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Cizeta-Moroder V16T: el superdeportivo único que lo cambió todo en los 80

Cizeta-Moroder V16T
RM Sotheby's/Patrick Ernzen

Un coche nacido de la ambición y la pasión por el motor

La década de 1980 nos trajo coches sensacionales, aunque algunos de ellos no tuvieron una vida tan larga como se esperaba. Uno de esos casos es el del Cizeta-Moroder V16T, uno de los superdeportivos más exclusivos que existen.

Este coche fue el resultado del sueño de Claudio Zampolli. Este piloto de pruebas e ingeniero de Lamborghini se desplazó a Los Ángeles en los años 80, donde montó un negocio de importación y mantenimiento de modelos exóticos. Los automóviles formaron parte de su vida durante años y tuvo la idea de crear uno propio.

Aquello podía parecer una quimera, pero todo empezó a tomar forma cuando llegó a su negocio el productor y compositor Giorgio Moroder, quien necesitaba poner a punto su Lamborghini Countach. Ambos hablaron sobre la idea de crear un coche y, tras llegar a un acuerdo en el que el músico aportaría parte de la financiación necesaria, se pusieron manos a la obra para desarrollar el proyecto.

El Lamborghini Diablo que no fue

En aquel momento, Lamborghini estaba trabajando en un nuevo deportivo: el Diablo. Este sería el coche que iba a sustituir al Countach y Marcello Gandini, el diseñador de aquel modelo, fue el encargado de concebir el nuevo. Sin embargo, la idea original no convenció a Chrysler, que recientemente había comprado la firma italiana.

Según los americanos, era necesario suavizar el diseño y así fue, aunque Gandini no quedó satisfecho. Por ello, se puso en contacto con Zampolli, de manera que su creación original pudiera servir de base para el deportivo que quería fabricar. Ese fue el origen del diseño del Cizeta-Moroder V16T, uno de sus puntos más llamativos.

Sin embargo, así como su estética, la mecánica de este modelo también era peculiar. Los motores V8 y V12 eran lo habitual en los superdeportivos, pero aquí se fue más allá. La elección fue nada más y nada menos que un V16 de 6 litros, aunque realmente eran dos V8 de 3 litros unidos. Ambos desarrollaban conjuntamente 540 CV, que se manejaban desde una caja manual de 5 velocidades.

Con un aspecto inconfundible y una mecánica de lo más llamativa, nació un automóvil que prácticamente era una oda al exceso. Sin embargo, tan rápido como apareció, desapareció. Solo nueve unidades de producción fueron fabricadas y una más fue la que sirvió como prototipo para la presentación, la cual podéis ver en las fotos.

Una vida corta, pero intensa

Las razones de esta corta trayectoria fueron varias, pero los problemas durante la fabricación y la complejidad de estos deportivos fueron los factores decisivos. Por ello, la historia del Cizeta-Moroder V16T finalizó antes de lo previsto.

No fue aquel el único inconveniente que hubo, eso sí. La colaboración entre Zampolli y Moroder también finalizó de forma prematura. De hecho, sucedió tras la fabricación del primer prototipo, ya que los distintos retrasos en el proyecto habían generado una tensión evidente entre ambos. 

Revista con un reportaje del Cizeta-Moroder V16T
En las revistas de la época, se ponía en valor la exclusividad del coche y la complejidad del desarrollo del proyecto.
RM Sotheby's

Esto tuvo consecuencias, como que el nombre del compositor ya no fuese incluido en los coches, que pasarían a llamarse Cizeta V16T. Técnicamente, el único Cizeta-Moroder existente es el prototipo que fue mostrado en los salones de Los Ángeles y Ginebra de 1988, ya que es la única unidad que muestra esta denominación. 

Ese coche en concreto es el que ahora ha aparecido para ser subastado en RM Sotheby’s. pero durante años ha sido propiedad del compositor considerado como “El padre del Disco”. Sin duda, es un modelo aún más especial dentro de los escasos ejemplares que existen e incluso incorpora detalles que le diferencian de los demás.

Por ejemplo, las entradas de aire en este prototipo eran algo mayores que en los demás V16T, así como cuenta con líneas adicionales en la carrocería, unos grupos ópticos diferentes y otros espejos. Además, el interior muestra un diseño diferente del salpicadero, el volante, los paneles de las puertas y los asientos. Aquí, además, se tapizó todo en piel de color rojo.

Tras su fabricación y exposición, Moroder se quedó este primer modelo y lo ha guardado durante años. Ahora, ha sido restaurado por completo y se presenta como se pudo ver en el año 1988, en busca de un nuevo dueño que deberá pagar una gran suma por él. Era de esperar, claro. Ya que había que pagar unos 630.000 dólares por él cuando era nuevo. 

Pero lo cierto es que esto es mucho más que un coche. Es el resultado de un sueño que, a pesar de ser una locura, acabó haciéndose realidad. A pesar de su corta vida comercial, el difunto Claudio Zampolli -falleció el pasado julio- jamás pensó que el V16T fuese un fracaso en absoluto. Al fin y al cabo, logró lo que quería: crear el superdeportivo más loco y exótico que jamás se hubiera visto. 

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