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Mercedes 190 eléctrico en 1990. ¡Un adelantado a su tiempo!

¡Más coches clásicos eléctricos!
Imagen de perfil de Raul Salinas
cero emisiones clasico prototipo experimento 1990

Mercedes es una marca que siempre ha dado mucha importancia a la innovación, por eso no sorprende que el Mercedes 190 eléctrico fuera ya una realidad de movilidad en 1990. Hoy toca repasar la historia del primer Mercedes eléctrico que podría haber llegado al mercado 30 años antes que el Tesla Model 3. ¿Cuáles eran sus características técnicas? ¿Qué sorpresa guarda en su robusta carrocería?

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Fue en la feria de Hannover de 1990 cuando se presentó el Mercedes 190 eléctrico. Era todo un invento, cuyo principal objetivo era evaluar la funcionalidad de un sistema eléctrico real. Un experimento, como también lo fue el primer Opel Astra eléctrico, de una época similar.

En 1990 ya se tenía claro que la electricidad podía ser un sistema de propulsión muy interesante, libre de emisiones y con muchas ventajas. Sin embargo, la tecnología todavía no era demasiado interesante en un uso real. Mercedes tenía ya a comienzos de los 90 un equipo de ingeniería trabajando en este sentido y los resultados pronto fueron prometedores.

 

Mercedes 190 eléctrico, evolucionado en 1991

En 1990 se presentaron los primeros bocetos del experimento, con baterías de sodio-níquel o de sodio-azufre. En esos tiempos las baterías de plomo eran protagonistas, por lo que Mercedes innovó en este sentido, consiguiendo buenos resultados pero con contras importantes, como una temperatura de trabajo de unos 300 grados centígrados.

 

cero emisiones clasico prototipo experimento 1990

 

En el Salón de Ginebra de 1991, Mercedes presentó una evolución más seria del 190 Eléctrico. La firma alemana quiso dejar claro que se trataba de un coche eléctrico con las mismas capacidades del modelo de producción. Contaba con cinco plazas, con el mismo espacio interior y las mismas características de seguridad. 

Contaba con dos motores eléctricos de 22 CV cada uno, situados en las dos ruedas traseras. Sí, con 44 CV las prestaciones no eran precisamente brillantes. Estos motores se alimentaban gracias a una batería de cloruro de sodio y níquel y contaba con frenado regenerativo capaz de devolver energía a la batería. 

Una de las ventajas fue que gracias a la eliminación de los pesados componentes mecánicos, el peso, a pesar de las baterías, apenas creció en 200 kilogramos. La década de los 90 empezó con un gran interés por los coches eléctricos, gracias en parte al interés de los políticos por reducir la contaminación: en California se aprobó una ley para incentivar el uso de coches de cero emisiones.

 

El experimento del Mercedes 190 eléctrico

Como te decía, el Mercedes fue un proyecto que sirvió como base de pruebas de los Mercedes eléctricos del futuro. Todo el mundo empezó a interesarse por el desarrollo de esta tecnología e incluso el Gobierno Alemán vio un filón. Para ello, construyó una zona de pruebas en la isla de Rügen, en el mar Báltico, donde varias marcas podían probar sus diferentes experimentos de coches eléctricos.

En total, unos 60 coches eléctricos estuvieron presentes en este espacio tan singular, que estuvo con una gran actividad hasta 1996. Mercedes envió 10 ejemplares de su 190 Eléctrico, con diferentes configuraciones de baterías y motores eléctricos. 

 

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Las pruebas con el Mercedes 190 eléctrico fueron muy positivas desde el primer momento, sin fallos importantes en términos de fiabilidad. Algunos ejemplares incluso recorrieron más de 100.000 kilómetros. El objetivo de estas pruebas era conocer detalles clave para el desarrollo del coche eléctrico, como la vida útil de las baterías, el número de ciclos de carga y descarga, la autonomía eléctrica, el consumo de energía o la fiabilidad.

Es curioso ver como en 1990 los retos del coche eléctrico son los mismos que los actuales. Sin duda, el Mercedes 190 Eléctrico, al igual que otros proyectos similares en esa época, fueron claves para el desarrollo de una tecnología inicial. Toda esa experiencia ha servido para llegar a día de hoy con unas ideas muchos más claras y con el objetivo de mejorar la tecnología eléctrica a pasos agigantados. ¡El camino sigue repleto de obstáculos pero a buen seguro los coches eléctricos tendrán un futuro brillante!


 

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