Así de impresionantes son los tests del Citroën C3 WRC 2017

Por favor, dejadnos verlo sin el camuflaje...

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Los enésimos tests del Citroën C3 WRC 2017 se llevan a cabo en una localización secreta (aunque, a juzgar por un par de reducidos grupos de personas que vemos en el tramo, no tan inaccesible o desconocida como a la marca le gustaría) en Huelva. Un polvoriento camino de 3,6 km acoge las evoluciones de Craig Breen y su copiloto, Scott Martin, en el que será su coche para el Mundial de Rallys el año que viene. Salta, se desliza, pasa a toda velocidad a nuestro lado una y otra vez. Vuelve a la base, cambia neumáticos, ajusta algunas cosas y repite el ejercicio.

Ya te lo dijimos cuando lo vimos en el Salón de París 2016: el C3 WRC tiene muy buena pinta. Ahora, observado desde tan cerca como nos dejan -las fotos de la mayoría de los detalles están prohibidas o han de ser supervisadas por los ingenieros con el fin de no revelar misterios que deben permanecer ocultos- nos gusta aún más, aunque el camuflaje que lleva no permite apreciar bien los nuevos elementos aerodinámicos. Aquí tienes el vídeo que pudimos grabar en directo:

 

 

Es una de las bases de los WRC 2017: las piezas que juegan con la resistencia al aire cambian para mejorar el comportamiento del vehículo cuando éste va a gran velocidad… y el ritmo puede ser muy, muy alto, ya que la potencia sube. Tanto, que la FIA (Federación Internacional de Automovilismo) no permitirá a los pilotos privados conducir uno de estos coches; es cuestión de seguridad. Ya no es posible pagar una leña a un preparador y que éste te alquile un carreras-cliente para disputar las pruebas que te permita tu presupuesto. Ahora tienes que ser oficial, haber demostrado tus habilidades para que se te considere lo suficientemente apto como para llevar uno de los nuevos WRC.

“Un piloto nunca se queja de la velocidad de su vehículo; desde luego, los de Citroën no lo hacen. Quizá los copilotos sí, porque para ellos será más difícil leer las notas (así nos lo ha confirmado Martin hace un momento). Creo que los coches no son tan rápidos: después de los tests en Finlandia hablamos con Kris (Meeke, el representante principal del equipo) y dijo que había frenado en varios sitios en los que con el vehículo anterior pasaba a fondo, así que no había ido tan deprisa. En todo caso, también es más seguro; Kris nos ha comentado que controlar el coche es más sencillo”, afirma Yves Matton, director de la escuadra gala, con el convencimiento que da la experiencia. Lleva años viviendo cambios en distintos certámenes.

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La tercera modificación importante se centra en el diferencial: en lugar de mecánico, es electrónico. “Para mí es la evolución lógica. Quitar el diferencial activo fue un error; tuvimos un montón de problemas con las transmisiones, debían ser muy pesadas para que no se rompieran. Ahora será mucho más barato”, nos cuenta Matton con una carcajada. Este elemento trabaja duro sobre la pista elegida para la prueba, que va llenándose de piedras en cada pasada. Encontrar tracción aquí no debe ser nada fácil…

Vídeo: los mejores saltos del WRC.

Aun así, el Citroën C3 WRC se desliza dócilmente bajo las órdenes de Breen. Es uno de los tres integrantes de la formación gala para el año que viene: sus compañeros de equipo serán Stephane Lefebvre y el propio Meeke. Este último, el veterano, ejercerá como jefe de filas; también es el que tendrá, lógicamente, más presión sobre él, como explica Matton: “Kris cuenta con mucha experiencia y ya ha ganado pruebas del Mundial; esperamos que logre la victoria en algunos eventos en 2017 y que luche casi en cada rally por las primeras posiciones. A Stephane y Craig les pediremos que sigan mejorando; su objetivo final es vencer en una cita, pero lo primero en lo que se tienen que centrar es en ser capaces de pelear por el título en 2018. Diría que estaría contento con ellos si en Montecarlo de 2018 estuvieran en condiciones de luchar por el triunfo”, añade.

Pero antes de eso quedan interminables jornadas de pruebas. Meeke se encargará de los test durante el resto de la semana, cuando Breen regrese a su Irlanda natal. De momento, lo está dando todo: retuerce el C3 WRC 2017, lo acelera (y de su motor surge un sonido brutal, lleno de potencia), lo hace saltar de lado para ver cómo se comportan las suspensiones. Desde fuera parecen perfectas: las ruedas vuelven a posarse sobre el suelo sin un mal gesto, suavemente, para que el piloto no tarde ni un segundo en volver a pisar a fondo.

Cuando toca descansar y cambiar neumáticos o parámetros, el coche se mete bajo una carpa y los mecánicos colocan cortinas en sus cuatro costados para que nadie vea lo que no se puede desvelar aún. Ni siquiera ellos tienen referencias sobre el vehículo. No hay nada con qué compararlo. Y no habrá conclusiones claras hasta que pasen los primeros rallys de la temporada, como ilustra Matton. “Montecarlo es sobre hielo, Suecia es completamente distinto a todo (por la nieve) y en México la potencia del propulsor es menor por la altitud. Quizá veamos algo más definitivo en Córcega, en abril, sobre asfalto, y será Argentina la primera prueba de tierra en la que sabremos dónde está el nivel de cada coche (el suyo y el de sus rivales, claro). La conclusión final quizá llegue en Portugal, cuando hayamos estado en un par de eventos diferentes… Las evoluciones desde el primer rally no se conocerán en Argentina, sino en Portugal”, asegura.

Sabe de lo que habla. “No va a ser tan fácil como en el Mundial de Turismos, donde llegamos y ganamos. Habrá muchos constructores implicados el año que viene y me temo que el juego será muy diferente. En Montecarlo tendremos mucha presión; sería un sueño ganar el primer evento que disputemos con un vehículo nuevo, pero debemos tomárnoslo con calma: ésa será la manera de lograr resultados”, añade Matton.

Las ruedas están listas; las modificaciones sugeridas, también. Breen y Martin se montan en el coche. A correr otra vez.

 

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