La Ley de Murphy persigue a los dueños del Fisker Ocean. Ahora deben pagar sus revisiones

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La compañía con sede en Estados Unidos ya ha dicho que se hará cargo del suministro de piezas de forma gratuita, pero los clientes tendrán que abonar la mano de obra en centros de servicio certificados, si es que encuentran alguno porque la firma debía dar una lista de talleres y todavía siguen esperando...
¿Como era aquello de la Ley de Murphy? Pues los compradores de la marca Fisker, en concreto de su modelo Ocean, la conocen a la perfección porque van de mal en peor. La marca de coches eléctricos con sede en California ha ido engordando su serie de catastróficas desdichas hasta puntos insospechados por los propietarios de vehículos de esa enseña.
Si echamos la vista atrás, recordaremos que los dueños pagaron para reservar su Ocean, y, posteriormente, apoquinaron más dinero por la compra de su coche nuevo. A renglón seguido, la empresa se declaró en quiebra y los clientes perdieron todos sus privilegios de mantenimiento.
La traca final ha llegado hace escasas fechas. La firma de Heinrik Fisker ha echado más leña al fuego porque los clientes de este vehículo se han visto obligados a pagar sus propias tarifas de revisión. Lo que les faltaba. Murphy haciendo el mal...
A día de hoy, la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en Carreteras de Estados Unidos (NHTSA) ha retirado el Fisker Ocean lanzado entre 2023 y 2024 por cinco motivos:
Una reducción inesperada en el frenado regenerativo; fallo de la bomba de agua eléctrica; manijas de las puertas que pueden no abrirse desde adentro en caso de emergencia; luces de advertencia que se muestran incorrectamente; y una posible pérdida total de la potencia de conducción.
El motivo de su retirada ha sido porque aumentan el riesgo de sufrir un accidente o una lesión. Pero no se vayan todavía, que aún hay más. Por si no habían tenido suficiente penitencia, los clientes no sólo tienen que pagar para reparar esas retiradas, sino que ni siquiera están seguros de cómo hacerlo.
Tras la bancarrota de Fisker, todos los Ocean que quedaron sin vender fueron comprados por American Lease, que se suponía que se encargaría de las actualizaciones de software y de los retiros de productos para los clientes actuales y futuros. Pero sobre este aspecto nada más se supo.
Según la empresa, se va a emitir una lista de centros de servicio autorizados a los clientes a finales de este mes de septiembre para que lleven sus coches a esos talleres para realizar inspecciones físicas y, si es necesario, sustituir las piezas problemáticas.
No obstante, Fisker ha dicho a sus compradores que sólo cubre el coste de las piezas en sí: los clientes tendrán que pagar las inspecciones y la mano de obra. Y por ese inconveniente, Fisker dice que lo lamenta muchísimo.
“Entendemos que esto puede ser una carga adicional y nos disculpamos sinceramente por cualquier inconveniente que esto pueda causar. Nuestra prioridad sigue siendo su seguridad y la confiabilidad continua de su vehículo, y estamos trabajando diligentemente para que el proceso sea lo más sencillo posible a pesar de los desafíos actuales”, dijo la firma en una sección de preguntas frecuentes.
Algunos de estos problemas pueden ser potencialmente peligrosos, pero los clientes están esperando más información sobre cómo reparar sus ejemplares.
El único consejo que da la marca es que sus dueños estén atentos a sus Ocean y, si experimentan algún problema con las manijas de las puertas o las bombas de agua, que se comuniquen con un centro de servicio autorizado de inmediato. Pero, ¿a qué centros de servicio deben contactar? Porque la lista de concesionarios sigue sin saberse.
Sí que es cierto que existe un número de teléfono de contacto en el aviso de retiro al que los clientes pueden llamar. Pero tiene trampa (como no). Al llamar a ese número una voz en off le sugiere que visite la página de contacto de la web de la compañía.