El humilde motor EA113 era el cuatro cilindros que había que tener en los años 90. Y el Seat Ibiza Cupra fue un claro ejemplo de ello

En 1996 se lanzó el primer Seat Ibiza Cupra de la historia, con un potente motor de cuatro cilindros con 156 CV que era una joya. Era el motor EA113 del grupo VAG.

Entre los motores de gasolina que ha desarrollado el Grupo Volkswagen, es imposible olvidar aquellos 1.8T de mediados de los 90 y principios de los 2000. Más concretamente, el motor EA113, el cuatro cilindros que muchos deseaban y que también movió al Seat Ibiza Cupra.

El Seat Ibiza fue el primer modelo de la compañía española en utilizar la denominación CUPRA. En concreto, la segunda generación del modelo, nacida en 1993. Todavía hoy, aquel Ibiza Cupra sigue siendo un icono y uno de los deportivos pequeños más valorados dentro y fuera de España.

Como recordarás, Cupra no fue una marca hasta 2018. Antes era el nombre con el que se conocían las versiones más potentes de Seat, inspiradas en los éxitos de la marca en competiciones como el Campeonato Mundial de Rally.

Y, por si no lo sabía, el nombre CUPRA deriva de la fusión de ‘Cup’ (Copa en inglés) y ‘Racing’ (carreras en inglés), lo que dice mucho del enfoque deportivo de los modelos Cupra.

1993, nace la segunda generación del Ibiza

En 1993, Seat presentó la segunda generación del Ibiza, un modelo que ya entonces gozaba de una gran popularidad en España, tras el éxito alcanzado en la primera generación. 

Fue, además, el modelo que inauguró la planta de Martorell, ya que, hasta ese año, la marca fabricaba sus vehículos en Zona Franca, pero la entrada en el Grupo Volkswagen y la acogida de los nuevos modelos obligó a construir una fábrica mayor.

El Ibiza II estaba construido sobre la misma plataforma que el Volkswagen Polo III y compartía también con éste muchos otros elementos, como el salpicadero. Pero el modelo español montó soluciones mecánicas superiores del grupo VAG que no tuvo el Polo.

El utilitario español presumía de un equipamiento y un nivel de sofisticación mecánica reservada a modelos superiores del segmento C. Un ejemplo era la posibilidad de combinar un motor diésel con aire acondicionado y dirección asistida, algo que no podía el Polo.

El primer Seat Ibiza Cupra

La segunda generación del Ibiza tuvo una amplia gama de motores, con versiones potentes tanto de gasolina como diésel (con motores TDI). Pero, si muchos recuerdan el Ibiza II, es por ser el que estrenó la versión Cupra.

El primer Seat Ibiza Cupra se presentó en 1996 como una versión especial para conmemorar los tres títulos que ganó la marca española en el Campeonato del Mundo de Rally en la categoría de 2 litros con el Ibiza Kit Car (1996, 1997 y 1998).

No se trataba de un simple Ibiza con un diseño más deportivo. Estéticamente, mostraba una imagen mucho más agresiva, con parachoques ensanchados, llantas exclusivas y un alerón trasero que reforzaba su carácter deportivo.

Pero también montaba un motor de gasolina 1.8T del grupo VAG que, sin duda, es uno de los mejores motores de cuatro cilindros que se han construido. Al menos en cuanto a sensaciones de conducción y vida útil.

El motor EA113, el que todos querían

Se trata del motor EA113. En realidad, era una evolución del EA827, que empezó como un 1.3 de 55 CV en el primer Volkswagen Passat y en el Audi 80, a principios de los años 80.

Luego creció hasta los 2.0 litros en modelos como el Volkswagen Golf GTI de la tercera generación, que entregaba 150 CV. También se ha alimentado por carburador, por inyección Bosch, K-Jetronic y hasta por el invento Digifant (una evolución de la L-Jetronic) del Golf G60 Rallye.

Ese EA827 fue desarrollado por Audi, con unas medidas de cilindro de 81,0x86,4 y 149 kg de peso, y terminó convirtiéndose en el EA113.

Desarrollaba una potencia de 156 CV y 210 Nm de par que permitían al Ibiza Cupra alcanzar los 218 km/h de velocidad máxima y acelerar de 0 a 100 km7h en sólo 8 segundos.

El motor casaba perfectamente con el chasis, lo que proporcionaba un comportamiento muy ágil y alegre en carreteras de curvas. Era un verdadero juguete.

Pero, si esos 156 CV no eran suficientes, Seat lanzó después el Ibiza Cupra R, una variante aún más picante, que alcanzaba los 180 CV y 235 Nm de par. En ambos casos, el cambio era manual de cinco relaciones, pero el Cupra R hacía el 0 a 100 km/h en 7,2 segundos y alcanzaba los 225 km/h de velocidad punta.

Además del motor, el Cupra R se diferenciaba del “normal” por detalles estéticos específicos y un equipamiento más exclusivo. Así, montaba unas llantas OZ Racing de 16 pulgadas y el emblema ‘R’ en rojo en el exterior y el interior, así como detalles en rojo como los cinturones y las costuras de los asientos.

Dentro tenía unos asientos deportivos que llevaban bordado el logo ‘R’, un volante deportivo con marca roja y manómetro de aceite y voltímetro en la consola central. Su producción estuvo limitada a 200 unidades.

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Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España