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La alucinante historia del Lamborghini Diablo

Chrysler compra Lamborghini, Lamborghini Diablo

Uno de los grandes coches de la marca

Ponte en situación: son los años 90 y eres un apasionado de los coches, así que es imposible que no hayas oído hablar del Lamborghini Diablo. Seguramente, incluso lo tendrás en un póster en tu habitación y habrás leído todo tipo de cosas sobre él en las revistas de coches -físicas, que internet aún andaba ‘en pañales’ en aquel momento-. Es uno de los modelos más conocidos de la firma italiana, pero no lo es tanto su historia. Hoy, la contamos.

Para hablar del Diablo hay que remontarse a 1985, cuando era el Countach el que dominaba el sector de los pósters automovilísticos. En aquellos años, los empresarios Jean-Claude y Patrick Mimran eran los propietarios de la marca, aunque posteriormente solo lo fue Patrick. Compraron la marca en una situación difícil y se podría decir que la salvaron.

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La idea era buscar un sustituto para el Countach, que se presentó a principios de los 70, así que era necesario crear un deportivo espectacular. Por ello, no había mejor candidato para conseguirlo que el mismo hombre que diseñó aquel emblemático modelo: Marcello Gandini, quien también ha creado coches como el Bugatti EB110 y el Lancia Stratos.

El diseñador llevó a cabo su creación para el proyecto P132 -como se denominó internamente-, pero Patrick Mimran vendió la marca a Chrysler en 1987 y los estadounidenses tenían algunas ideas distintas que influyeron en el desarrollo del coche final. Los nuevos dueños vieron el diseño original de Gandini, pero consideraron que debía ser suavizado y lo modificaron. 

Por supuesto, esto no le sentó bien a su creador, que contactó con su amigo Claudio Zampolli para crear el coche que los americanos habían desechado. Así nació a principios de los 90 el Cizeta-Moroder V16T, lo más cercano al 'Lambo' original.

cizeta v16
El Cizeta-Moroder V16T

Pero no estamos aquí para hablar de ese peculiar deportivo, así que, volvamos al Lamborghini. Tras recibir los cambios, el coche se dio a conocer en 1990 y sorprendió tanto por su estética como por su llamativo nombre, que hace referencia a un toro criado por el Duque de Vergua en el siglo XIX.

Muy rápido, pero con grandes fallos

Aún después de haber sido suavizado, el Lamborghini Diablo era una locura que casi recordaba a un juguete por sus colores poco convencionales. Pero de juguete tenía poco, o al menos lo era, pero para niños grandes. Y es que bajo el capó montaba el motor V12 de 5,7 litros del Countach, pero con una potencia elevada hasta los 492 CV y un par motor de 580 Nm.

Aquel propulsor le hacía pasar de 0 a 100 km/h en 4,5 segundos y alcanzar los 333 km/h de velocidad máxima, de manera que se convirtió en el coche de producción más rápido del mundo. Eso sí, no era perfecto en absoluto. Recibió multitud de críticas por su brusco comportamiento, el funcionamiento de su caja de cambios, la poca visibilidad… ¡Incluso se derretía la parte trasera por el calor del motor y el escape! 

Por ello, el coche recibió mejoras con el paso de los años, entre las que se añadieron elementos como la dirección asistida en 1993. También entonces llegó el Diablo VT, que contaba con tracción total, un diferencial central viscoso, un mejor sistema de frenos y un equipamiento actualizado.

Aquello mejoró las cualidades del deportivo italiano, pero solo era el principio. En 1994 llegó la edición especial SE30 -por el 30º de Lamborghini-, con 530 CV y mejoras en el escape y la admisión. De la misma forma, en 1995 se lanzaron los Diablo SV -con 510 CV- y VT Roadster.

Sin embargo, el cambio más grande de este conocido modelo coincide con el cambio más grande en la historia reciente de Lamborghini: la compra del Grupo Volkswagen. Chrysler la vendió a este grupo -al que todavía pertenece- en torno al año 1998 y entonces llegaron una serie de cambios para incrementar las calidades de los deportivos de la marca e introducir futuros modelos.

El Diablo ya se encontraba en sus últimos años de vida comercial, pero no por ello permanecería sin cambios. En las versiones de finales de los 90 y en adelante, las calidades de fabricación mejoraron y llegaron nuevas variantes bajo un nuevo diseñador: Luc Donckerwolke.

El cambio más significativo del coche fueron los faros, que ya no serían escamoteables. De hecho, curiosamente son los mismos que montaba el Nissan 300ZX de aquellos años. Además, se realizaron mejoras en el interior y se incorporaron sistemas como el ABS.

Nissan 300ZX Z32
El Nissan 300ZX, que compartía los faros delanteros con el Diablo

Bajo el mandato del Grupo VAG llegó también el nuevo Diablo SV -ahora, con 530 CV-, el GT -con 575 CV- y el VT. Este último fue el que más cambios traía consigo: un nuevo parachoques delantero, un nuevo salpicadero, un sistema de sonido Alpine, un habitáculo más cómodo y un motor cuya potencia desarrollaba ahora 550 CV. Solo se fabricaron unas 40 unidades.

Posteriormente llegó el Lamborghini Murciélago, otro gran modelo de la marca, pero ya con un estilo muy diferente a sus antecesores. Sin embargo, otro día os hablaremos también de su historia.

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