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El coche donde fue asesinado el presidente J.F. Kennedy en 1963

Aquel Lincoln fue testigo de uno de los acontecimientos históricos más recordados del Siglo XX

Imagen de perfil de Javier Prieto
JFK_limousine Walt Cisco, Dallas Morning News

Tal día como hoy de 1963, un vehículo fue testigo de uno de los sucesos más impactantes del Siglo XX. Nos referimos al coche donde fue asesinado J.F. Kennedy. Aquel viernes soleado nada hacía presagiar el magnicidio que estaba a punto de perpetrarse. El presidente y su esposa Jacqueline viajaban en un Lincoln descapotable recibiendo el cariño de la multitud por las calles de Dallas (Texas). Aquí tienes un repaso a los coches de los presidentes de EEUU.

 

odeJohn_F._Kennedy_motorcade,_Dallas_

 

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Sin embargo en torno a las 12.30 horas en Dealey Plaza, el político recibió varios disparos. La imagen del automóvil huyendo a toda velocidad con Kennedy, malherido y abrazado por su mujer, es una de las imágenes más recordadas en la Historia Contemporánea. Pero, ¿cómo era el coche donde fue asesinado John Fitzgerald Kennedy, presuntamente por Lee Harvey Oswald? Todo comenzó cuando la Casa Blanca compró un Lincoln Continental Convertible de cuatro puertas producido por Ford Motor Company en 1961. El proyecto recibió el nombre en clave de SS-100-X, muy al estilo del Servicio Secreto americano. 

 

El coche donde asesinaron a Kennedy

 

El vehículo fue construido en la planta de Lincoln en Wixon (Michigan) en enero de ese año. Desde allí lo transportaron a Cincinnati, sede de Hess & Eisenhardt, unos famosísimos carroceros especializados en este tipo de modificaciones. Lo primero que hicieron fue partir el coche por la mitad para alargarlo 107 centímetros, hasta una longitud de 6,46 metros.

 

 

Para que no hubiera problemas, la estructura del coche de Kennedy fue reforzada convenientemente. Después comenzaron con el interior, donde instalaron una tapicería en los asientos y una moqueta en el suelo azules, bordados en los paneles interiores de las puertas con la insignia presidencial, sistemas especiales de calefacción y aire acondicionado, equipados con mandos individuales de control.

 

Robert Kennedy en su Lincoln

 

Como curiosidad, montaron un asiento trasero que, gracias a un mecanismo hidráulico, se elevaba hasta 27 cm. De ese modo, los americanos verían mejor a su máximo representante. En el techo se dispusieron unos paneles desmontables de acero transparente o de plástico, según las actividades y zonas por donde circulara el automóvil. Además, situaron cuatro escalones laterales plegables y dos más fijos en el paragolpes trasero para facilitar las labores de sus escoltas. Evidentemente, no podían faltar ni la típica sirena ni los mástiles para portar las banderas del país.

 

Instantes después del asesinato de Kennedy

 

Extrañamente, a pesar de que la factura total ascendió a 200.000 dólares cuando originariamente costaba los 7.000 pavetes, no le instalaron ningún tipo de blindaje en la carrocería ni en los cristales. Ése fue el punto débil del coche donde fue asesinado J.F. Kennedy. El resto ya se sabe cómo acabó.

 

Panel informativo del coche de Kennedy

 

Por cierto, tras lo sucedido, el siniestro automóvil siguió transportando durante ocho años más a otros presidentes americanos ( Lyndon B. Johnson y a Richard Nixon), pero ya con con una serie de medidas de seguridad notables. En concreto, le instalaron un blindaje de titanio, techo fijo y cristales antibalas. Si quieres verlo, está a tu disposición en el Museo de Henry Ford en Michigan, Estados Unidos.

 

Fotos: Wikimedia.

 

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