El manettino de Ferrari: por qué no es un simple selector de modos en los deportivos de Maranello

Diseñado por Frank Stephenson e inspirado en la Fórmula 1, el manettino de Ferrari es un interruptor que ajusta diferentes parámetros del coche para modificar su comportamiento.

Desde su nacimiento, el compromiso de Ferrari con la innovación ha sido constante, no sólo en sus motores, sino también en la conexión del conductor con la máquina. Y aquí, juega un papel clave el famoso manettino de Ferrari, un interruptor que no es un simple selector de modos de conducción.

En los últimos tiempos se han generalizado en los automóviles los programas que permiten elegir entre diferentes modos de conducción, normalmente, Eco, Sport, Normal… y en modelos todoterreno se incluyen funciones específicas, como conducción sobre barro o nieve, por ejemplo.

Se trata de un sistema que modifica algunos elementos, como el tacto del acelerador, la dirección, las suspensiones, etc., con el objetivo de adaptar el comportamiento del vehículo a una situación concreta.

Por ejemplo, si vas a viajar por autovía y quieres consumir un poco menos, puedes activar el modo Eco y optimizar el consumo. Lo mismo en ciudad. O en un coche deportivo, activando el modo Sport, se endurecen los amortiguadores y la respuesta del acelerador es más rápida, ideal para ir por un puerto de montaña.

Sin embargo, en no pocas veces esos programas de conducción varían poco el comportamiento del coche y suele ser más marketing que funcional. En el caso del manettino de Ferrari no es así.

No es sólo un selector de modos de conducción. La posición del manettino afecta a la respuesta del motor, al cambio, al control de estabilidad o al funcionamiento del diferencial, entre otros elementos. Es una forma rápida y cómoda de cambiar los reglajes del coche.

Este sistema tiene ya más de 20 años, fue diseñado por Frank Stephenson y tiene su origen en la Fórmula 1.

El manttino de Ferrari no es un simple selector de modos

Manettino Ferrari.
Manettino Ferrari.

Como ocurre en otros ámbitos del Ferrari contemporáneo, el papel que desempeña la Fórmula 1 es fundamental. Hubo un tiempo en que el volante tenía una sola función, guiar el monoplaza, aunque su diseño ha variado mucho a lo largo de las décadas.

Por ejemplo, el volante que manejaba José Froilán González en su Ferrari 375 (con el que consiguió la primera victoria de la Scuderia en la Fórmula 1 en 1951) era completamente diferente al que usaba Gilles Villeneuve 30 años después en un 126C. y lo mismo éste con el que controla Lewis Hamilton en la actualidad.

El volante de un coche de Fórmula 1 moderno es en sí mismo un ordenador avanzado que ofrece control sobre gran variedad de mapas de motor, configuraciones de equilibrado de frenos, diferencias de tiempos de vuelta y mucho, mucho más.

Pues bien, a principios de este siglo, Ferrari comenzó a profundizar en la conexión entre el hombre y el volante y lo hizo en el Ferrari Enzo, lanzado en 2002. Aunque, en general, tenía un enfoque minimalista, la estética exterior e interior estaba fuertemente influida por la F1.

El volante sirvió de modelo de lo que vendría durante los siguientes 20 años. Cuidadosamente esculpido con reposapulgares, los botones para los indicadores estaban ubicados al nivel de éste, mientras que, en una sección levemente extendida a cada lado del cubo, había tres botones más pequeños.

Esos comandos ajustaban lo que aparecía en la pantalla LCD del tablero, la altura del chasis delantero, la configuración de los amortiguadores, el sistema de control de tracción y la selección de marcha atrás. Su uso era intuitivo e introducía el principio ergonómico de “ojos en la carretera, manos en el volante”.

Ferrari F430, el primer modelo de calle con el manettino

Ferrari F430 Spider.
Ferrari F430 Spider.

El Enzo estrenó el manettino, pero ya sabes que éste era un Ferrari especial. Sin embargo, el primer modelo de calle de la firma italiana, con una producción normal, en incluir este avanzado sistema fue el F430, lanzado en 2004 para reemplazar al 360 Modena.

El manettino del F430 incorporaba algunas novedades importantes. La más destacada era la introducción de un diferencial controlado electrónicamente y accionado hidráulicamente (E-Diff) que permitía supervisar los datos de los sensores que medían el ángulo de dirección, la cantidad de guiñada y la velocidad de cada rueda para revolucionar las respuestas dinámicas del coche.

El manettino era una pequeña palanca anodizada, ubicada en el lado inferior derecho del volante, que activaba cinco configuraciones dinámicas distintas, como la rigidez de los amortiguadores y los tiempos de cambio de la caja de cambios semiautomática.

Asimismo, también proporcionaba al conductor un dominio aún más sofisticado sobre los sistemas de control de tracción y estabilidad, así como sobre el comportamiento del E-Diff.

Incluía un símbolo de nieve/hielo y de poco agarre/carretera mojada para indicar que todo estaba “activado”, lo que brindaba al conductor la máxima protección gracias a los diversos dispositivos electrónicos de seguridad.

Además, permitía elegir entre las configuraciones Sport, Race y CST, esta última suministraba una leve presión háptica adicional contra el dedo para confirmar si el conductor quería explorar todo el rango de manejo del coche sin asistencia electrónica alguna.

Un equipamiento en todos los modelos de Maranello

Manettino Ferrari.
Manettino Ferrari.

Desde que se estrenó en el F430, hace 22 años, el manettino de Ferrari ha sido un elemento fijo en todos los volantes de los coches que han salido de Maranello, un ejemplo engañosamente simple y muy efectivo de ergonomía automotriz.

Todo evoluciona y, del mismo modo que los vehículos son hoy mucho más complejos, lo mismo ocurre con el manettino. La última generación de volantes de Ferrari combina ahora una sensación táctil más sutil con la sensibilidad háptica del manettino.

Los modelos híbridos, como el 296 GTB y el SF90, tienen que dar cabida a una funcionalidad en constante expansión, sobre todo porque el software del vehículo está un orden de magnitud más sofisticado que el del F430.

Por ejemplo, en el Ferrari 296 GTB el manettino regula seis ajustes: Wet para la máxima estabilidad, Sport para una conducción dinámica, Race para una conducción deportiva, CT desactivado para la máxima diversión al volante y ESC off para una diversión al volante extrema. Incluso, pulsando el manettino se puede cambiar la configuración de la suspensión.

En definitiva, Ferrari acertó de lleno cuando empezó a incluir el manettino en sus coches, al ser la forma más rápida y cómoda de cambiar los reglajes y los diferentes parámetros, sin necesidad de perderse en complicados menús en una pantalla.

Prueba del éxito de Ferrari con su manettino es que otras marcas, como Porsche, acabaron incorporando un sistema parecido en sus modelos, primero en el 918 Spyder y luego en el resto de la gama.

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Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España