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El Bloodhound SSC se conduce por primera vez la semana que viene

Newquay es el sitio donde se llevan a cabo los test con el Bloodhound SSC, que intentará batir la barrera de los 1.609 km/h.

Imagen de perfil de Redacción Top Gear

Texto: Ollie Marriage

El 26 de octubre, en el aeropuerto de Newquay, Cornwall (Inglaterra), el Bloodhound SSC hará girar sus ruedas con furia por primera vez. Ha pasado mucho tiempo desde que el proyecto se puso en marcha… echa la culpa al bajo presupuesto. Pero el equipo está listo para los test iniciales.

Evidentemente, no va a superar los 1.609 km/h, batiendo el récord de velocidad terrestre, allí. Eso ocurrirá más tarde, en 2019, cuando vayan a Hakskeen Park (Sudáfrica). Pero, probablemente, nunca acelerará tan rápido como en esta ocasión inaugural. De momento, no hay combustible o motores de cohete asociados al vehículo (el Bloodhound SSC se impulsa mediante estos últimos y jets), que ahora mismo pesa 4,5 toneladas. Sus responsables creen que la recta de 2,7 km es suficiente para alcanzar los 321 km/h, que vendrán acompañados de la visión y el sonido (pincha aquí para escucharlo) de un EJ200 a toda máquina.

Las 4 carreteras sin límite de velocidad. De nada.

Pero el Bloodhound no sólo está en Newquay para mostrar al público que sigue vivo. “Tenemos que ver cómo funciona la alimentación de los jet, algo que no es posible apreciar en las simulaciones por ordenador. Y todo el ejercicio implica a humanos; estamos aprendiendo cómo remolcar un vehículo de 4,5 toneladas con un ángulo de giro tremendo, cómo ponerlo en marcha, cómo dar los puntos en los sitios adecuados, quién lleva el extintor y en qué coche. Esperamos coger la metodología que aplicamos aquí y desplegarla después en 20 kilómetros de desierto”, explica Andy Green, el piloto.

Así que estamos ante el primer giro de sus ruedas, entonces. O no. Antes del evento que se llevará a cabo los días 26, 27 y 28 de octubre, el equipo ya ha hecho rodar el artefacto en la pista para pulir detalles y comprobar que hará lo que necesitan que haga. “La dirección es increíblemente precisa. A diferencia del Thrust SSC, demasiado brusco para empezar con él, esto ha ido perfecto desde el primer día; se comporta como un coche de carreras bien afinado”, añade Green.

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