A principios de los 90, en Japón estaban de moda los tres ABC: la santísima trinidad de los kei cars deportivos

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Los kei cars deportivos brillaron en los 90 con los ABC (Autozam, Beat y Cappuccino), la santísima trinidad de este tipo de modelos. Así eran estos coches japoneses.
Los Kei Cars son esa peculiar categoría de pequeños coches japoneses pensados especialmente para las ciudades. Tienen un tamaño reducido y suelen caracterizarse por la eficiencia, pero también han existido algunos deportivos interesantes. Todo el mundo conoce la santísima trinidad de los superdeportivos, pero ¿conoces la de los Kei Cars deportivos?
En la década de 1990, en Japón los Kei Cars estaban de moda, con un amplio abanico de modelos disponibles. Además de los habituales coches enfocados al conductor promedio, algunas marcas decidieron ofrecer algo diferente. Había una cierta demanda de coches deportivos, pero quizás no todo el mundo se los podría permitir o no tendrían espacio para aparcarlos en su casa. Entonces, surgió la misma pregunta que dio lugar a los Kei Cars convencionales: ¿y si los hacemos más pequeños?
Esta idea dio lugar a tres coches que podemos considerar la santísima trinidad de los Kei Cars deportivos, ¿o quizás deberíamos decir la santita trinidad? (perdón por el chiste). Si en los superdeportivos dejaron huella el McLaren P1, el Ferrari LaFerrari y el Porsche 918 Spyder, entre estos pequeños coches lo hicieron el Suzuki Cappuccino, el Autozam AZ-1 y el Honda Beat.
A principios de la década de 1990, tres marcas japonesas se propusieron lanzar pequeños deportivos enmarcados dentro de la categoría Kei Car, creada tras la Segunda Guerra Mundial. Las prestaciones no debían ser extremas, ya que se llegó a un pacto de caballeros similar al de los coches deportivos convencionales entre los fabricantes, de manera que las potencias no superaran los 64 CV para evitar crear coches peligrosos. Aun así, no por ello iban a dejar de ser divertidos o atractivos.

En 1991 llegaron dos de estos Kei Cars deportivos de la santísima trinidad. Uno de ellos fue el Suzuki Cappuccino, un biplaza descapotable con motor central delantero y propulsión trasera. Contaba con un diseño redondeado y un techo rígido extraíble dividido en secciones que permitía contar incluso con un techo targa. Además, presentaba unas proporciones agradables, inspiradas en las de los roadsters británicos.
El Cappuccino medía apenas 3,3 metros de largo (3.295 mm, concretamente) y contaba con una distribución de pesos 50:50 con los asientos ocupados. Además, contaba con un chasis de aluminio y frenos de disco en todas las ruedas en las primeras unidades, algo que no todos los coches mostraban en aquel momento. El conjunto estaba movido por el motor F6A, un tres cilindros de 12 válvulas con 64 CV de potencia para mover 725 kg de peso.
Así, el Kei Car deportivo de Suzuki se vendió hasta 1998, tiempo en el que recibió algunas actualizaciones. Por ejemplo, los modelos posteriores recibieron suspensión de doble horquilla de aluminio, un sistema de dirección asistida eléctrica y el motor K6A, de nuevo un tres cilindros de 64 CV, pero más ligero. Las mecánicas se podían asociar a un cambio manual de cinco velocidades o un automático de tres.

Durante un periodo de tiempo similar se vendió el Honda Beat, el último coche aprobado por Soichiro Honda, fundador de la marca. Medía también 3.295 mm de largo y de nuevo se trataba de un descapotable biplaza, esta vez con un motor central-trasero y nuevamente con propulsión trasera.
En este caso, el diseño exterior corrió cargo de Pininfarina y el interior era de aspecto sencillo, pero estaba muy completo a nivel de equipamiento. Incorporaba elementos como los elevalunas eléctricos y el aire acondicionado, así como el volante podía contar con airbag como opción.
El motor del Honda Beat era el E07A, un tres cilindros atmosférico modificado con el sistema MTREC (Multi Throttle Responsive Engine Control), de manera que cada cilindro contaba con un cuerpo de aceleración individual. Por supuesto, la potencia se quedaba en 64 CV, pero con esto y un cambio manual de cinco velocidades era posible llevar los 760 kg de peso de este minidescapotable hasta unos algo aterradores 135 km/h.
Con estas cualidades Honda vendió el Beat hasta 1996, tiempo en el que contó con algunos ajustes técnicos y estéticos, así como con algunas ediciones especiales. Eso sí, dichas ediciones principalmente se diferenciaban del resto de la gama en detalles como los colores de la carrocería o las llantas de aleación.

Finalmente, en 1992 Mazda lanzó su apuesta entre los Kei Cars deportivos. El trabajo comenzó en la década de 1980, cuando una asociación con Suzuki para este proyecto (aquella marca ya había creado prototipos como el RS/1 y el RS/3) dio lugar a tres prototipos desvelados en el Salón de Tokio de 1989: el Type A, el Type B y el Type C.
La alternativa elegida para evolucionar hacia un coche de producción fue la primera, caracterizada por cosas como un diseño anguloso y puertas de ala de gaviota. El modelo final se lanzó en octubre de 1992 y se ofreció bajo el nombre del distribuidor Autozam, razón por la cual se denominó Autozam AZ-1. Además, también se vendió como Suzuki Cara.
Al contrario que otros Kei Cars competidores, su chasis era un tubular de acero y no uno de aluminio. Lo que sí mantenía era la longitud de 3.295 mm, un peso de unos 720 kg y un motor Suzuki de tres cilindros de 64 CV. Se vendió hasta 1994 e incluso contó con una versión firmada por Mazdaspeed, la cual básicamente solo aportaba un aspecto más deportivo, con un nuevo capó, paragolpes y alerón trasero.
De los tres Kei Cars deportivos de esta santísima trinidad, probablemente el Autozam AZ-1 fuera el más llamativo por sus puertas de ala de gaviota, pero también fue el menos popular. Se vendieron apenas 4.392 unidades y 531 de la variante denominada Suzuki Cara. ¿Por qué? Además de que llegara más tarde que el Cappuccino y el Beat y que se vendiera durante menos años también era más caro, lo que hizo que sus cifras fueran más modestas.
Del Suzuki Cappuccino se vendieron unas 28.010 unidades y del Honda Beat se vendieron unas 33.600, lo que supera claramente la producción del Autozam. Aun así, los tres son modelos poco comunes, aunque muy valorados entre los amantes de este tipo de pequeños coches japoneses.
