El coche de F1 para la calle con motor V16 que Audi ha resucitado

La firma de los cuatro aros ha rescatado este modelo 90 años después de que no se llegara a acabar. Lo ha hecho de la mano de los especialistas británicos Crosthwaite & Gardner siguiendo los documentos originales de aquel deportivo que diseñó Ferdinand Porsche, si bien tiene algún retoque actual.
Pocos coches han llevado la tecnología de la Fórmula 1 a la carretera. Unos cuantos, por supuesto, como el Ferrari F50, el McLaren F1, el Mercedes AMG One y el Aston Martin Valkyrie, por nombrar solo cuatro. El primero, sin embargo, fue concebido por Ferdinand Porsche a principios de los años 30, por encargo de la recién creada Auto Union, pero nunca llegó a construirse.
A aquella firma se le ocurrió la idea de revestir sus coches de Gran Premio con una carrocería elegante y vendérselos a gente adinerada. Sin embargo, nunca pasó de la fase de boceto, hasta que Audi Tradition sacó recientemente los planos originales y decidió construir el coche, con cada pieza completamente personalizada.
La historia cuenta que en 1932, la recién fundada Auto Union AG tras la fusión de Audi, DKW, Horch y Wanderer, que es la actual Audi, fio al estudio de Ferdinand Porsche el diseño de un coche de competición para la nueva fórmula de 750 kg, que se utilizaría en los Grandes Premios que se iban a celebrar entre 1934 y 1936.
Aquel automóvil se llamó Auto Union Type A, pero Porsche lo denominó Type 22. Ese vehículo fue coetáneo de los primeros Mercedes de competición. Entre ambos forjaron el mito de los 'Silver Wings' por su color plateado. Se diferenciaban porque la marca de la estrella montaba el motor en su parte delantera y el otro, el de los cuatro aros, en posición central, como hoy equipan los de la Fórmula 1.
Aquí no acaba la historia, puesto que a la sazón de la construcción del modelo de carreras se estaba pergeñando el Type 52 Schnellsportwagen, o lo que es lo mismo, un coche deportivo para calle utilizando la misma tecnología del de competición.
En 1935, Auto Union AG enterró el proyecto, pero no así los planos y las características técnicas, que argumentaban que la compresión del 16 cilindros sobrealimentado se redujo para poder utilizar gasolina normal.
De igual forma, la estimación es que hubiera funcionado a 3.650 rpm y su potencia habría estado alrededor de los 200 CV, lo que le habría permitido alcanzar los 200 km/h, con lo que hubiera sido uno de los vehículos de calle más rápidos de su época.
Y para acabar con los datos de hace casi 100 años, diremos que la intención de fabricar aquel deportivo era venderlo a clientes para que pudieran competir en pruebas de larga distancia tales como la Mille Miglia o en carreras de resistencia de Spa-Francorchamps o Le Mans.
El coche que se ha acabado en nuestros días es un encargo de Audi a los especialistas británicos Crosthwaite & Gardner. Estos expertos han diseñado el Auto Type 52 gracias a los documentos de archivo, planos y bocetos de diseño que se conservaron.
Este vehículo de cinco metros ahora tiene tres plazas, con el conductor en la parte central y los dos pasajeros a los lados, con un ligero desplazamiento hacia atrás.
De hecho, estos profesionales mantuvieron una comunicación constante con Timo Witt, responsable de la colección de vehículos históricos de Audi, para resolver cuestiones técnicas como alargar la distancia entre ejes en comparación con los documentos originales, porque era incompatible con otros componentes como la suspensión delantera, el motor, la dirección y la transmisión.
El motor, la transmisión y la caja de cambios de cinco marchas proceden del monoplaza de competición, es decir, un propulsor de 16 cilindros que produce alrededor de 200 CV y puede alcanzar una velocidad máxima de 200 km/h. Todo un logro para un coche clásico como éste.
Eso sí, los ingenieros optaron por una suspensión longitudinal con muelles de torsión en combinación con amortiguadores hidráulicos, en lugar de las ballestas y amortiguadores de fricción de los planos.
El depósito de combustible se ha colocado debajo de los asientos y los frenos son de tambor, igual que en el Type 22 de carreras y, además, tiene espacio para equipaje.
Ahora bien, el precio de esta joya de la automoción no se ha desvelado, pero como ya puedes imaginar, seguramente que ni tú ni yo ni muchos de los que leen este artículo lo podamos comprar.
