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Probamos el Maserati Grecale: ¿el salvador de la marca?

Maserati Grecale

El coche que marcará una nueva era en Maserati

Texto original de Jason Barlow

Hoy probamos el Maserati Grecale, el nuevo SUV mediano de la firma italiana cuya llegada se ha tenido que retrasar por cuestiones como la falta de semiconductores. Es probable que lo veamos finalmente en primavera de 2022, pero mientras tanto lo hemos podido conducirlo. Aunque este sea un prototipo camuflado, este coche es prácticamente igual al que llegará a la producción. 

Hoy estamos con el ingeniero de software de chasis Giovanni Bussalai en la gran pista de pruebas de Stellantis en Balocco, a medio camino entre Milán y Turín, y está perfeccionando la puesta a punto final. Se han construido más de 250 prototipos, y solo queda por hacer una sesión en el Ártico con el equipo de desarrollo en los próximos meses. 

Curiosamente, Bussalai dice que él y su gente son los mejores del grupo para esta parte del proceso de ingeniería. Todos los coches actuales son la suma de su codificación de software, y la plantilla de Grecale se convertirá en el punto de referencia para otros SUV de Stellantis. Por lo tanto, este es un coche importante y no solo para Maserati.

El Grecale pretende democratizar la marca Maserati sin sacrificar su carisma -lo único que tienen los coches con la insignia del tridente sobre sus rivales-. Contra modelos como el BMW X3, el Jaguar F-Pace y el Porsche Macan, Maserati afirma con optimismo que el Grecale es y será el mejor de su clase en espacio, facilidad de conducción, aceleración, sonido y materiales 

Ciertamente es un coche imponente: tiene 4,8 metros de largo y 1,67 metros de alto, y su distancia entre ejes de casi 3 metros ofrece un amplio espacio en los asientos traseros -es 100 mm más que en un Macan-. Maserati dice que el Grecale puede acomodar al 99% de los humanos en la parte delantera y trasera. 

No hay duda de que el Grecale tiene que posicionar a genial marca firmemente en el radar. Porsche fabrica ahora más de 300.000 coches al año y la mayoría de los cuales son SUV, sin que por ello sufran ningún daño colateral a su imagen. Es un truco mental Jedi automotriz que a Maserati le encantaría llevar a cabo. 

Tecnología nueva y la misma esencia en el habitáculo

El Grecale se siente bien en el momento en que sube a bordo. Utiliza una maneta eléctrica empotrada para entrar, con un botón suave en el interior para abrir la puerta y salir. Esto ayuda a la aerodinámica y al ahorro de peso, dice Maserati. Dentro, los asientos son superiores a la media y el puesto de conducción combina al de un SUV imponente y el de un deportivo bajo.

Dado que este es un prototipo, el tablero y la consola central están cubiertos de tela, pero de todos modos echamos un vistazo. Los aspectos más destacados incluyen una pantalla táctil central 'ultra HD' de 12,3” con gráficos e interactividad similares a los del MC20. Hay una segunda pantalla táctil de 8,8” debajo para el control del clima, los asientos calefactados, etc. 

Maserati Grecale

El reloj tradicional de Maserati todavía está en el centro del salpicadero, pero ahora es completamente digital y se puede cambiar a través de varias pantallas: hora, fuerza G, dirección y presión de freno o acelerador. El cuadro de instrumentos también se puede configurar de varias maneras, como es el caso de la mayoría de los coches premium actuales.

El volante de tres radios es grande y cuenta con el arsenal habitual de botones situados por todas partes, y un pequeño controlador en el lado inferior derecho. Sin embargo, la clave es que el Maserati Grecale no se siente como un SUV pesado disfrazado de deportivo.

Esta parte del complejo Balocco es un circuito de 6 kilómetros que hace un gran trabajo al imitar tu carretera secundaria favorita, incluidas las partes que el ayuntamiento local no puede reparar. Afortunadamente, el Grecale es uno de esos coches que puntúa bien en la prueba de los 50 metros. 

