Si quieres superar los 300 km/h, esta es la manera más barata: un Nissan GT-R R35 de 485 CV

Nissan GT-R
Nissan GT-R

Godzilla fue un hito en el terreno de los superdeportivos cuando se lanzó hace casi 20 años, hoy sigue siendo un misil codiciado y “asequible”

Si tu objetivo es superar los 300 km/h sin gastar lo que cuesta un superdeportivo, tenemos una mala noticia: no se puede. Hay ciertos límites que solo el dinero permite superar, pero por suerte para ti, si tienes una buena hucha, pero no eres millonario, hay un modelo que acercó este hito a cifras más terrenales: el Nissan GT-R R35

Puede que hoy ya no sea un modelo nuevo, de hecho, su producción terminó hace relativamente poco tras casi dos décadas en el mercado, pero sigue siendo una de las maneras más asequibles de tener en el garaje un coche capaz de entrar en territorio de los supercar. Y lo más interesante es que ahora, en el mercado de segunda mano, puede encontrarse a precios sorprendentemente razonables para el nivel de prestaciones que ofrece.

Cuando llegó al mercado a finales de la década de 2000, el GT-R R35 se convirtió rápidamente en un fenómeno. No era el deportivo más fino ni el más exclusivo, pero sí uno de los más eficaces del planeta. Su receta era sencilla: muchísima tecnología, tracción total, un motor extremadamente potente y un precio muy competitivo frente a los superdeportivos europeos.

En Europa, las primeras versiones del modelo se vendían por unos 90.000 euros, dependiendo del mercado y del equipamiento. Puede parecer una cifra elevada para el bolsillo de cualquiera, pero hay que poner la cifra en contexto: Godzilla era una bestia capaz de rivalizar con Ferrari, Porsche o Lamborghini pero costaba la mitad o incluso menos que los representantes de dichas marcas.

No es casualidad que muchos medios lo llamaran “el superdeportivo barato” y que fuera calificado como un “mata-gigantes”.

La clave de todo estaba bajo el capó. El GT-R monta un motor V6 biturbo de 3,8 litros, conocido internamente como VR38DETT, que en las primeras versiones desarrollaba 485 CV y 588 Nm de par. La potencia se envía a las cuatro ruedas a través de una caja de cambios automática de doble embrague y 6 marchas, un combo que resultó tremendamente efectivo.

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Gracias a esta configuración, el coche es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en unos 3,5 segundos y alcanzar una velocidad máxima cercana a los 310 km/h. Es decir: es rápido como el demonio (aunque las mecánicas eléctricas estén desvirtuando el mundo de las aceleraciones) y rompe con la barrera de los 300 km. Hablamos de cifras que durante años estuvieron reservadas a superdeportivos que duplicaban o triplicaban su precio.

Además, su tracción total y su electrónica permitían que prácticamente cualquiera pudiera aprovechar buena parte de ese rendimiento sin necesidad de ser un piloto profesional, y es que su apartado tecnológico estaba muy por encima de lo que pudiera imaginarse por su “contenida” tarifa.

El sistema de control de tracción y reparto de par era muy avanzado para su época, hasta el punto de que hoy sigue siendo tremendamente solvente, y un modo Launch Control que optimizaba las salidas desde parado. Todo ello le ponía al afortunado de turno en bandeja la posibilidad de sentirse como todo un pro al volante.

Pero ya no estamos a comienzos de los 2000 y no puedes hacerte con el modelo de Nissan nuevo (en cuyo caso, con la inflación actual tendrías que vender un riñón para comprarlo, o quizá directamente los dos), pero para eso está el mercado de segunda mano.

Cuando hablamos de superdeportivos, lo habitual es que sean coches tremendamente exclusivos con una producción muy limitada que hace que pocas veces se vean unidades a la venta en el mercado de ocasión y que, cuando lo estén, lo están, sea a precios estratosféricos.

Lo bueno del Nissan GT-R es que, como era relativamente asequible en su día, se vendieron bastantes, así que la oferta de unidades usadas es mayor y, esa mayor oferta, es precisamente lo que hace que sus precios en 2026 no sean una locura, al menos no del todo.

Mientras que cuando era nuevo rondaba los 90.000 euros, hoy es posible encontrar unidades de las primeras, de 2009 o 2010, por cifras que en algunos casos bajan de los 75.000 euros, aunque no es algo muy común. Por establecer una horquilla de precios más habitual, estaríamos hablando de entre 80.000 y 100.000 euros, dependiendo del kilometraje y la versión.

Es cierto que no es algo que se pueda permitir todo el mundo, pero siendo claros es un precio barato para el tipo de coche del que hablamos: más de 400 CV y una velocidad máxima de más de 300 km/h, con tracción integral y un rendimiento que pinta la cara a muchos rivales considerablemente más caros.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España