El diseñador del que seguramente sea el Corvette más bonito de todos los tiempos ha creado la versión que más se parece a su propuesta original

El Studio Concept Split Window Coupe recupera la esencia del Chevrolet Corvette Sting Ray del 63, pero mejorada y puesta al día.
El Chevrolet Corvette es uno de los coches estadounidenses más laureados de la historia. Hablando de historia, la del modelo es más que extensa y, tras varias décadas de existencia, ha dejado versiones para todos los gustos. Sin embargo, hay una variante que muchos coinciden en señalar como la que puede ser la más bonita: el Chevrolet Corvette Sting Ray del 63. Ahora, su diseñador original ha creado una nueva versión basada en lo que es un icono.
Aunque viera la luz en 1963, la historia del modelo viene incluso de más atrás, de unos primeros bocetos de 1957 que ganaron un concurso de diseño dentro de General Motors. El autor de aquellos dibujos era Peter Brock, que con solo 21 años se convirtió en el diseñador más joven de la compañía.
Su diseño era radical para la época: bajo, ancho, agresivo y casi futurista, características con las que incluso a día de hoy se le pueden seguir aplicando. En 1963 se fabricaron 21.513 unidades, de las cuales 10.594 fueron coupés con la luneta trasera partida y 10.919 descapotables.
Fue la primera versión, con ese cristal dividido inspirado en el Bugatti Type 57C Atlantic de los años 30, la que hizo que fuera más reconocible. Ese rasgo fue muy discutido en su momento, hasta tal punto que se eliminó tras el primer año de producción. Eso hizo que se convirtiera en un modelo bastante raro que con el paso del tiempo ha sido una de las versiones más cotizadas y deseadas por coleccionistas.
De su nacimiento ha pasado mucho tiempo y ahora, más de 60 años después, el propio Peter Brock ha decidido reinterpretar su obra original con el Studio Concept Split Window Coupe, un ejercicio de diseño que retoma sus bocetos de 1957 y los combina con tecnología y soluciones modernas.
¿El resultado? Un Corvette que respeta el espíritu del original, pero sin las limitaciones de costes y producción que existían en los años 60. Es decir: un auténtico pepino que es propiedad personal de Brock… pero no durante mucho tiempo, ya que Mecum Auctions lo va a subastar el próximo 16 de febrero. La compañía no ha ofrecido siquiera una estimación sobre cuánto puede llegar a costar, pero ya os adelantamos que ninguno de nosotros se lo podrá permitir.
Ya hablaremos, cuando se haga la subasta, de lo que finalmente se acaba pagando por el. Ahora vamos a centrarnos en el coche en sí.
Está basado en el Sting Ray, pero el Studio Concept es mucho más que una restauración. La carrocería ha sido profundamente revisada desde un enfoque funcional. Elementos que en el coche original eran meramente decorativos, como tomas de aire y rejillas, ahora cumplen una función real de ventilación y refrigeración.

También se ha mejorado notablemente la visibilidad lateral y trasera, eliminando las pequeñas ventanillas auxiliares y apostando por cristales laterales amplios y sin interrupciones. Por eso mismo la luneta trasera dividida se ha agrandado, luciendo ahora con un diseño más limpio y sin los cromados originales.
De hecho, la mayor parte de los elementos brillantes se han eliminado o sustituido por cromo negro. El color exterior, Ferrari Azzurro California Blue, fue elegido personalmente por Brock.
El interior sigue la idea del coche en sí, puesto que combina lo clásico y el lujo moderno. Está completamente aislado con material insonorizante, está tapizado en cuero Douglas, los asientos tipo bucket los firma Sparco, el cuadro de instrumentos es digital, tiene un sistema de climatización y la columna de dirección es ajustable.
Es un claro ejemplo de que respetar el pasado no tiene por qué estar reñido con disfrutar de tecnología y comodidades actuales.
Bajo el capó, la diferencia con el modelo original es abismal. El Studio Concept monta un V8 LT4 de 6,2 litros sobrealimentado, con 725 CV, acompañado de una transmisión manual Tremec de cinco velocidades y con un sistema de tracción trasera. Además, se ha añadido una plétora de elementos reforzados para poder lidiar con tanta potencia sin que haya sustos.
El chasis es completamente nuevo, firmado por Art Morrison, con suspensión independiente moderna y frenos Wilwood de alto nivel. El propio Brock ha dicho: “Lo mejor de todo, y completamente invisible, es el enfoque de este coche en el rendimiento. Todas estas mejoras mecánicas ofrecen lo mejor de la actualidad en rendimiento y manejo, conservando todas las líneas originales del coche”.
Dentro de poco más de un mes sabremos en qué queda la historia del Studio Concept Split Window Coupe, pero nos la jugamos sin miedo a equivocarnos a que va a ser con un cheque con muchos ceros.

