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Subaru VIZIV Performance STI Concept: ¿será el nuevo (Impreza) WRX STI?

Reflexionamos sobre el futuro incierto de la berlina más radical de Subaru.

Imagen de perfil de Miguel Lorente
Subaru Viziv Performance STI

Subaru desembarcó en el Salón de Tokio 2017 con un abanico de modelos dentro de los que se encuentran sus coches nuevos, los conocidos y los que ¿llegarán en un futuro próximo? Entre los nuevos destaca el brutal Subaru WRX STI S208, el ejemplar más radical de la berlina más extrema de la marca japonesa. Pero no será de esta edición limitada de la que trataré directamente en este artículo sino del posible sucesor, del nuevo WRX STI.

 

Subaru WRX STi S208 Special Edition (I)

 

Opinión: Mitsubishi Lancer o Subaru Impreza

Desde finales de la década de los 90 (quizás tú ni habías nacido o quizás ya habías visto ganar dos títulos del WRC a Carlos Sainz), la marca nos ha regalado una sucesión de generaciones del Subaru Impreza (denominado así hasta la versión My2011 en la que pasó a denominarse comercialmente WRX STI) que han ido ganando tantos caballos como letras.

Así fueron modificando el GC8 (código interno) de cuatro puertas hasta un bellísimo coupé con solo puertas delanteras como el Subaru WRX, y fue con los éxitos en el Mundial de Rallyes cuando el fabricante comercializó versiones radicales de calle como el P1 o 22B y la primera de las versiones S, el S201. Pero para hacer felices a aquellos padres de familia que queríamos fusionar nuestra pasión por los rallyes como por nuestros hijos, desde el modelo de 2000 (conocido como bug eye por sus faros redondeados), el vehículo sedán solo se fabricaría en cuatro o cinco puertas, lo cual no dificultaba en absoluto la escalada de potencia, siendo el techo el STI. En 2003 llegó el blob eye, con unos reestilizados faros más ovales que redondeados, y en 2005 el hawk eye,  que estilizaba sus ópticas. Ya en 2008 aterrizaba el polémico compacto stink eye, al que en 2011 le creció un bonito maletero volviendo a tener la estética que nunca debió perder y que mantuvo hasta el actual WRX STI conocido como evo eye.

 

Mirando de reojo al enemigo: Mitsubishi

Y es que lo bonito de mejorar o evolucionar es tener alguien con quien picarse, y esto fue lo que ocurrió cuando las dos marcas japonesas, integrantes en su momento del Fuji Heavy Industries, empezaron a mirarse con desprecio en la salita del té donde desayunaban sus ingenieros: la llegada de un Lancer/Carisma con unas prestaciones y características dignas de ser un coche de competición, hicieron enfrascarse a estos dos hermanos de padres diferentes en una fraticida lucha por ver quién tenía la berlina japonesa más radical.

Y llegaron los Evolution, el Evo uno, el dos, tres... seis, el SIN IGUAL 6,5; el nuevo y adiós con el 10 (o mejor Evo X). A la par, Subaru desarrollaba los Impreza de base y STI, y los afinaba cual armas de disfrute masivo. Salía el Evo tal, Subaru lanzaba el STI correspondiente; se presentaba el Impreza WRX STI de tal año, Mitsubishi ponía en liza su correspondiente Evo... Así hasta el año 2005. Y entonces Mitsubishi empezó a dejar de preocuparse por los coches emocionantes y sorprendió varias veces a seguidores y haters con sus Evo del siglo XXI, nada que ver con los del siglo XX.

 

Subaru WRX STI 2018
Subaru WRX STI Final Edition

 

Y llegaron en esos años los otros, los Ford Focus de 300 CV, poco después los Audi RS3 de más de 300, ahora los Renault Megane de 280... y el WRX STI se quedó solo, cual Don Quijote batallando contra molinos. Subaru se quedó sola defendiendo bloques turboalimentados con unas medias de 9-10 litros a los 100 kilómetros (y lo digo con conocimiento y sufrimiento de causa) a ritmos moderados y duplicando ests consumos a ritmos alegres.

Una mecánica obsoleta, que no se puede vender a un comprador preocupado por no poder circular por una gran ciudad debido a las dichosas necesarias normas anticontaminación. Pero claro, me dirás: "¿qué padre de familia quiere un WRX STI para ir a comprar el pan?". El que escribe este texto. Y es que a veces me siento Don Quijote cuando hablo de mi berlina familiar, porque sé cómo está el mercado y sé cómo es el comprador medio. Grillaos como un tal Miguel Lorente hay pocos, y eso no da beneficios.

 

VIZIV STI o ¿WRX STI?

Pero volviendo al tema clave de estas líneas: ¿llegará pronto un nuevo WRX STI? Hace poco más de un mes, la marca nos hizo saltar las lágrimas anunciando el Final Edition de la versión de 2018 del WRX STI. Saltaron lágrimas y alarmas, y varios medios dijeron que esa edición limitada era la guinda del pastel, que la saga Impreza WRX STI había llegado a su fin. 

Las nuevas plataformas de construcción de los nuevos modelos y, sobre todo, la modernización en cuanto a economía de los motores bóxer de la marca, dejaban fuera de los planes de futuro lógicos al icono de Subaru... ¿O no? Si algo no deja de sorprendernos en la automoción es que siempre quedan reductos de grillaos Don Quijotes que piden, no, exigen, versiones salvajes, ilógicas, que den pérdidas a las marcas y que solo se pueden compensar vendiendo 1.000 unidades de otros modelos exitosos. 

Y aquí radica el hilo de esperanza: ¿y si el Subaru VIZIV Performance STI Concept presentado en el Salón de Tokio 2017 es el nuevo WRX STI? Bajo mi perspectiva, sí lo es. Sí, porque si algo nos lleva años mostrando Subaru en los salones donde saben que tienen trascendencia es que, si aparece un concept STI es porque algo hay detrás. 

La estética del VIZIV STI me cuadra completamente con la actual generación de Impreza, por tamaño, estética y, sobre todo, filosofía. Subaru es un fabricante con una filosofía muy marcada desde su fundación que ha sabido adaptarse a los tiempos (como últimamente hizo comercializando motores bóxer alimentados por gasóleo), y no me cabe duda de que la mecánica de gasolina híbrida está a punto de desembarcar en el Impreza y más concretamente en el WRX STI.

Los coches híbridos son el presente y serán el futuro, combinar un motor de combustión con un sistema eléctrico permitiría bajar los consumos de un tragones como son y han sido siempre los modelos WRX, y más los apellidados STI, a cotas realmente competitivas contra otros vehículos contra los que ahora poco puede hacer salvo demostrar que su comportamiento es más emotivo, efectivo o, simplemente, adictivo que sus rivales directos.

 

 

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