No tiene marca. No es legal. Y nadie entiende cómo funciona. Es el Mannic Beattie de carreras

Top Gear

Mannic Beattie no es un coche de carreras. Ni una barqueta. Ni siquiera un deportivo. Es una locura creada en casa con una turbina de helicóptero y que es un auténtico monstruo de las subidas.

Nic Mann me entrega una pala de turbina. Esto, dice con un brillo en los ojos, formaba parte originalmente del motor turbojet Rolls-Royce Olympus 593 que impulsaba al Concorde. 

Nic trabajó en ese imponente motor durante su etapa en el gigante aeroespacial en los años 70, y sigue completamente fascinado por las turbinas. Tanto, que ha usado una para eliminar el lag en su barqueta para subidas, el Mannic Beattie.

Definir esto como “especial” se queda muy corto. Nic es extremadamente modesto, pero su creación está cerca, tanto en espíritu como en ejecución, de un coche de Fórmula 1. Lo alucinante es que lo diseñó, lo desarrolló y lo construyó él mismo en su garaje de Berkshire, por menos de 20.000 libras (unos 23.000 euros).

Nic, un auténtico veterano venerado del mundo de las subidas en cuesta, fue transformando por fases el Morris Minor de su madre hasta que acabó montando un V8 turboalimentado con inyección de óxido nitroso modulada por el acelerador, con una potencia cercana a los 550 CV. 

Estaba conectado a la transmisión de un Jaguar XJ6 y su par motor superaba habitualmente la resistencia de la caja de cambios. En 1986, Nic marcó un tiempo de 30,07 segundos en Shelsley Walsh, apenas medio segundo más lento que el campeón del mundo de rallyes Hannu Mikkola con un Audi Sport Quattro oficial.

Después vendió el Morris en 1990 y usó el dinero para comenzar su siguiente proyecto. Nic quería crear un coche rompe-récords, y se inspiró en el monoplaza Mallock U2

Fabrica en su casa un hiperdeportivo de 700 kg y 700 CV

Se pusieron sobre la mesa todos los parámetros habituales: maximizar el agarre mecánico mientras se reduce el centro de gravedad, optimizar la distribución de peso, minimizar los efectos del balanceo lateral. Sería de tracción total, con fondo plano y enormes alerones. Y luego, Nic decidió tomar un camino mucho más personal.

El motor es un cuatro cilindros 1.7 litros Cosworth BDT (sí, el mismo que llevaba muchos Ford deportivos, incluido el RS200 del Grupo B), inclinado 25 grados hacia el lado de la admisión para ayudar con el centro de gravedad. 

Daba unos 400 CV, lo que obligó a Nic a recurrir a la sobrealimentación para alcanzar las cifras que quería. Y eso conlleva lag, algo que no estaba dispuesto a aceptar. Así que recurrió a una turbina de gas compacta, originalmente usada como unidad auxiliar de potencia en helicópteros.

Cuando ves el coche en acción, se nota un silbido muy particular justo cuando Nic se prepara para lanzarse cuesta arriba. Eso es la turbina girando a 90.000 rpm. Se pone a funcionar con aire comprimido mediante un motor de arranque externo, pero solo después de haber puesto en marcha el motor principal. 

Una solución ingeniosa, pero compleja: mi cabeza gira casi tan rápido como la turbina mientras Nic me explica cómo funciona. Básicamente, opera de forma independiente al motor térmico y le suministra aire a presión constante, sin depender del régimen del motor. Resultado: cero retraso en el turbo y una potencia total de unos 600 CV aproximadamente.

La transmisión proviene del Ford Sierra XR4x4, un conjunto bastante fino que incluye engranajes epicicloidales de transferencia y un acoplamiento viscoso. Los diferenciales delantero y trasero son de un Lotus Elan, los montantes de suspensión delanteros de un VW Golf GTI MkII, y los traseros de un monoplaza Ralt. 

Nic fabricó el chasis con tubos de acero CDS y él mismo moldeó los paneles compuestos de los guardabarros delanteros. Sí, eso que ves es fibra de carbono casera. Las grandes piezas aerodinámicas están hechas con chapa de aluminio, y los pontones laterales, con contrachapado de abedul.

Cuando Nic conoció a Willem Toet, antiguo aerodinamista de BAR y Ferrari en F1, y también piloto de subidas, le ayudo a perfeccionar su intuición sobre la carga aerodinámica. También confirmó sus ideas utilizando herramientas de dinámica de fluidos computacional al nivel de la F1 (gracias a Miqdad Ali). 

Así fue como el coche casero de Nic acabó con un difusor trasero soplado que reduce la altura libre al suelo en 40 mm a 225 km/h, una postura de alto rake similar al Red Bull RB16 de 2021, y un centro de presión aerodinámico que haría que Adrian Newey levantase una ceja (por cierto, echa un vistazo a los coches con más downforce que existen).

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Luis Guisado

Webmanager

Luis Guisado es Webmanager en TOPGEAR.es y AUTOBILD.es. Prueba coches desde 2001 y es un apasionado de los clásicos y la historia del automóvil. Tan porschista que hasta el Cayenne diésel o los 718 eléctricos le parecen genial.