Si buscas una manera asequible que hacerte con un Alpina preBMW, deberías echar un vistazo al D3

Alpina D3
Alpina D3

El Alpina D3 es un coche peculiar, pensado para hacer decenas de miles de kilómetros sin despeinarse y con el máximo confort posible.

Alpina ya forma parte de BMW, siguiendo un camino similar al de AMG en Mercedes, para situarse a la derecha de BMW M, pero, mientras que ésta apuesta por la radicalidad y el enfoque más deportivo, aportando su punto de vista centrado en el confort, el lujo y el rendimiento más refinado. Esta nueva etapa todavía no ha dado frutos más allá de un concept, pero seguro que ha hecho que a más de uno se le “caliente el morro” y ahora esté pensando en hacerse con un Alpina “preBMW”. Para ellos tenemos una sugerencia: el Alpina D3.

Es un modelo que ocupa un lugar muy peculiar dentro de la trayectoria de la compañía, porque sí, Alpina hizo un diésel y no uno cualquiera: hizo uno de los diésel deportivos más interesantes, versátiles y rápidos de su época.

La historia del D3 arrancó en 2005 sobre la base del BMW Serie 3 E90. En aquel momento muchos puristas levantaron la ceja, algo que es comprensible: un Alpina diésel parecía casi una contradicción. Pero la marca alemana tenía claro hacia dónde iba el mercado europeo, y decidió demostrar que un motor de gasóleo también podía encajar dentro de su filosofía de altas prestaciones para largas distancias.

Lógicamente, eran otros tiempos. El diésel estaba en su punto álgido y parecía la panacea, poco se podía imaginar la persecución a la que iba a verse sometido unos años más tarde.

El contexto era el que era, así que se dio forma al primer D3, que utilizaba el conocido bloque 2.0 turbodiésel de cuatro cilindros de BMW, pero revisado extensivamente por Alpina. Pasó a desarrollar 200 CV y, posteriormente, 214 CV en la versión Biturbo. Acostumbrados a las cifras actuales no es una cifra que vuele la cabeza, pero siendo realistas no está nada mal para un motor cuatro cilindros diésel compacto, no solo de aquel entonces, si no incluso desde el prisma actual.

Además, por el resto de aspectos, el coche mantenía todos los ingredientes clásicos de Alpina: suspensión específica, llantas multirradio que son inconfundibles, una interior artesanal y una puesta a punto mucho más sofisticada que la de un BMW convencional. No era un coche pensado para para atacar curvas como un M3, era más bien una especie de misil creado para la autobahn, con el objetivo de devorar kilómetros a velocidades altísimas con un nivel de comodidad superior.

Alpina D3
Alpina D3

El original ya era interesante, pero con el paso de las distintas generaciones, el D3 fue evolucionando bastante.

El salto más “gordo” llegó con el F30, cuando Alpina abandonó el cuatro cilindros y empezó a utilizar el seis cilindros diésel de 3,0 litros biturbo de la marca alemana. Ahí el coche pasó directamente a otra liga: 350 CV, tracción total xDrive y unas prestaciones que empezaban a poner nerviosos incluso a muchos deportivos gasolina.

Las últimas versiones D3 S subieron un nivel más alcanzar cotas que todo coche diésel familiar querría para sí. Hablamos de 355 CV y 730 Nm de par, cifras capaces de lanzar un Touring de 0 a 100 km/h en poco más de 4,5 segundos… mientras sigue homologando consumos relativamente contenidos. Es lo que tiene el diésel. La guinda la ponía un envoltorio relativamente discreto, así que era fácil dar un “susto” a quien se viniera arriba antes de la cuenta.

Lo interesante es que, pese al aura que rodea hoy a Alpina, el D3 todavía tiene precios bastante razonables en el mercado de segunda mano, hasta el punto de que prácticamente cualquiera puede hacerse con uno, especialmente si se trata de un ejemplar de las primeras generaciones.

Actualmente se pueden encontrar unidades del D3 E90 desde menos de 10.000 euros, aunque normalmente con kilometrajes muy elevados. Por ejemplo, hay unidades anunciadas por unos 9.000 o 10.000 euros con más de 300.000 kilómetros, mientras que ejemplares más cuidados y con menos de 150.000 kilómetros suelen moverse entre los 15.000 y los 25.000 euros.

Eso sí, encontrar uno en condiciones especialmente buenas empieza a ser complicado, porque muchos de estos coches se compraron precisamente para recorrer enormes distancias, así que tienen su buen “trote” encima, aunque aguanten bastante bien.

Los D3 más modernos ya juegan en otra categoría. Las variantes basadas en el F30 o el G20 se mueven normalmente entre 50.000 y más de 90.000 euros dependiendo del año, kilometraje y configuración. Hay unidades prácticamente nuevas del D3 S Touring rondando incluso los 100.000 euros.

El D3 es uno de esos coches raros que mezclan dos mundos aparentemente incompatibles: lujo discreto y motor diésel, prestaciones serias y consumos bajos, exclusividad y cierta racionalidad económica. De todo un poco y a bastante buen nivel, por precios que, además, no tienen por qué ser una locura.

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