Maserati Grecale

Las primeras impresiones son todas de la variedad no deportiva: la marcha en el Grecale con las ruedas de 20 pulgadas está muy bien conseguida, aunque es importante tener en cuenta que el coche en el que estamos está equipado con una suspensión neumática que se combina con su amortiguación adaptativa -hay resortes de acero estándar en el modelo de entrada-. 

¿Qué más? Es extremadamente refinado a velocidades normales -las ventanas laterales son de doble acristalamiento- y su dirección es impresionantemente lineal, si no rebosante de sensaciones. Pero ¿quién compra un coche como este, incluso uno con una insignia de Maserati, en busca de una dirección precisa?

Su destreza no debería sorprender porque el Maserati Grecale usa una versión modificada de la plataforma Giorgio de los Alfa Romeo Giulia y Stelvio. Es una configuración flexible, con un poco más de balanceo del habitual, pero con agilidad y aplomo. Bussalai y sus compañeros todavía están acabando el módulo de control de dinámica de vehículos (VDCM) que gobernará el chasis. 

Conducción emocionante, pero controlada

Hay cuatro modos de conducción: Confort, GT, Deportivo y Todoterreno. Funcionan con los parámetros habituales y los algoritmos hacen un buen trabajo al distribuir el par y la frenada a una rueda en concreto según el modo. Mantener al Grecale en el asfalto de Balocco, incluso cuando está resbaladizo y el conductor se comporta como un idiota, es más divertido de lo que debería ser. 

Hay un sesgo de la tracción trasera en el Grecale a medida que avanzamos en los modos que probamos. El diferencial abierto se puede actualizar a uno de deslizamiento limitado y hay uno eléctrico en desarrollo. Quizás le vendría bien un poco más de sensación de frenada, pero este es un coche muy redondo a pesar de su tamaño y sus requisitos para actuar como un todoterreno. 

Y también tiene verdadero carácter. No hay problemas con la caja automática ZF de ocho velocidades, o las levas de gran tamaño detrás del volante si deseas cambiar manualmente. Y lo harás, lo que dice mucho. 

Motores del Maserati Grecale: un V6 biturbo en el más potente

En medio de las sinergias de Stellantis que se están desarrollando, el Grecale más rápido estará propulsado por una versión relajada del Nettuno V6 biturbo de 3 litros que impulsa al MC20. También habrá, por supuesto, una versión Folgore totalmente eléctrica, que probablemente será igual de rápida mientras traza un terreno emocional totalmente diferente. 

Por ahora tenemos que conformarnos con el híbrido ligero de cuatro cilindros, 2 litros y 48 voltios que produce 300 CV, el cual emite una nota de escape bastante robusta incluso cuando está parado. Hay un generador de arranque integrado para una parada y arranque más rápido, así como para cargar una batería adicional debajo del suelo del maletero.

Maserati Grecale

Esto también alimenta un compresor eléctrico, al que Maserati se refiere como 'e-booster', para evitar cualquier retraso del turbo. Debe proporcionar una situación beneficiosa para el rendimiento y la eficiencia, y también ayuda a subir unos útiles 448 Nm de par

Es interesante cómo se ha disipado cualquier idea preconcebida sobre la escasez de cilindros. Este es un motor con carácter y funciona bien en este caso. Es lo suficientemente estridente sin tener que volverse loco y lo suficientemente rápido como para mantener ese chasis alerta.

Maserati siempre ha soñado a lo grande y varios factores han conspirado para descarrilar este gran plan, pero la salvación aún puede llegar en forma de un SUV del segmento D. No sabemos cuánto va a costar ni cómo serán las cifras de consumo y emisiones. Sí, la intriga es cada vez mayor para el nuevo GranTurismo, pero el Grecale es el Maserati que pagará las facturas.

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