El Singer DLS Turbo es el restomod más radical sobre 911 que existe. ¿Qué opina Frank Stephenson, padre del Maserati MC12

El Singer DLS Turbo lleva el diseño del Porsche 911 clásico al extremo con una reinterpretación radical: un restomod de 710 CV que combina estética de carreras de los años 70, ingeniería moderna y una ejecución artesanal que, según Frank Stephenson, resulta “espectacular, sin complejos y absolutamente audaz”
La firma californiana Singer Vehicle Design se ha convertido en la referencia absoluta de los restomod sobre Porsche 911 clásicos, partiendo siempre de un chasis 964 que desmonta y reconstruye por completo para crear un deportivo único con tecnología y materiales actuales. No hablamos de una simple restauración: cada coche se despieza, se refuerza y se rehace con una obsesión casi enfermiza por el detalle, hasta el punto de convertirse en una reinterpretación completa del nueveonce original. En el caso del DLS Turbo, esa filosofía se lleva aún más lejos, con un enfoque claramente inspirado en los Porsche 934/5 de competición de los años 70.
Además, hay un salto importante en lo técnico. El DLS Turbo introduce la sobrealimentación en el programa Dynamics and Lightweighting Study con un motor bóxer biturbo de 3,8 litros capaz de alcanzar unos 710 CV y girar por encima de las 9.000 rpm.
Todo ese potencial se envía al eje trasero a través de una caja manual de seis velocidades, en un planteamiento que mantiene intacta la conexión entre coche y conductor. Y, como es habitual en Singer, todo se apoya en una carrocería de fibra de carbono y en una aerodinámica desarrollada con criterios de competición.
La opinión de Frank Stephenson sobre el DLS Turbo
Frank Stephenson es un diseñador de automóviles con más éxitos que los Beatles, incluyendo el Escort RS Cosworth, el primer Mini de BMW, el Maserati MC12, varios Ferrari y hasta el McLaren P1. En la actualidad dirige su propia consultora, Frank Stephenson Design y aquí comparte con TOP GEAR su opinión sobre el Singer DLS Turbo.
Restaurado. Reimaginado. Renacido. Ese es el lema de Singer, y con el DLS Turbo han ido con todo. El “Dynamics and Lightweighting Study”, inspirado en los Porsche 934/5 de resistencia de los años 70, es un glorioso homenaje a una época en la que los diseñadores no estaban condicionados por los impactos a peatones o los sensores de aparcamiento. ¿El resultado? Espectacular, sin complejos y absolutamente audaz.
Pasos de rueda anchos y esculpidos y enormes tomas de aire dan al coche una postura decidida y orientada al rendimiento. Mientras que otros Singer anteriores mostraban una elegancia contenida, el DLS Turbo lo lleva todo al extremo: es un coche de póster. El alerón trasero es gigantesco, las caderas son colosales y, desde ciertos ángulos, la exageración roza lo caricaturesco.
Aun así, el nivel de detalle es quirúrgico, como ya esperamos de Singer. Los paneles de la carrocería, las salidas de aire y los conductos son precisos; la carrocería completa en fibra de carbono ofrece un acabado con el que solo podrían haber soñado en los años 80. Las tomas de aire son abundantes, pero con propósito, y puedes seguir visualmente el recorrido del aire desde la parte frontal hasta la trasera. Las integradas en las ventanillas laterales traseras son un ejemplo perfecto de cómo elevar el diseño sin restar importancia a las líneas y la silueta originales del 911.
Entra en el interior y la calidad de fabricación es impactante, del tipo que haría que un relojero suizo se fijara en ella. El habitáculo es limpio, preciso y está ejecutado con tal nivel que el precio astronómico casi parece justificado. Mandos con un tacto excepcional, relojes con acabado de joya, tiradores de puerta tejidos y el varillaje de la caja completamente a la vista transmiten la intención del coche: sin distracciones, solo lo esencial para conducir.
El DLS Turbo demuestra que un Singer puede ser tanto espectáculo como precisión. Dramático, audaz, ocasionalmente cómico, pero innegablemente lleno de carisma.

Luis Guisado
Webmanager
Luis Guisado es Webmanager en TOPGEAR.es y AUTOBILD.es. Prueba coches desde 2001 y es un apasionado de los clásicos y la historia del automóvil. Tan porschista que hasta el Cayenne diésel o los 718 eléctricos le parecen genial.

