En Japón reinó el 'Pacto entre Caballeros' que limitaba la potencia, pero en 2004 llegó una discreta berlina y mandó todo al traste

Esta berlina llegó en 2004 con un V6 3.5 que desarrollaba 304 CV. Luego, Nissan también desveló que su R34 tenía 335 CV: el Pacto entre Caballeros quedaba abolido.
Antes que nos adentremos en el tema que queremos abordar, permíteme la licencia de recordar lo que fue 'el pacto entre caballeros' que se convirtió en un acuerdo no oficial entre los principales fabricantes de automóviles de Japón en los años 90.
Toyota, Nissan, Mazda, Mitsubishi y Honda acordaron limitar la potencia de sus coches a 284 CV y se agregó un limitador de velocidad a 180 km/h en respuesta a la preocupación de la opinión pública y los gobiernos sobre la seguridad vial y el aumento de la velocidad en las carreteras. Aunque nunca se formalizó legalmente, el pacto fue aceptado por los principales actores de la industria.
Pues bien, ahora que ya sabes en qué consistía ese tratado oficioso te contaremos que terminó impidiendo que muchos coches de alto rendimiento japoneses alcanzaran su máximo potencial (o eso creíamos), hasta que un día, uno de los firmantes, Honda, decidió que ya era suficiente y se desmarcó del pacto.
La firma de Tokio se cargó el contrato con la introducción de la cuarta generación del Honda Legend. Su lanzamiento se hizo a finales de 2004 simultáneamente en Estados Unidos (conocido allí como Acura RL) y casi exactamente el mismo modelo, también en Japón. Sólo que al americano le faltaban algunas características opcionales exclusivas del coche nipón.
Instaló un sistema de tracción total Super Handling y un motor V6 de 3.5 litros de 60 grados que producía 304 CV. El motor J35A8 varió incluyéndole un sistema de sincronización variable de válvulas y control electrónico de elevación (VTEC), un colector de admisión compatible con el VTEC de nuevo desarrollo y nuevos sistemas de gestión del motor y del escape.
Todo este conjunto iba asociado a una transmisión automática deportiva de 5 velocidades con levas de cambio y un sistema de tracción total con vectorización de par. Este sedán se creó como respuesta directa a las críticas que había recibido la marca sobre su modelo estrella. Decían que si quería competir con BMW y Mercedes debía instalar un V8.
Esa misma competencia de los fabricantes alemanes sirvió como detonante para que Honda se olvidara del pacto entre caballeros y pudiera estar a la altura de modelos como el BMW Serie 5 E39 y el Mercedes-Benz Clase E W211, que desarrollaban mucho más de 284 CV. Aun así, el BMW M5 le superaba con 400 CV.
Aquel tratado provocó que otras marcas siguieran el ejemplo de Honda, ya que los coches se volvieron mucho más seguros a principios de la década de 2000. Los airbags se volvieron obligatorios en muchas partes del mundo, junto con el ABS, y los diseños de los vehículos presentaban mejoras en las zonas de deformación que daban una mayor protección a los ocupantes.
Prueba de ello, es que el Legend/Acura RL recibió en 2005 una calificación de seguridad de cinco estrellas de la NHTSA en las tres pruebas frontales, laterales y de vuelco.
Nissan también se saltó el pacto
Todo ocurrió después de que Honda anunciara que el motor del RL superaba los 284 CV establecidos por el tratado de marcas. Fue entonces cuando Nissan desveló que su R34 no producía esa potencia, como su sucesor, el Toyota Supra y el Mazda RX-7 sino que su deportivo tenía un motor que llegaba hasta los cedió y reveló que el R34 en realidad producía 335 CV.
La cosa no pasó a mayores porque, como ya había un precedente, el resto de marcas comenzaron a fabricar coches con más potencia de la establecida por el pacto, que, evidentemente, quedó disuelto.