F113. Detrás de esta denominación se encuentra el por qué el Testarossa de los ‘80 va a pasar a la historia, y el de 2026, no

En Ferrari acaban de presentar el nuevo 849 Testarossa, un hiperdeportivo híbrido que rescata una mítica denominación, pero que no equipa el glorioso motor F113.
Hace unos días, Ferrari dio la campanada anunciando el regreso de uno de los nombres históricos más representativos de la marca: Testarossa. Atrás quedó el clásico de los ’80 para dar paso a un hiperdeportivo con un tren motriz híbrido y más de 1.000 CV de potencia. Esto sitúa al nuevo Ferrari 849 Testarossa en la cúspide de la actual gama de productos de la compañía italiana.
Pero a pesar de sus prestaciones, el 849 Testarossa carece de un elemento que hizo único a su predecesor, el Ferrari Testarossa de 1984. Este elemento recibe el nombre en código de F113 A 000, y detrás de este identificador se esconde el motor responsable de que el clásico ochentero fuera considerado como uno de los coches más rápidos y veloces de su época.
La llegada del Ferrari Testarossa marcó una época en el mercado de superdeportivos
El Salón del Automóvil de París de 1984 fue testigo del nacimiento de una leyenda. El evento francés acogió hace más de cuatro décadas la presentación del Ferrari Testarossa, un coche que llegaba como el heredero de 512 BBi con el diseño característico de Pininfarina y la forma de cuña tan típica de los coches de esa década y la anterior.
Además de crear un afilado superdeportivo, con sus características branquias laterales, sus faros escamoteables y sus llantas de cinco radios, Ferrari también innovó en el apartado mecánico. El Testarossa estaba llamado a marcar una época y en Maranello sabían que el sistema de propulsión elegido para este modelo debía ser novedoso y prestacional.
Esto llevó a los ingenieros de la marca italiana a crear el F113 A 000. El motor nace como un propulsor de 12 cilindros, pero en lugar de adoptar una configuración en V, la marca se decanta por un motor bóxer, es decir, un propulsor plano de pistones opuestos. Además, contó con la peculiaridad de ser el primer bóxer de doce cilindros con cuatro válvulas por cilindro que se montó en un Ferrari de calle.
Una de las razones de su éxito fue el motor F113

El propulsor alcanzaba los 4.943 centímetros cúbicos y el mismo diámetro por carrera (82 x 78 mm) que su predecesor, el 512 BBi. También integraba un doble árbol de levas en cabeza por bancada, accionados por unas correas dentadas que se impulsaban directamente desde el cigüeñal y no a través de engranajes intermedios como en los modelos de motor bóxer anteriores.
El F113 utilizaba un cárter seco. Se situaba longitudinalmente en el chasis y estaba unido a una caja de cambios manual de cinco velocidades. También había un sistema de encendido electrónico Marelli Microples MED 120 B y un sistema de inyección de combustible Bosch KE-Jetronic.
Esta configuración mecánica permitía al Ferrari Testarossa alcanzar una potencia máxima de 390 CV a 6.300 rpm, aunque el propulsor veía reducir su potencia a 380 CV a 5.750 rpm cuando adoptaba las especificaciones propias del mercado estadounidense. Por su parte, el motor desarrollaba un par motor máximo de 490 Nm a las 4.500 rpm.
En el momento de su lanzamiento, era el motor más potente montado en un deportivo de producción en serie. Esto permitía al Testarossa pasar de 0 a 100 km/h en 5,8 segundos y seguir acelerando hasta alcanzar una velocidad máxima de 290 km/h.
Además del motor, los ingenieros de Ferrari desarrollaron un chasis tubular de acero y un sistema de suspensión independiente en ambos ejes, así como frenos de disco y unas llantas de 16 pulgadas en doble medida, con neumáticos 225/50 en el tren delantero, y 255/50 en las ruedas traseras. El Testarossa anunciaba un peso en seco de 1.506 kilos.
Un emblema para Ferrari y un icono para la cultura popular
El Ferrari Testarossa es un emblema dentro de la historia de la firma del Cavallino Rampante. Famoso por su aparición en series y películas, como el conocido ejemplar terminado en blanco que protagonizaba la serie de 1984 ‘Miami Vice’.
Su historia se extendió hasta el año 1991. En un plazo de apenas siete años, Ferrari ensambló un total de 7.177 unidades del Testarossa, que se mantuvo sin cambios desde su lanzamiento oficial al mercado a mediados de la década de 1980.
Una de las anécdotas más curiosas del Ferrari Testarossa es que nunca contó con una variante descapotable oficial. Sin embargo, sí que se construyó una versión con carrocería spider, un único ejemplar con techo completamente retráctil que fue un encargo de Gianni Agnelli, el máximo mandatario de Fiat, quien lo destinó a un uso exclusivamente personal.

