Muchos hablan del Testarossa, pero para que existiera, antes tuvo que nacer el Ferrari 512 BBi con su peculiar motor

Quizá no sea el modelo más recordado del Cavallino, comparado con el Testarosa, pero el Ferrari 512 BBi supuso una auténtica revolución en Maranello por su arquitectura mecánica.

Si alguien te dice: “dime cinco modelos de Ferrari icónicos o los primeros que se te vengan a la cabeza”, casi con total seguridad uno de ellos será el Testarossa con su motor F113. Sin duda, este deportivo italiano lanzado en 1984 marcó una época y es uno de los favoritos de los entusiastas del Cavallino. Sin embargo, antes tuvo que nacer el Ferrari 512 BBi, un coche realmente revolucionario.

Tenemos que trasladarnos hasta la década de los 70, tiempos difíciles para la automoción, debido a la crisis del petróleo de 1973. Pero, además, en el caso particular de Ferrari, le había salido un enemigo directo como era Lamborghini y, tanto el Miura como el Countach constituían serias amenazas.

En Maranello respondieron con un coche muy, muy peculiar, algo distinto a lo que habían hecho antes, el Ferrari 512 BB (más tarde se añadirá una ‘i’ por la inyección mecánica).

No obstante, la respuesta de Ferrari se hizo esperar. El 512 BB no llegó hasta 1976. Antes, en 1971 la marca lanzó el 365 GT/4 BB, el que puede considerarse como el antecedente de nuestro protagonista.

Diseñado por Leonardo Fioravanti, el 365 GT/4 BB se presentó en el Salón de Turín como el rival del Lamborghini Miura, que ya llevaba cinco años en el mercado. El diseño era espectacular, una línea muy afilada, un capó muy largo, faros escamoteables y una característica carrocería bicolor, con la parte inferior en negra.

Ferrari 512 BBi, el primer Ferrari con motor plano

Finalmente, en el Salón de París de 1976 se presentó el Ferrari 512 BBi, un nuevo modelo que, en realidad, era una evolución del 365 GT/4 BB. Casi podría decirse que era un lavado de cara, ya que no cambiaba mucho estéticamente, aunque sí introducía mejoras en el motor.

‘BB’ hace referencia a Berlinetta Boxer, aunque realmente no era ni un berlinetta ni tenía un motor bóxer de verdad. Lo cierto es que esa denominación rendía homenaje a una de las estrellas del cine y la música de la época, como era la francesa Brigitte Bardot

El 512 BB medía 4,40 metros de largo, 1,83 metros de ancho y 1,12 metros de alto, con una distancia entre ejes de 2,50 metros y un peso en vacío de 1.400 kg. Estaba construido sobre un chasis con una estructura tubular de acero con una célula central monocasco.

La parte más revolucionaria era, naturalmente, su motor. Se trataba de un bloque de 12 cilindros plano y colocado en posición central trasera. Hay que recordar que la marca italiana no había colocado antes un propulsor en esa ubicación, porque Enzo Ferrari se oponía.

También era la primera vez que recurría a un motor de estas características, una disposición que heredaba directamente de la Fórmula 1, del monoplaza presentado en 1969. No era exactamente un motor bóxer, sino más bien un V12 a 180 grados, es decir, plano.

En el 365 GT/4 BB era un 4.4 litros y producía 360 CV. En cambio, el 512 BB aumentó la cilindrada hasta los 5.0 litros, pero disminuyó la potencia en 20 CV, hasta quedarse en 340 CV a 6.800 vueltas

Estaba alimentado por cuatro carburadores Weber 40 IF3C, tenía un árbol de levas en cabeza por cada bancada, dos válvulas por cilindro y lubricación por cárter seco para evitar la falta de aceite en curvas muy cerradas. 

En 1981, Ferrari sustituyó la alimentación por carburador por un sistema de inyección mecánica de combustible Bosch K-Jetronic, dando lugar al 512 BBi como apuntamos antes.

Esos 340 CV se transmitían a las ruedas traseras mediante una caja de cambios manual de cinco relaciones con embrague de doble disco y accionamiento hidráulico, que mejoraba la entrega del par. Todo ello le permitía alcanzar una velocidad máxima de 283 km/h. ¿Y el consumo? Alrededor de 28 litros de media…

Un coche rupturista

El Ferrari 512 BBi fue un coche rupturista por dos motivos: el primero ha quedado claro, su motor plano de 12 cilindros, además, colocado en posición central trasera. 

El segundo motivo es que rompió con todos los cánones de diseño hasta la fecha, inaugurando una nueva era que se plasmaría en los modelos siguientes, como el Testarossa, su sucesor natural. 

Asimismo, el 512 BBi también rompió con la tradición de denominar al modelo con el cubicaje de un cilindro. Su nombre, 512, hace referencia a 5 litros y 12 cilindros.

El coche estuvo en producción hasta 1984, cuando fue reemplazado por el mencionado Testarossa. Durante ese tiempo, se vendieron 929 unidades del Ferrari 512 BB, cuyos chasis estuvieron enumerados entre el 19.677 y el 38.487 (siempre con números impares).

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Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España