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La ley que cambiará los coches eléctricos para siempre

Imagen de perfil de Elena Sanz Bartolomé
Coche eléctrico

Más allá de cuánto echemos de menos el sonido del motor, existe una importante razón por la que tanto los coches eléctricos como los híbridos tienen que hacer ruido: la seguridad de los peatones. Y es que según la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras de Estados Unidos (NHTSA) las posibilidades de que estos vehículos se vean involucrado en un accidente con peatones son un 19% por ciento más altas que las de un vehículo tradicional. De ahí la necesidad de una ley que cambiará los coches eléctricos para siempre.

Los principales problemas del coche eléctrico

Seis meses. Ese es el plazo que tienen los fabricantes de coches en EEUU para cumplir con la normativa relacionada con el sonido de estos vehículos. Un reglamento que establece que los modelos eléctricos y los híbridos (puros, micro y enchufables) deben producir una serie de alertas sonoras. Éstas serán las encargadas de advertir a los peatones que un vehículo se está acercando a pesar de que no escuchen su motor.

Una prórroga

Sin embargo, tal y como informa Reuters, hay un grupo de marcas (entre las que estarían General Motors, Volkswagen y Toyota) que habría solicitado una prórroga de un año a la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras. La razón en la que se escudan está en las consecuencias del coronavirus: aseguran que el cierre de las diferentes fábricas durante la pandemia ha afectado a su capacidad para implementar completamente esta normativa.

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La nueva regulación

¿En qué consiste? Los fabricantes de coches deben equipar sus coches eléctricos e híbridos con un sistema de alertas sonoras que sólo funcionaran cuando circulen a velocidades inferiores a  30 km/h. El objetivo, como decíamos antes, consiste en ayudar a prevenir incidentes con los actores más vulnerables como peatones o ciclistas. ¿Por qué se ha establecido ese límite? La razón es sencilla: a velocidades superiores el ruido de los neumáticos y la resistencia al viento eliminan esa necesidad de contar con un aviso.

Según las estimaciones del sector, la nueva regulación le costará a la industria del motor alrededor de 40 millones de dólares al año (33 millones de euros, según el cambio actual) debido a la necesidad de agregar un altavoz externo que sea resistente a cualquier condición climatológica para poder cumplir su cometido. Sin embargo, los beneficios de la reducción de accidentes se han estimado en 250-320 millones de dólares anuales (210-270 millones de euros). 

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