Parece ser que Lamborghini ha vendido el one-off Egoista. 117 millones de dólares tienen la culpa... y eso que el hiperdeportivo no iba a salir del museo

Se dice que el posible comprador podría ser el coleccionista suizo Albert Spiess, que ya consiguió que la marca italiana restaurara un Countach LP500 de 1973.
No sabemos por qué motivo -puede ser por una estrategia de marketing- Lamborghini se ha desecho del modelo Egoista, un one-off del que el fabricante italiano prometió que no se movería de su casa, Sant'Agata Bolognese. No creemos que el motivo sea económico, puesto que el 2024 ha sido un año exitoso en cuanto a ventas, ya que vendió 10.687 vehículos antes de que terminara el año.
Las publicaciones Luxury Launches y Supercar Blondie han informado que este superdeportivo único se ha vendido a un coleccionista anónimo, que debe tener una cuenta corriente con más ceros que una fábrica de donuts, puesto que se rumorea que lo ha comprado por 117 millones de dólares (114 millones de euros).
Como puedes imaginar, no ha salido este opulento propietario a decir lo que ha pagado por su joya, pero si ha soltado esa millonada como dicen, de egoísta sólo tiene el nombre del coche porque va a ser el más caro jamás vendido por la marca italiana. Hasta ahora, ese honor recaía en el Veneno Roadster, que se vendió en una subasta por 8,3 millones de dólares (8,1 millones de euros).
Su corazón late muy potente y con mucha fuerza, ya que bajo el capó presenta el mismo motor V10 de 5,2 litros del Lamborghini Gallardo LP600, que desarrollaba unos 608 CV, que le permitían acelerar de 0 a 100 km/h en tan sólo 3,5 segundos y tenía una velocidad punta de 340 km/h.
Si su propulsor ya fascina, su cabina embelesa a los fanáticos de este tipo de coches, puesto que tiene cabida para una sola persona. El diseño de este habitáculo se ha realizado basándose en el de un avión de combate.
El exorbitante monoplaza ofrece, además, una gran capota para entrar y salir para hacerte sentir como Maverick al salir de su caza en Top Gun, pero esta vez más pegado al suelo que al cielo. Para rematar el conjunto de navegación aérea, la carrocería está recubierta con el mismo tipo de revestimiento antirradar que utilizan los aviones de guerra.
No te hagas mala sangre ni pienses todo lo que se podría hacer con 117 millones de dólares. Se especula que la marca italiana puso esa cantidad para espantar a los posibles compradores, pero no ha surtido efecto. Este Egoista estaba destinado a ser exhibido in aeternum en el Museo Lamborghini con motivo de las celebraciones del 50 aniversario de la compañía (que fueron en 2013).
Lo último que se sabe, según Luxury Launches, es que un lector desveló quién puede ser el propietario de este superdeportivo, del que se especula que podría ser el suizo Albert Spiess, un coleccionista acérrimo de Lamborghini que, al parecer, logró convencer al fabricante italiano para que restaurara el Countach LP500 después de que fuera desguazado en 1973 tras una prueba de choque.
Si tiene relevancia como para conseguir esa acción, ¿quién no le dice que convenza a los mandamases de Sant'Agata que vendan su tesoro más valioso? Eso sí, es factible que cualquier posible venta futura de este superdeportivo tuviera a Lambo como primer comprador.
Aun así, no será el coche más caro de la historia de la automoción porque ese título lo ostenta el Mercedes 300 SLR Silver Arrow Coupé de 1955, con 135 millones de euros.
