o en alguno de los sitios de Internet especializados en esta materia, como www.barnfinds.com o www.barnfindautos.com. En todo caso, si quieres sacar lo máximo posible y de verdad tienes algo único entre las manos, lo mejor es subastar el coche. Hoy se puede pujar a través de Internet sentado en el jardín de tu casa: hay muchos nuevos millonarios deseando añadir una pieza significativa a su colección.

Lo normal es que un barnfind alcance en la puja un precio un 30% superior al estimado, porque ya hay quienes los adquieren para conservarlos tal cual están sin reconstruir. Si puedes contar con 40 coches en tu garaje, tener una verdadera reliquia siempre te dará algo de lo que hablar en tus círculos. Eso sí, si sabes restaurarla respetuosamente, puedes incluso optar a ganar un concurso de elegancia, lo que te dará acceso al Olimpo de los coleccionistas... ¡Venga, a buscar!

 

 

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