Hubo un día en el que un Skoda Octavia alcanzó los 365 km/h

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Un Skoda Octavia RS de apariencia casi de serie logró alcanzar 365,45 km/h en Bonneville y se convirtió en el 2.0 turbo más rápido de las salinas.
¿Puede un Skoda superar con creces los 350 km/h? La respuesta es sí, o, al menos, eso es lo que dejó claro el Octavia RS hace 15 años en uno de los terrenos más complejos durante el invierno en Utah, EEUU. En concreto, este vehículo alcanzó una velocidad de 367,97 km/h. Un enorme lago de agua salada de Bonneville es uno de los escenarios favoritos de los amantes de la velocidad. Quizás por eso Skoda también quiso ponerse a prueba.
El lago Bonneville ha sido, sobre todo antiguamente, uno de los lugares de peregrinación para los amantes de los coches, sobre todo, por la dificultad del terreno.
Hoy en día, solo aparece una pequeña cantidad de agua durante los meses de primavera, antes de evaporarse en verano, mientras que el viento alisa cualquier depresión que quede.
El resultado es una inmensa extensión cubierta por una dura costra de sal, cuya superficie excepcionalmente plana y su enorme tamaño la convierten en una pista perfecta. Es por eso que durante 15 años en este lugar se han batido muchos récords de velocidad, como es el caso del Skoda Octavia.
Tal y como explica la marca, la idea de crear un Octavia de velocidad ultrarrápida surgió en el equipo de comunicación del importador británico de Skoda, como parte de las celebraciones por el décimo aniversario de los modelos de altas prestaciones RS.
El objetivo era desplazarse hasta las salinas y superar la barrera de los 320 km/h con un coche equipado con un motor de 2,0 litros. El vehículo entraba en la categoría G/PS (Gas/Production Supercharged), en la que el récord vigente en aquel momento era de 348 km/h.
un coche aparentemente de serie
Sin embargo, la idea original de este Skoda Octavia RS era muy diferente al resultado final. Este modelo de serie con acabado en rojo Corrida, en origen, iba a ir destinado para que lo usase la prensa.
Pero pronto empezaron a transformar este vehículo para que fuese capaz de batir récords de velocidad. Esto tuvo lugar en Milton Keynes, en colaboración con Revo Technik, empresa especializada en tuning profesional.
Para aumentar la velocidad máxima del coche en más de 100 km/h con respecto al modelo de serie, fue necesario realizar modificaciones exhaustivas y un aumento significativo de la potencia. No obstante, componentes como el bloque del motor, los pistones y el cigüeñal se mantuvieron idénticos a los utilizados en el coche de serie.
La potencia se incrementó hasta superar los 600 CV gracias a un turbocompresor Garrett de mayor tamaño y a un sistema de inyección de combustible mejorado.
La caja de cambios, procedente de la variante Octavia GreenLine de bajo consumo y con relaciones de transmisión más largas, también contribuyó a aumentar la velocidad máxima.
De la misma manera, también tuvieron que mejorar la refrigeración y reducir el peso. Por otro lado, el interior es completamente diferente al modelo de serie, salvo por el salpicadero. Por lo demás, se trataba de una auténtica máquina de competición equipada con una jaula de seguridad y extintores.
Sin embargo, en cuanto al aspecto exterior, el coche terminado difería sorprendentemente poco del modelo de serie y, a primera vista, parecía casi apto para circular por carretera.
Las pistas más evidentes eran los tapacubos aerodinámicos, las aberturas de la carrocería alisadas para optimizar el flujo de aire y, por supuesto, el paracaídas montado en la tapa del maletero.

De hecho, este elemento era el principal responsable de desaceleración a altas velocidades, mientras que el sistema de frenos convencional solo se utilizaba para detener completamente el vehículo y para maniobrar.
Con este nuevo modelo, el periodista británico Richard Meaden fue el responsable de participar en el evento Bonneville Speed Week. La deseada barrera de los primeros 320 km/h se superó al principio del evento, el 15 de agosto, durante la sexta carrera del coche. Aún quedaban cuatro días de competición, por lo que el equipo decidió intentar batir también el récord absoluto de la categoría.
Y, como dice el refrán, quien la sigue la consigue, ya que el viernes 19 de agosto, el Skoda Octavia RS se convirtió oficialmente en el coche de serie con motor turboalimentado de 2,0 litros más rápido de las Salinas de Bonneville.
El récord se estableció a partir de dos carreras completadas el jueves y el viernes, y el resultado oficial se determinó mediante la velocidad media alcanzada en ambos intentos.
La cifra final fue de 365,45 km/h. La velocidad máxima registrada durante el programa fue aproximadamente tres kilómetros por hora más rápida aún.
Tras su extraordinaria aventura, el coche regresó al Reino Unido, donde permaneció en una colección. A principios de este año, viajó a la República Checa y, tras una breve aparición en el circuito de Sosnová, se instaló temporalmente en la exposición principal del Museo Skoda de Mladá Boleslav, como parte de una exposición especial que celebraba los 125 años de Skoda Motorsport.



